Cómo la muerte ha inspirado el primer mejor disco de 2025
La cantaora María Terremoto, de 25 años, publica un álbum sin red donde vierte la ira, el miedo y la rabia que le produjo el fallecimiento de las personas que más amaba
María Terremoto, posando en Madrid.
María ha perdido a tres de sus personas más queridas en 12 años. Cada cuatro años una y siempre en el mes de febrero. "No puede ser casualidad. La vida me ha mandado este mensaje para que yo me haga fuerte", asume. Su padre, el cantaor flamenco Fernando Terremoto, falleció en 2010, en plenitud creativa, cuando contaba 39 años. Ella solo tenía 11. En 2014 murió su abuelo, el jugador de fútbol (del Betis y de la selección española, y campeón de Copa en 1977) Antonio Benítez, a los 62 años. Y en 2018, su abuela, María, su "maestra", con 63. Tres defunciones prematuras que sacudieron a una niña sensible que no supo gestionar tanta ausencia. María Terremoto acaba de cumplir 25 años y se dispone a enterrar la ira y la pena que lleva años anudadas a su cuerpo. "Tenía un montón de cosas encalladas que se convirtieron en traumas. He sacado todos los lastres que tenía en mi corazón", dice sobre el objetivo de Manifiesto, disco que publica el 31 de enero y del que ya se pueden escuchar dos canciones, Alma no salgas del cuerpo y Te llevaste mis tormentos.
Manifiesto arranca con un escalofrío, A la muerte, donde María describe la situación y desafía a lo indesafiable: "La muerte vino a mi casa, y toíto se lo llevó. / Me dejó solo a mi madre, mi madre de mi corazón... Ay, leré. / ¿Cómo vienes y te llevas lo que más valor tenía?/ Tenemos cuentas pendientes. / No me ganas la partida, porque mi dios es más grande que tu maldad tan sombría".
La canción impacta no solo por el texto, también por la forma tan arrebatada de cantar de María, acompasada solo por unos nudillos golpeando una mesa.
María tiene genes flamencos: Terremoto de Jerez fue su abuelo, y Fernando Terremoto su padre, ambos cantaores de fuste, pasión y profundidad. Ella continúa la estirpe. Dicen que el "ay" de los Terremoto contiene un eco único. La cantaora se cita con EL PAÍS en Madrid. Viene de Sevilla, donde creció y vive, aunque ella nació en Jerez.
A María no le cuesta entrar en temas íntimos; de hecho, lo agradece: "He hecho este disco precisamente para contar mi historia". Recuerda la última vez que habló con su padre. "No es una imagen agradable, porque el tumor le estaba consumiendo. Pesaba apenas 40 kilos; él, que siempre había estado rechonchito... Pero ocurrió algo... Fueron unos 20 minutos y él, a pesar de lo frágil que estaba, intentó hacerme ese tiempo bonito: me gastaba bromas y comió un poco, aunque ya no podía. Al poco de despedirnos se fue. Esa ha sido mi cruz toda la vida".
Existe un recuerdo mucho más edificante con su padre, años antes, cuando a Fernando Terremoto ya le estaban tratando con quimioterapia y recibió un homenaje en su peña, la Asociación Cultural Flamenca Fernando Terremoto, en Jerez. Allí, atestado de flamencos que fueron a despedir al cantaor, se subió María, con su vestido y sus gafitas, y le cantó a su padre. Se puede ver en YouTube el momento, muy recomendable, y comprobar cómo cantaba ya esa niña de diez años, y ver bailar al padre mientras la cría se desgañita: "Te quiero mucho, leré, leré".