Columnas > ERNESTO SALAYANDIA GARCÍA

El gran escape

Para nadie es desconocido que la gran mayoría de jóvenes mexicanos en edades de 13 a 25 años viven, sufren una crisis existencial severa

Para nadie es desconocido que la gran mayoría de jóvenes mexicanos en edades de 13 a 25 años  viven, sufren una crisis existencial severa, víctimas de una arrolladora tristeza, muchos casos carentes de una sólida autoestima, ausentes de armonía y estabilidad emocional, reflejando apatía, conformismo, enojo, rechazo, repugnancia, asco, odio,  alejados del dialogo sano, distantes  de la comprensión y convivencia entre sus semejantes, sufriendo por esquemas adecuados  de comunicación. Los puentes están rotos, los lazos son endebles; valores, como la humildad, el respeto, la paciencia, prudencia, empatía, brillan por su ausencia; el joven está inmerso, en muchos casos, en un callejón sin salida, refugiado en la soledad, conmiseración y depresión, no se entiende así mismo, no sabe lo que quiere. El abismo, es profundo y negro, lo que orilla a muchos de ellos a las puertas fáciles, como es la fuga en las adicciones, no sólo alcohol y drogas, sino a conductas tóxicas, a pensamientos equivocados en refugiarse en la comida, la pereza, el juego, el gimnasio, sexo, pornografía, celularmanía, las mentiras y tantos y tantos más malos hábitos que se hacen adictivos y una costumbre en el diario vivir de muchos jóvenes.  Triste realidad, muchos de ellos viven en soledad, frustración, depresión, neurosis, son hipersensibles.

Esta es una severa crisis emocional que no es de ahora, ni reflejos de los amargos estragos de la pandemia, el cáncer emocional tiene años trasmitiéndose de una generación a otra, de abuelos a padres , de padres a hijos y de hijos a hijos, genéticamente, los niños nacen vulnerables, altamente sensibles a caer en las garras de las emociones torcidas, propensos, a las tendencias alcohólicas, el uso de fármacos, el consumo de estupefacientes, nacen y se hacen dependientes que también es una enfermedad emocional.  Esta vida de adicto a sustancias y malos hábitos se arraiga en los hogares disfuncionales, donde estos niños, ahora de adultos, traen la genética hereditaria de la neurosis, la compulsión, ansiedad, la depresión y pésimos malos hábitos y costumbres tóxicas que heredan, trasmiten y arraigan a sus hijos; en ese sentido, niños y jóvenes en fuga, de hoy tienen cómplices, las manos que mesen las cunas y empinan a sus hijos al infernal mundo de las emociones torcidas, confirmando, que el adicto, nace y se hace en casa, una adicción, es una compulsión que no puedes evitar, es involuntaria, la activa la ansiedad que es la madre de las adicciones, muchas de ellas, son incurables, progresivas, mortales, contagiosas, hay adicciones aparentemente "sanas" como al trabajo, higiene, a los trastornos alimenticios o a los pensamientos psicóticos, patológicos, por demás obsesivos, adicciones como al chisme, a levantar falsos hablando mal y a espaldas de alguien, adictos a postergar, al fentanillo, heroína, cristal, nicotina, alcohol y muchas más que están a la vuelta de la esquina, la marihuana es un escalón de la muerte.

El gran escape