‘¿Te la vives del chongo con tu pareja?’ Identifica si es momento de poner puntos suspensivos o punto final

Te puedo asegurar que tienes alguna amiga que te llama para platicarte el último pancho que se armó con su novio. Después de prestarle tu oreja por más de una hora, tú le preguntas: “¿Y qué vas a hacer? ¿Van a arreglar las cosas?” Ella te contesta: “¿Arreglar las cosas? A ese infeliz no quiero volver a verlo. Es un descarado, un patán y un desgraciado”. Pasan dos días y ves en las redes sociales que ya están nuevamente presumiendo de su amor. Por supuesto que dos semanas después vuelves a recibir una llamada de alguien muy enojada. ¿Adivina quién es? Tu misma amiga que ha vuelto a romper.
¿Te suena familiar la película? De ser una película, estaría muy lejos del genero romántico. Estas historias de “te amo, pero te odio” son más comunes de lo que imaginas. De hecho, hay parejas que si no tienen su round en el ring por lo menos una vez a la semana comienzan a aburrirse. Incluso llegan a asegurar: “Algo no anda bien. ¡Ya van varios días que este cabrón no me la hace de pedo! Lo veo muy tranquilito”. Y de ahí se agarra para hacer un gran escándalo por cualquier tontería.
Te explico qué es lo que sucede. En este tipo de relaciones se genera un vínculo adictivo. Así como lo leíste. Cuando una persona está en una relación de “nalgada-sobadita” los químicos que se liberan en el cerebro son altamente adictivos. Imagina toda la adrenalina que se libera cuando hay un pleito. Ahora imagina toda la dopamina que se libera en la reconciliación. Naturalmente, estas relaciones se vuelven muy intensas y de forma inconsciente generan episodios de terror y episodios de luna de miel. Si no lo viven así, consideran que su relación es aburrida.
En muchos casos esto es un patrón aprendido. Es muy común que este tipo de vínculo se haya dado en la relación que había entre mamá y papá, por lo tanto, se genera una especie de lealtad a esta forma de relacionarse. ¿Quieres saber cómo está el termómetro en tu relación? Identifica en cuáles modalidades encajas.
o No puedes cortar, ni irte o separarte
o Sienes ansiedad por no estar con tu pareja y cuando se va te angustias
o La historia es intensa. Todo se vuelve «de vida o muerte»
o Te obsesiona que tu pareja sea como tú quieres que sea
o Quieres que se haga cargo de tus necesidades emocionales (¡Es que no me entiendes, yo te necesito!)
o Los encuentros sexuales (particularmente en la reconciliación) son maratónicos
Si te identificaste con más de tres enunciados, ¡aguas! Estás en una relación de perros y gatos. Existen muchas razones que explican el por qué las parejas deciden quedarse en una relación así de nociva. Tres son las razones más comunes:
1. Por algún tipo de trastorno. (Bipolar o narcisista)
2. Dependencia emocional. (Necesitan constante asegurarse que los aman. “¿En verdad me amas?”)
3. Idealización del amor. (El amor y el matrimonio aguantan todo y es para toda la vida)
Como te darás cuenta no se trata sólo de «echarle ganas». En ocasiones se necesita no sólo terapia, sino también apoyo médico. El amor tiene su parte matemática y la ecuación al final del día se trata de notar si tu relación te SUMA o te RESTA, así de fácil. Te diré algo. En ocasiones las etapas de aburrimiento en una relación (es decir, sin drama) reflejan que la relación está sana. Y recuerda que las buenas relaciones son para disfrutarlas y las malas, para terminarlas. Anótele. Nos leemos pronto, hasta la próxima.
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