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Juan Treviño: la leyenda

Poseedor de hazañas memorables en el beisbol, el ex- pelotero profesional nos cuenta de sus interminables anécdotas en el ´rey de los deportes´

El reynosense Juan Treviño, junto a su eterno número 2 que fue retirado de los Broncos, presume la gran carrera que construyó.Juan Treviño: la leyenda

En Tamaulipas han sobresalido infinidad de atletas en distintas disciplinas, pero sólo un selecto grupo es  recordado por envolverse en la gloria y que ha sido inmortalizado en cada uno de sus municipios. Reynosa puede presumir que cuenta con un personaje de está de imponente calidad al tratarse del expelotero profesional, Juan Treviño: la leyenda.

En esta franja fronteriza del norte de Tamaulipas se disfruta gratamente el beisbol y se ha dado a conocer de buena manera en el plano internacional gracias a sus peloteros infantiles, juveniles y profesionales, pero para que esto sucediera, sin duda Juan Treviño o mejor conocido "Juan Sin Miedo" fue pilar clave para que jugadores de Grandes Ligas conocieran este pedazo de tierra.

El eterno franela 2 es una biblioteca viviente del rey de los deportes al platicar sus interminables anécdotas en la que sobresale ser uno de los sobrevivientes del campeonato de los Broncos de Reynosa de 1969, solitaria estrella que presume un equipo profesional de esta ciudad. Además, es el único reynosense que fue catcher de la figura mexicana Fernando Valenzuela con el que consiguió con los Mayos de Navojoa un juego sin hit ni carrera, hazaña memorable que repitió en cinco ocasiones con otros lanzadores.

No solamente fue profeta en su tierra también lo hizo con la tribu de los Mayos, dentro de la Liga Mexicana del Pacífico, al aparecer en la historia de los dos únicos campeonatos que ha conseguido esa organización. El primero fue como pelotero en la lejana temporada 1978-1979 y después como coach de base en 1999-2000, convirtiéndose en el primer reynosense en jugar una Serie del Caribe.

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El "Caballito" Treviño le explica a Fernando Valenzuela la manera que van a conseguir el juego sin hit ni carrera.

EL INICIO

Juan Treviño saca su acostumbrado cigarro y su mirada tiene un brillo especial al centrarse en el terreno desolado que se encuentra a un costado de su caja de bateo y comienza a viajar mentalmente en el tiempo para detenerse en 1964, cuando él tenía apenas 10 años, en el que expresa que su inquietud por el beisbol empezó en su casa, porque su hermano jugaba, pero el momento oportuno fue en una ocasión que acudió a la tienda y vio salir a un niño vestido de beisbolista, a partir de ese momento quiso practicarlo.

¨Me subí a una camioneta y me llevaron atrás de la cajuela, entonces llegué al campo y no se completaba el equipo, entonces me metieron a jugar yo estaba descalzo, no tenía para los zapatos, me metieron a jugar y fue como lanzador, entonces yo no sabía el buen brazo que yo tenía, tiré bien duro y eso ya lo traía, luego de ese momento me invitaron y ya me dieron uniforme¨, comentó con una ligera sonrisa y observa como si se viera de frente él mismo de niño a la edad de 10 años.

A su corta edad comenzó a sobresalir por su don, que era completamente nato, hasta llegar a jugar con peloteros mayores que estaban en categorías 1ra. y 2da. fuerza. El andar por los diamantes a los 14 años se le presentó la oportunidad de firmar con los Broncos de Reynosa, gracias a Marte de Alejandro.

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El receptor Treviño perteneció por más de 30 años a los Mayos de Navojoa, consiguiendo 2 campeonatos.

LLEGADA A LOS BRONCOS  Y CAMPEONATO

La llegada de Juan Treviño a los Broncos fue algo motivante, pero debido a que no contaba con 16 años, tuvo que convertirse en catcher de bullpen por toda la temporada regular de 1969 y a partir de ese momento su memoria se convirtió en un archivo de lanzamientos al grabarse por completo el repertorio con el que contaba los serpentineros, además de observar las técnicas de sus compañeros Rudi Sandoval, Peña, Jorge Fish, Alonso García, Ángel Macías, entre otros más.

Se llegó el 17 de agosto de 1969, fecha enmarcada en los libros de historia del deporte de Reynosa. La ciudad estaba concentrada en la gran final de la Liga Mexicana de Beisbol, escuchando detalladamente el juego en la radio, el estadio Adolfo López Mateos lucía completamente abarrotado y el joven Juan Treviño, que ese día fungió de bat boy, se colocaba a tres metros de distancia del batazo más emblemático y que en la actualidad todavía resuena el cuadrangular de Rudy Sandoval, que significó el tan anhelado título.

¨Para mí fue un campeonato maravilloso, le ganamos a los Sultanes de Monterrey, que era el rival a vencer; ese día el bat boy original se sintió mal y me pidió que recogiera los bates, entonces, yo lo ayudé y eso me gustó mucho. Entonces yo vi de cerca cómo fue el jonrón de Rudy Sandoval; me acuerdo que le dejó un slyder bajo y Rudy solamente le dejó caer el bat para sacar un batazo de línea al izquierdo e inmediatamente pensé ´ya ganamos´, todo el estadio estaba vuelto loco porque se había llenado desde muy temprano¨, expresó gustoso porque otra vez volvía a recordar uno de los momentos más emocionantes en su vida.

Luego de conseguir el gallardete los caminos de Juan Treviño y Broncos tomaron una distinta dirección por lo que terminó en enfundarse en la franela de Bravos de Reynosa y después en invierno inició un nuevo capítulo en la Liga Mexicana del Pacífico.

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Juan Treviño perteneció a los Broncos de Reynosa, que conquistaron el campeonato en 1969.

JUEGO SIN HIT NI CARRERA, CON ´EL TORO´ FERNANDO VALENZUELA

Cuando Juan Treviño llegó a los Mayos de Navojoa ya era un pelotero más completo y con una memoria de fotografía, que sin duda fue lo que lo ayudó para ganarse la titularidad. Su primer encuentro con Fernando Valenzuela fue en un campo de entrenamiento de los Mayos de Navojoa, en el que fungió como su guía al aconsejarlo en la manera que debía realizar cada uno de los pitcheos, sin imaginarse en la emblemática figura del beisbol mexicano que se iba a convertir.

Cada quien continúo con el curso de su carrera, pero cuando volvieron a verse ¨El Toro¨ ya venía arrastrando la ¨Fernandomanía¨ tras conseguir con los Dodgers de Los Ángeles la Serie Mundial de 1981.

El 8 de enero de 1982 es una fecha que no se le olvida a ¨Juanito¨ Treviño, así lo llamaban por la costa del Pacífico, ya que fue otra de las grandes satisfacciones que enmarcó en su vida al conseguir la epopeya del juego sin hit ni carrera haciendo mancuerna con el mejor lanzador mexicano de todos los tiempos, rayando la pizarra de 1-0 sobre los Tomateros de Culiacán.

¨Le hablé al ´Gordito´. Ya cuando estamos a tres out estaba sentado en el dugout me acerco a platicar con el ´Gordo´, le dije: Fernando, te faltan tres out, tú solamente sígueme, no mires al bateador sólo mira mi guante; entonces, él, con sus ojos para arriba, y completamos el juego al terminarlo con un ponche¨, lo dijo como si tuviera a Valenzuela a un costado. Han pasado 30 años de ese momento y no hay día que la fanaticada se lo recuerda.  

¨Un gusto enorme cacharle a una persona que se hizo superfamosa, peloterazo de Grandes Ligas. Mucha gente viene a mi negocio y me preguntan eso que le caché a Fernando Valenzuela, pero para mí fue una gran satisfacción que lo conocí desde jovencito¨, lo menciona orgullosamente.

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Ahora Treviño hereda sus conocimientos a las futuras generaciones con la apertura de su academia de beisbol.

HAZAÑAS COMPLETAS

Todo parece indicar que la carrera deportiva de Juan Treviño fue tocada por algo celestial, ya que lo realizado en los diamantes son tremendas hazañas y esto se comprueba al completar seis juegos sin hit ni  carrera.

Consiguió dos de esta índole en la Liga Mexicana del Pacífico con el ya mencionado Fernando Valenzuela y luego con Arturo González al vencer a los Venados de Mazatlán, mientras en la Liga Mexicana de Beisbol, defendiendo los colores de los Saraperos de Saltillo, hizo dupla con Tomás Armas y después combinado con Miguel Solís y Manuel Peña. En la Liga Nacional ANABE agregó otro par con Pedro Borbón y Humberto Valdez.

¨Para mí eso está olvidado, ya estoy viejo, pero recordarlo cuando me lo preguntan es algo superhermoso revivirlo en mi memoria, que me la saquen de mi mente es algo que lo siento como si hubiera sido ayer o hace poco tiempo¨, indicó con una ligera nostalgia al remover todos sus sentimientos.

JUAN TREVIÑO HEREDA SU CONOCIMIENTO

Actualmente, Juan Treviño cuenta con 69 años y mantiene esa misma pasión por el beisbol como cuando ingresó descalzo a lanzar su primera bola, pero ahora hereda su conocimiento a las actuales y futuras generaciones con la creación de su propia academia. Ya lejos de los diamantes profesionales ahora su prioridad son los niños y jóvenes que tengan un buen desarrollo para que el rey de los deportes en Reynosa crezca de nivel y no estén esperanzados en la llegada de alguna franquicia a la ciudad para sobresalir.



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