buscar noticiasbuscar noticias

En tendencia la gestión de los criterios ambientales y sociales

¿Sabes cómo impacta esto en la sostenibilidad y desarrollo de tu empresa?

Aunque la responsabilidad social es un pilar fundamental en toda organización, la gestión  de criterios ASG (Ambientales, Sociales y Gobierno Corporativo) es una tendencia que impacta, de manera directa e indirecta, en su sostenibilidad y desarrollo, ya que son claves a la hora de tomar decisiones que van desde el medioambiente, hasta el crecimiento de su sector.

En tendencia la gestión de los criterios ambientales y sociales

Para André Coutinho, líder de la práctica de ESG (Environmental, Social & Governance) en Advanced Management Consulting Group (AMCG), firma experta en la implementación de mejores prácticas de gestión directiva, las empresas necesitan reorientar sus propósitos corporativos, pues sus principales objetivos de negocio, durante años, siempre fueron la ganancia y los resultados financieros. 

“Las empresas toman riesgos al no vincular sus propósitos y sus inversiones con temas de impacto social y/o ambiental”, afirmó, tras recordar que esta tendencia se intensificó a partir de 2015, con la publicación de los Objetivos del Desarrollo Sostenible de la ONU, “donde empezó toda una discusión entre gobiernos y empresas, sobre cuál es el legado o impacto positivo que se está generando entre las instituciones, tanto social como ambiental”.

Consideró que, a nivel mundial, la sociedad está ejerciendo mucha presión y otorgando responsabilidad a las empresas y a los empresarios, para que sean los agentes protagonistas del cambio y las transformación social, incluso más que los propios gobiernos. 

El Trust Barometer, una investigación hecha todos los años por Edelman, demuestra la

expectativa creciente de los consumidores por empresas más proactivas en temas como

cambio climático, diversidad e inclusión social y reskilling profesional. México tiene índice

alto (71%) de confianza en las empresas, según datos de 2022, como agentes de impacto en comparación con otras instituciones, como el gobierno y los medios de comunicación.

“La sociedad pone en los empresarios la responsabilidad para que hagan los cambios estructurales y hoy los gobiernos tienen un serio problema de debilidad, y también de legitimidad, como sucede en Latinoamérica. En muchos casos, es un tema de obligación moral de las empresas adelantarse a problemas crónicos. Los economistas le llaman ‘externalidades’ y los ejecutivos tienen que internalizarlo como parte de los problemas.” afirmó Coutinho.

Si bien hoy casi todos los negocios están digitalizando sus operaciones, como parte de esta estrategia ESG, el especialista en Innovación y Transformación organizacional indicó que aún existe una problemática de talento y un déficit de cualificaciones digitales en el mercado.

“¿De qué vale una estrategia de transformación digital si no contamos con un experto y la infraestructura de telecomunicaciones (5G o 4G, por ejemplo) para operar la tecnología?”, dijo.

“Este déficit es creciente en México y en varios países, incluso en Estados Unidos o Inglaterra. Se hace muy poco, la educación no es suficiente para cerrar la brecha que existe entre las demandas por cualificaciones y la oferta; es un problema social muy serio, por eso algunas empresas decidieron tomar una agenda de impacto, de criterios ESG”, comentó.

Sobre el tema ambiental, estimó que además de descarbonizar sus operaciones para reducir el impacto ambiental y cuidar la biodiversidad, con la gestión empresarial con perspectiva  ASG existe un campo gigante de transformación para las empresas, ya que la mayoría ejercen responsabilidad social sólo para cumplir las leyes y el compliance.

“Los productos pueden ser totalmente rediseñados como servicios, con fuerte reuso, remanufactura, retrofit y reciclaje, para contribuir con la regeneración y la economía circular, y así reducir la huella de carbono”, aseveró.

“Estoy hablando de una gran tendencia, un movimiento, una presión generalizada que existe hoy en día desde los bancos de los inversionistas, la sociedad, los consumidores; las empresas se sienten presionadas por tener una estrategia líder, una estrategia consecuente de impacto positivo, y ahí están moviendo cambios en sus operaciones, en sus productos y servicios. Se trata de impactar de verdad y liderar su propia transformación”, acotó.

Añadió que el ESG es ya un requisito de los principales bancos para préstamos y de algunos inversionistas globales o de quienes buscan bajar los riesgos de sus operaciones financieras.

Liderazgo, clave para la transformación

Como experto en ESG, Coutinho aseguró que un aliado estratégico como AMCG puede trabajar en conjunto con liderazgos, para que los directivos expandan su mentalidad y entiendan la gran oportunidad que existe para ampliar su actuación y generar impacto.

“Las marcas tienen un propósito y una estrategia de impacto, no solamente una visión. Nuestro trabajo es traer concientización, no solo un cambio de mindset, para expandir las posibilidades de negocio, diseñando estrategias y apalancando en tres macro áreas: soluciones, operaciones y sociedad”, dijo.

Precisó que este movimiento de transformación implica varios proyectos, de mediano y largo plazo, con un trabajo de alineación y concientización sobre la necesidad y de la oportunidad de ir en cierta dirección.

“Es un tema que a veces se confunde con el gobierno corporativo, cuyo objetivo es hacer que las empresas se perpetúen y generen sostenibilidad para el negocio, minimicen los riesgos y aumenten la probabilidad de crecimiento. Por eso, ESG un tema crítico para el futuro; la empresa que no tenga un propósito claro y explícito de impacto y, sobre todo, genere acciones concretas (walk the talk) no es atractiva para empleados, especialmente para los jóvenes. Sin un propósito transformador y criterios ESG genuinos, las empresas pueden perder sus talentos”, aseveró.

Los principales retos para las empresas

André Coutinho también consideró que uno de los mayores desafíos que viven las empresas del presente es el dilema de contraponer el corto plazo y el largo plazo, o dicho de otra manera, los resultados financieros contra el impacto.

“Al final el corto plazo te lleva a maximizar los resultados financieros, y en el largo plazo tengo que pensar en el futuro de México, la mejora de la sociedad, las condiciones de vida, la prosperidad, entonces siempre existe ese conflicto. Otra manera de reconciliar ese dilema es buscando tecnología e innovación, porque a veces se puede encontrar una solución que genera impacto y también resultados financieros con tecnologías de startups y universidades”, acotó. 

“El emprendimiento de impacto creció de manera exponencial. Existen muchísimas tecnologías disponibles en áreas como economía circular, inclusión y justicia social, acceso a la salud de calidad, movilidad limpia e inteligente, entre otras”, añadió.

Finalmente, precisó que otro reto que enfrentan las organizaciones actualmente es el de la cultura interna, ya que, lejos de una mirada más social y sistémica, “las empresas están diseñadas para procesos y operaciones, no para impactar socialmente, sino para producir y entregar productos; o sea, la empresa es muy funcional, muy operativa, y poca gente tiene esa vistazo social, que debería empezar fuertemente entre accionistas, consejeros y ejecutivos.



DEJA TU COMENTARIO
PUBLICIDAD

PUBLICIDAD