Reynosa

Los primeros vecinos de Reynosa en el siglo XVIII

  • Por: Martin Salinas Rivera
  • 17 / Marzo / 2019 -
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Los primeros vecinos de Reynosa en el siglo XVIII

La fundación de Reynosa según el fragmento del mural Semblanza Histórica de Reynosa y sus contornos del maestro Desiderio Hernández Xochitiotzin.

Cronista Municipal de Reynosa 

El mecanismo de una colonización acontece cuando una población externa ocupa un territorio geográfico que ya es habitado por una sociedad inicial; tal fue el caso durante el desarrollo del Nuevo Santander a mediados del siglo XVIII, en el que dos sociedades compartieron el territorio del bajo río Bravo; el primero fue un grupo multiétnico o de castas que tenía sus orígenes en colonizaciones previas en el noreste mexicano, siendo el segundo una población nativa emanada del prehistórico tardío, con adaptaciones de subsistencia de caza y recolección. 

A través de documentos conocidos posteriormente se conoce que el primer asentamiento, llamado Nuestra Señora de Guadalupe de Reynosa, fue fundado el 14 de marzo de 1749. La incipiente comunidad se instaló río arriba, 22 km al oeste de la actual ciudad de Reynosa, donde hoy se encuentra el poblado de Reynosa Díaz. 

Censos, apellidos y castas

La evolución demográfica de la pequeña villa de Reynosa durante el siglo XVIII es conocida principalmente a través de cuatro revistas o padrones de pobladores que se recopilaron en 1750, 1753, 1757 y 1767-1768. Estos registros muestran el crecimiento de la villa y la constante inmigración e emigración de los habitantes que la conformaron. Mientras algunas familias optaron por quedarse en los entornos del río Bravo, otras prefirieron buscar otros lugares del noreste novohispano. Desde entonces existía ese vaivén de la población que hoy en día caracteriza a esta comunidad fronteriza. 

Un poco más de un año después de su fundación, el 16 de junio de 1750, José de Escandón ordenó la primera revista y padrón de pobladores que conformaban los 54 hogares en la recién establecida villa, sumando un total de 223 individuos. La población colonizadora consistía en 17 matrimonios integrados por parejas de españoles, cinco de mestizos, una de "pardos" (descendencia africana), cinco entre diferentes castas y ocho matrimonios no definidos. 

Dieciocho hogares pertenecían a nueve hombres solteros, cinco viudos y cuatro viudas. La lista incluía a ocho sirvientes que venían integrados a cuatro de las familias colonizadoras. Eran indígenas de los grupos cazadores y recolectores de la región del noreste de México adoptados desde niños por los pobladores.

El primer censo incluía los apellidos Cavazos, Ballí, Cano, de la Garza, Fernández, Santa María, Tijerina, Barrera, de Torres, Flores, Villarreal, Galván, Riestra, de Sosa, Zamora, Ramírez, Fajardo, de los Santos, de Luna, Guzmán, de los Ríos, Cantú, Treviño, Longoria, Ochoa, Tanguma, Hernández, Rodríguez, Vela, González, Guerra, de León, Farías, Martínez, de Lerma y Benavides.

Las revistas y los padrones de pobladores (censos), así como los registros parroquiales en el noreste mexicano durante el siglo XVIII mencionaban en sus clasificaciones menos de ocho castas; la población que colonizó a la villa de Reynosa fue catalogada en el primer padrón con sólo cuatro de éstas: españoles, mestizos, pardos, y castizos. 

En el noreste mexicano el sistema de castas durante el siglo XVIII era meramente protocolario y tenía que ver muy poco con la realidad biológica o cultural de las personas; los escalafones eran fácilmente superados por la posición económica de la familia. Otra manera de cambiar el estatus de las personas era a través del matrimonio. 

De los cinco matrimonios de las castas que llegaron a Reynosa, tres hombres mestizos y un hombre pardo estaban casados con españolas, que no eran necesariamente nativas de la península Ibérica. A finales de la época colonial era común que se repitiera el mismo apellido en todas las castas. 

Según declaraciones hechas en 1757 por el fundador de la villa, capitán Carlos Cantú, 40 familias colonizadoras llegaron en 1749 provenientes del Pilón (Montemorelos), Cadereyta, Sabinos (Sabinas Hidalgo) y Pesquería Grande (García) del Nuevo Reino de León. Aunque no lo menciona el capitán Cantú, algunos pobladores venían también de Cerralvo.

Los antecedentes

Para entender el origen de estas familias hay que remontarse a las ocupaciones del noreste mexicano a finales del siglo XVI. Durante los 172 años previos a la colonización del Nuevo Santander, habían llegado pobladores al territorio del noreste de México de varias partes de Mesoamérica de origen europeo, africano e indígena, entre los que destacaban principalmente individuos de descendencia española, africana, sefardita y tlaxcalteca.

El segundo registro o censo de población que se recolectó en Reynosa, el 13 de enero de 1753, incluye un total de 265 individuos que conformaban 60 familias; cinco de estos hogares eran de hombres solteros. Para entonces la población había fluctuado drásticamente; cuatro familias del apellido Ballí habían emigrado a la villa de Burgos. Al padrón se le agregaron los apellidos Jaso, Serrano, Hinojosa, Bocanegra, Longoria y García. 

El Justicia Mayor de la villa, capitán Carlos Cantú, había incluido a sus hijos José Carlos, Manuel y a su yerno Francisco Cavazos en la Escuadra Real de once soldados que protegía la villa. El fraile Agustín Fregoso, encargado de la misión San Joaquín del Monte, casó a este último y a Ana Josefa Cantú, hija del capitán, el 15 de febrero de 1751; este es uno de los primeros matrimonios celebrados en la villa. La familia más grande era la de Francisco Ramírez y Aldonsa Fajardo, quienes llegaron a tener diez hijos. 

El tercer censo de pobladores en la antigua villa de Reynosa se llevó acabo el 10 de julio de 1757, durante la inspección de la Provincia del Nuevo Santander, por el Capitán de Dragones José Tienda de Cuervo y el Ingeniero Agustín López de la Cámara Alta. En ese momento la villa estaba formada por 58 hogares que sumaban un total de 289 personas (once familias fundadoras ya no estaban presentes, habían abandonado el lugar). Pobladores nuevos se habían avecinado originarios de Camargo y de otros lugares de Nuevo León; además surgieron nuevos matrimonios entre los hijos de las familias de los primeros pobladores. En este padrón se agregaron los apellidos Estrada, Vásquez Borrego, Munguía, Vargas, Segundo, Peña, Quiroga y Alcántara.

José de Escandón había sustituido al capitán Carlos Cantú como Justicia Mayor de la villa; el puesto fue ocupado por el capitán Pedro Estrada, quien estaba casado con Josefa Vásquez Borrego, cuyo padre de ésta mantenía una cercana relación comercial con Escandón.

En Reynosa, en los años de 1767 y 1768, se repartieron 80 porciones de tierras, de acuerdo con diferentes criterios relacionados con la antigüedad de cada poblador (37 por el lado sur y 43 por el norte del río, en lo que ahora es Tamaulipas y Texas). Eran rectángulos de diferentes medidas que partían del margen del río, prolongándose hacia afuera, en dirección norte o sur. Este proceso es conocido como los "Autos de la General Visita." El cuarto documento, resguardado en el Archivo Histórico de Reynosa, no menciona toda la población, pero deja información de algunos vecinos que todavía permanecían en la jurisdicción.

A finales del siglo XVIII Reynosa tenía 1,103 pobladores antes de ser trasladada en 1802 a las lomas de San Antonio, su sitio actual. Para ese año la villa contaba con más de cuatro veces el número de sus habitantes iniciales.

Los primeros vecinos de Reynosa en el siglo XVIII

Acta de matrimonio de Francisco Cavazos y Ana Josefa Cantú, hija del capitán Carlos Cantú, 1751. Firmada por fray Agustín Fragoso. Libro de matrimonios de la misión San Joaquín del Monte.


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