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Abre primera retrospectiva de 'Ben' en el MUAC

El francés Ben Vautier presenta su primera exposición en Latinoamérica, con más de 350 piezas, en el Museo Universitario Arte Contemporáneo

Cd. de México, México .-Desde el mero principio de su primera exposición retrospectiva en Latinoamérica, Ben Vautier se hace una pregunta sincera, con la caligrafía absolutamente distinguible que, se sabe, constituye su sello artístico: "Ben en México. ¿Qué hago en México?".

Abre primera retrospectiva de Ben en el MUAC

 La respuesta está dada por él mismo a través de una exhibición de más de 350 piezas en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC) donde, también con franqueza, se sincera ante el visitante: "Muestro mi ego. De todos modos en el 'Arte' no hay más que ego".

 Con el título La muerte no existe, esta primera mirada retrospectiva al artista -sencillamente conocido como "Ben"- da cuenta del trabajo de uno de los creadores fundamentales de su tiempo.

 "Lo interesante de Ben es que Ben iba adelante de todo", explica en entrevista Ferran Barenblit, curador de la exposición.

"Fue fluxus antes del Fluxus, fue conceptual antes que lo conceptual y fue relacional mucho antes que lo relacional", aquilata.

 Nacido en Nápoles, en 1935, a Ben se le relaciona comúnmente con el movimiento internacional artístico Fluxus, que durante los años 60 y 70, abrazó disciplinas como el performance y el happening en un esfuerzo colectivo por demoler a la alta cultura.

 La exposición, sin embargo, muestra a Vautier como un artista que ha atravesado, con destreza lúdica, diversas corrientes y momentos de la historia del arte de la segunda mitad del siglo 20, a través de medios como la pintura, la escultura, el performance, el happening y la instalación.

 "Es una retrospectiva muy amplia, como no podía ser de otra manera. Es imposible ver a Ben si no se le mira en esa totalidad, en esa amplitud que tiene, porque a lo largo de su vida trata decenas de temas y es de una producción descomunal", explica Barenbilt.

 "Para mí, en verdad, esto es una gran obra de Ben. La exposición es como si fuera una gran obra", apunta.

 Aunque su trabajo, como es evidente en el MUAC, se ha diversificado en muy distintos medios, el hilo conductor es su caligrafía, con la que ha plasmado mensajes directos, a menudo irónicos, que constituyen su cuerpo de trabajo más reconocible.

 "La grafía es omnipresente, atraviesa toda la exposición, de hecho, es una exposición que se lee mucho, además en muchos idiomas: en español, en francés, en náhuatl, en inglés, hasta en chino", detalla el curador.

 "Ben escoge esa grafía yo creo que relacionado con su relación ambivalente con el ego. Él habla mucho del ego del artista, el ego como esa contradicción, la voluntad de disolverse, de negar la autoría, que es algo tan contemporáneo, de 'la obra en verdad la haces tú, no la hago yo', versus la necesidad de dejar esa marca personal", explica.

 Ahí está, por ejemplo, una de sus obras más famosas, donde encapsula, con sencillez, el espíritu de una generación que vio el final de las grandes verdades de la modernidad: "Ben duda de todo".

 "Es esa generación que tiene que buscar un nuevo camino donde los grandes relatos de la modernidad ya no son válidos", reflexiona Barenbilt.

 "Esos grandes relatos contra los que él lucha. Ante ese gran relato que provenía de fuentes autoritarias, generalmente hombres blancos europeos occidentales, que emitían verdades absolutas, viene un tío que dice 'Yo dudo de todo'".

 Políglota consumado, Ben, quien estuvo directamente involucrado en la conformación de la muestra, incluyó en ésta obras hechas especialmente para México, como la pieza que abre la exposición, y mensajes en náhuatl que, deliberadamente y en línea con los postulados del 'etnismo', no fueron traducidos.

 "De eso se trata precisamente: de que el hablante de náhuatl tenga una capacidad más de ver cosas que yo que no la tengo, que no está a mis disposición", dice el curador.

 Se trata de una clara mirada anticolonialista de Vautier

"Por eso toma prestado el concepto de 'etnismo', donde él, desde su punto de vista, a lo que aspira es a una convivencia entre todos los pueblos del planeta, donde la pregunta vuelve a ser: '¿cómo ser cosmopolita sin ser colonizado?", comenta el encargado de la exposición.

 Esculturas que remiten a los ready-mades de Marcel Duchamp, su trabajo con marcos y espejos, y videos y fotografías de sus performances forman parte del universo de Ben que ahora habita el MUAC.

 Para entender al artista, Barenblit se remite a una de sus acciones más importantes, de 1963, cuando se paró en la calle con un letrero con la leyenda "Míreme ya basta", sin un punto entre ambas órdenes.

 "En verdad, la obra para mí transcurre en ese parpadeo de ojos que hay entre el 'Míreme' y 'ya basta'", reflexiona.

 "Ben en es la línea más corta, aunque no la menos retórica, o la menos ruidosa, entre una idea y la acción; a veces es retórica, a veces es ruidosa, pero va directo, '¡paf!'.

 "Ésa es la posición, una sucesión de situaciones en las cuales juega con multitud de temas: la vida, la muerte, el azar, el sexo, de todas las maneras posible, pero siempre estirando una línea directa", concluye.

 Inaugurada este 1 de octubre

  • La muestra, con su título provocador, pone a jugar al espectador con los mensajes del irónico Ben.

 "Hay algo en la ironía que siempre nos obliga a pensar. Obviamente, la ironía no es una cosa que pasa, sino que ocurre, ocurre con una cierta complicidad entre emisor y receptor, y en este caso es obvio que lo que está diciendo no es verdad, 'La muerte no existe', porque es lo único seguro que hay en la vida, lo único seguro que hay es la muerte", pondera el curador.

 "Aquí hay muchas lecturas, pero para mí una de las más interesantes es que lo que pervive es el arte. 'La muerte no existe' porque el arte continúa existiendo; 'La muerte no existe' porque las ideas perviven", celebra.



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