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De vuelos, atuendos, poesía y luz

Y sin embargo el amanecer nos pertenece. -Amanda Gorman

Las imágenes le dieron la vuelta al mundo. Tomados de la mano, abandonaron la Casa Blanca y después se  enfilaron hacia el Air Force One en dirección a su nueva residencia, mientras en el aeródromo se escuchaba “My Way” cantada por Frank Sinatra. Y en efecto, a su manera gobernó y a su manera se fueron, sin acudir a la toma de posesión de su sucesor y sin que ella le diera el tradicional recorrido de bienvenida por la casa presidencial a la nueva primera dama. Una ceremonia de por sí atípica por la pandemia y el reciente ataque al Capitolio, que además será recordada por la ausencia del controvertido presidente saliente.

Con vuelo rumbo a Florida, hacia su nuevo hogar en Mar-A- Lago, partieron pisando una alfombra roja; él ataviado, según las reseñas, con abrigo y corbata roja, ella con un fino conjunto negro compuesto por vestido Dolce & Gabbana, chaqueta de Channel, zapatos altísimos de Louboutin y una bolsa Birkin de Hermés valorada en 75 mil dólares. Sí. Más de un millón y medio de pesos en la mano, que por cierto le provocaron críticas muy fuertes. No porque no tenga para comprarlo, sino por el “mal gusto” de portarlo en un día, cuando hasta el atuendo era un mensaje político. El reconocido periodista Boris Izaguirre, señaló incluso que ese bolso era emblema de “arrogante vulgaridad”. Ufff. 

De vuelos, atuendos, poesía y luz

Nadie debería llamarse sorprendido. No es la primera vez que la bella eslovena genera escándalo al respecto. Muy publicitado fue el hecho de haber llegado a la devastada zona azotada por un huracán en Texas, calzando unos tacones de “vértigo”. Gran polémica causó también el llamativo abrigo de flores realizado en seda con un costo aproximado a los 50 mil euros de la firma italiana Dolce & Gabbana; diseñadores, que según los analistas elige frecuentemente Melania  para vengarse del vacío que le hicieron algunos modistas norteamericanos. Pues aunque mucho tenga de banal, la moda también habla de las personas, de sus anhelos y frustraciones. Y no sólo de los poderosos, miles de personas buscan un “status” y personalidad que no tienen a través de prendas muy costosas.

Gilles Lipovesky en su reconocido libro “El Imperio de lo efímero”, afirma que el proceso de la moda ha reestructurado la comunicación política. Reconociendo su poder desde la Edad Media, subraya la cita de Max Weber quien afirmaba que el lujo en la clase feudal dirigente, no era “superfluo” sino un medio de autoafirmación. No sé si Melania habrá leído a Weber, los estudiosos de su personalidad dicen que nunca estuvo interesada en política, ni estaba preparada para el escrutinio del mundo sobre ella. Una esposa de presidente atípica sin duda. Nacida en un país comunista, modelo de revistas para caballeros, conoció a su esposo en una Semana de la Moda en Nueva York y su presencia en el Ala Este de la Casa Blanca siempre fue un misterio. La semana pasada se despidió del mundo del poder, aferrada a su bolso Hermés y con la sonrisa enigmática de siempre.

Mientras la controvertida pareja volaba hacia su nuevo destino, en la ceremonia de toma de posesión del país vecino, otro vuelo se desplegaba a través de las palabras de una joven poeta. El infinito vuelo de la poesía que desde la antigüedad ha surcado los cielos para reafirmar su ser eterno. Así lo reveló una vez más Amanda Gorman con su impactante presencia en el pódium de un acto visto por millones de personas en el mundo. Ataviada con un abrigo de luminoso amarillo, falda negra de piel, artísticas joyas y una diadema roja en un peinado pleno de guiños a sus identidades, la poeta deslumbró hasta a los más reputados expertos de moda. Después de una despampanante Michelle Obama enfundada en un Hudson color ciruela, un vistoso atavío Schiaparelli de Lady Gaga y el espectacular traje Chanel de Jennifer López, la joven de 22 años impactó por elegir cuidadosamente un conjunto de Miuccia Prada, señalando al respecto: “estoy tejiendo simbolismo en mi atuendo y el color amarillo de mi abrigo está dedicado a la nueva primera dama”, quien la recomendó para hablar en el Capitolio.

Pero no fue su “look” lo que la convirtió en la revelación de la ceremonia. Fueron sus palabras, aderezadas con un sutil pero poderoso movimiento de manos, las que “se robaron el show” o mejor dicho, cautivaron al mundo. Porque ella sabe bien donde está la luz verdadera: “¿Dónde hallaremos luz en esta sombra interminable?...Hemos aprendido que el silencio no es siempre sinónimo de paz, y que las normas y nociones de lo justo no siempre son justas. Y sin embargo el amanecer nos pertenece…Y dejamos las armas para poder abrazarnos con brazos extendidos los unos a los otros”. Amanda Gorman declamó, reafirmando con ello el poder de la palabra: “siempre hay luz si somos lo bastante valientes para verla, siempre hay luz si sólo somos lo bastante valientes para ser luz”. 

Y cada quien sabe dónde busca la luz…