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Honran a Malintzin con sinfonía en NY

Al escribir el poema sinfónico Malintzin, el compositor José Gurría-Cárdenas (México, 1972) buscó recoger la mirada de esta mujer nahua como "una gran estratega, conciliadora y protagonista" de la Conquista de México-Tenochtitlan

Comisionado por la Brooklyn Symphony Orchestra (BSO), el percusionista traza un retrato musical de quien, juzga, ha sido "malentendida", tachada por muchos como traidora a pesar de que varios historiadores han planteado lo contrario.

Honran a Malintzin con sinfonía en NY

 Su autor cuidó de no imprimirle un "aire revisionista", sino de observación a través de la propia mirada de la protagonista, traductora de Hernán Cortés y símbolo del mestizaje.

 Optó por el poema sinfónico, según comparte en entrevista, al ser una forma cuya estructura está supeditada a la narrativa, y le permitió ceñirse, además, a los 10 minutos requeridos de duración de la obra.

 "Me parece que el tono de la pieza, en ese momento, al principio y al final, es sombrío, pero también solemne y nostálgico, de incomprensión. Y ya en el cuerpo de la pieza misma hay una cuestión que en algunos momentos es hasta beligerante, contestataria. A mí me parece que ahí ya es la mirada de Malintzin a través de un tercero, como si estuviéramos escribiendo una novela y, ahora, de una primera persona, nos hubiéramos cambiado a una tercera", expone Gurría-Cárdenas.

 Decidió prescindir del uso de instrumentos prehispánicos como cascabeles o teponaxtlis por no parecerle sincero y apostó, en cambio, por un uso novedoso del lenguaje.

 "Me parecía que era importante no tener una especie de ventaja comparativa basada en una suerte de acción afirmativa sonora", explica el compositor, egresado de la Universidad del Sur de California, donde estudió composición.

 La obra será tocada en un programa que incluirá también la obertura de Ruslán y Liudmila, de Mikhail Glinka, y la Sinfonía No. 4, de Johannes Brahms. Y de ahí la decisión de Gurría-Cárdenas de optar por una dotación orquestal de corte romántico-clásico.

 "Las composiciones me parece que contestan cosas, es una especie de ejercicio de pensamiento crítico que resuelven cuestiones, y la cuestión para mí era qué podía averiguar sobre esta mujer a través de la mirada de mis notas", dice el compositor, con un vasto catálogo de obras de cámara, algunas de ellas reorquestadas para sinfónica.

 El mexicano viajará a Nueva York para el estreno y aún podrá asistir a uno de los ensayos de la BSO, orquesta fundada en 1973 y conformada por músicos profesionales y semiprofesionales, incluso algunos amateurs, pero de gran talento.

 La comisión surgió a partir de la colaboración de Gurría-Cárdenas como compositor y director invitado para el disco Fandango at the Wall: Creating Harmony Between the United States and Mexico, con músicos como Arturo O'Farrill, Antonio Sánchez, Ana Tijoux y el propio Tristán, quien le comisionó la pieza.

¿QUIÉN ES GURRÍA-CÁRDENAS?

 Gurría-Cárdenas es un prominente arreglista de la música de Ornette Coleman, el saxofonista autodidacta que sacudió al mundo jazzístico con su free jazz en 1961.

 Con su propia banda, estrenó en la costa oeste de Estados Unidos Skies of America, una pieza escrita por Coleman en 1972 y reorquestada por el compositor mexicano dentro del Programa para Compositores Emergentes de la London Symphony Orchestra.

 "Ornette Coleman decía: 'No sé por qué creen que estoy haciendo algo diferente. Yo lo que estoy tocando es un blues", expone el músico. "Una de las cosas más interesantes es que él utilizaba el vocabulario que estaba ya y le daba una intencionalidad como si no fuera casi un lugar común: No es qué tocas, sino cómo tocas".

 Gurría-Cárdenas es además fundador y director de la Gurrisonic Orchestra en Los Ángeles, un ensamble de 22 integrantes que interpretan repertorio de vanguardia, jazz y música clásica contemporánea.

 Una iniciativa que ahora busca replicar en México, a donde volvió después de 20 años de vivir en Estados Unidos.

 Por un lado, se propone crear la Gurrisonic MX con músicos locales y lanzar una iniciativa para niños y jóvenes.

 "Me parece muy importante que empiecen a tocar los niños y jóvenes, sobre todo en lugares como (la Dirección General de) Fomento Musical (de la Secretaría de Cultura); repertorio de vanguardia adaptado a niños entre los 8 a 16 años", dice.

 En tanto, la Gurrisonic Orchestra, que sigue en activo, publicará este octubre un vinilo en vivo de su concierto en el Angel City Jazz Festival con el legendario clarinetista Don Byron con Street Signs, una oda a Los Ángeles, una ciudad multicultural, bajo el sello Orenda.



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