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Un solo propósito basta para lograr el cambio que buscas

Habrás notado que muchos de los propósitos de año nuevo se repiten cada enero. Los temas más “socorridos” tienen que ver con bajar de peso, ahorrar dinero, hacer ejercicio o adquirir algún bien material. 

Sin embargo, muy pocas personas incluyen en su lista “propósitos emocionales”, es decir, un propósito que no tenga que ver con algo “de afuera” y muchas veces acomodando lo de adentro, se ajusta lo de afuera. 

Un solo propósito basta para lograr el cambio que buscas

Hay personas que quieren dejar de comer de la forma en como comen y toman la decisión de ponerse a dieta de forma extrema. Naturalmente, en tres días tirarán la toalla porque sienten una desesperación infernal. Otro grupo de personas decidirán “bajarle al chupe” y en menos de siete días agarrarán la parranda nuevamente. Quienes se decidieron a ahorrar, eventualmente les ganará algún antojo con el que romperán el cochinito para comprarse algo que no necesitan, para impresionar a personas que ni conocen. 

Fíjate como el asunto no es arrancar los propósitos sino mantenerlos e integrarlos como parte de un «modus vivendi.» Por qué será tan complicado, ¿acaso es que no tenemos suficiente fuerza de voluntad? Les diré algo, no es cuestión de fuerza de voluntad, sino que la mayoría de las veces atendemos sólo el síntoma y no la causa. 

Por ejemplo, imagina un recién divorciado que bebe a menudo y gradualmente su vida se ha ido trastornando. Su desempeño en el trabajo bajó, cuando sus hijos por la noche quieren platicar con él ya no es posible porque ya anda “entonado,” su cuenta de banco está en números rojos y ha tenido episodios donde pierde por completo la memoria. Lo más “sencillo” sería que dejara de beber. ¿Por qué no puede? No es sólo por la dependencia química a la sustancia, sino porque el alcohol anestesia sus emociones, es decir el asunto que no ha terminado de resolver, en este caso, su divorcio. 

Ahora tenemos el caso de una chica que frecuentemente y a escondidas, tiene atracones con la comida. Desde adolescente lograr un peso saludable ha sido su talón de Aquiles. Resulta que a los catorce años fue tocada indebidamente por un familiar y nunca lo denunció. Han pasado los años y ha utilizado la comida para atragantar sus miedos y con el sobrepeso ella se siente “a salvo” porque cree que así no será atractiva y nadie más la hará sentir “sucia”. 

¿Ves todo el trasfondo que puede tener una conducta? Por esta razón te invito a que hagas un examen de conciencia y revises los asuntos en tu interior sin resolver. Cuando te decides a atender la causa, es mucho menos complicado reparar los síntomas. 

¿Cuántas cosas o situaciones en tu vida no te gustan actualmente? ¿Desde cuándo te sientes así? ¿Puedes reconocer la forma en cómo colaboras para que esa situación persista? ¿Realmente crees que has hecho tu mejor esfuerzo? Observa las preguntas anteriores y respóndelas en total honestidad. Escucha tus respuestas. Si contestaste con profunda sinceridad, descubrirás que la razón por la que no has podido lograr tus propósitos durante muchos años, es porque te has enfocado al síntoma y no a la causa. 

Conocer la razón por la cual has hecho aquello que te destruye, te hace daño y te lleva al mismo resultado es el mejor de los regalos que te puedes hacer este próximo año. La aceptación y la decisión son el primer paso. Sólo un propósito es suficiente para hacer grandes cambios en tu vida. Te lo firmo. Feliz 2019 #Anótele 

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Coach Gerardo Moreno