Columnas > ROSA ELENA GONZÁLEZ

"Ahorita no joven, voy al San Marcazo"...  

Ayer fue Jueves Santo, un día muy significativo para el catolicismo pues se recuerda la celebración de la Última Cena de JESUS DE NAZARET con sus discípulos, la instalación de la eucaristía, la consagración del vino y el pan que JESUCRISTO les compartió.   

Igual el Jueves Santo se lleva a cabo el lavado de pies que significa la vocación de servicio a la humanidad, la humildad, se recuerda que en la última cena JESUS lavo los pies a sus doce apóstoles con ese significado.   

"Ahorita no joven, voy al San Marcazo"...  

Para celebrar el Jueves Santo la iglesia católica celebró procesiones y misas donde el más alto jerarca del catolicismo de cada región, en este caso el Obispo, en señal de humidad e inculcando el sentido humanitario lava los pies a Sacerdotes de la diócesis.   

El catolicismo también marca que el Jueves Santo se celebra la Hora Santa con la que rememora la agonía y oración de JESUS en los huertos de olivos y la traición de JUDAS luego de la última cena.   

Según la biblia, la noche del Jueves Santo en los campos de olivo se consumó la traición de JUDAS a su amigo al que vendió por 30 monedas, y PEDRO negó tres veces a JESUS, mientras la MAGDALENA lloraba por la suerte que le esperaba al NAZARENO ante la sentencia de Herodes.   

Hacemos este breve relato de la importancia y lo que significa el Jueves Santo para la fe católica porque recordamos que en tiempos muy pasados, la Semana Santa más que para descansar o pasear era para rezar, reflexionar, reforzar la fe y sobre todo el humanismo, la bondad, olvidarte de envidias que solo oscurecen el alma y llevan a malas acciones, a los niños se les hacía entender que a un amigo no se le debe traicionar por más tentadora que sea la oferta, lamentablemente muchos de esos niños crecieron, se hicieron políticos y esas enseñanzas olvidaron, hoy unos son  verdaderos JUDAS puestos a traicionar, vender por unas buenas monedas a quien les invito a su mesa y les compartió pan y vino.  

En estos tiempos, igual se espera la Semana Santa, que disfrutan hasta los ateos, para vacacionar más que para orar, claro, el descansar y olvidarse un poco de la rutina es bueno, el esparcimiento ayuda a fomentar la armonía familiar, estrechar lazos de amistad y recargar energía para regresar a trabajar, pero también deberíamos destinar, aunque fuera unos minutos, el tiempo para reflexionar y llenarse de espiritualidad pues a DIOS no solo debe recordársele en momentos difíciles sino también en los de gozo.    

Claro, en este tiempo en que a la gente le urgía un poco de esparcimiento, salir de la rutina, descansar y los que tengan posibilidades salir a vacacionar pues dos años de pandemia coartaron esos momentos igual es válido hacerlo.    

Unos salieron a vacacionar, a disfrutar de los destinos turísticos que ofrece Tamaulipas, los más pudientes se fueron a paradisiacas playas internacionales, pero también hay quien decidió quedarse en la ciudad.  

Razón por la que da gusto ver que en la capital tamaulipeca se reactivan las actividades para los victorenses y visitantes, regreso el ya tradicional San Marcazo y desde temprana hora se ve gente disfrutando de la música, bailes y actividades en el lecho del Rio San Marcos.   

Como que ya les hacía falta a los victorenses ese tipo de eventos, la verdad en las imágenes que circulan en redes sociales se ve que esta concurrido el espacio.   

En una tienda comercial escuchamos a unas jovencitas que se reportaban listas "para echar bailongo en el San Marcazo", dijeron, bien por ellas y la sana diversión que es mucho mejor que una mala acción.    

Entonces, a las malas influencias que no traen sana diversión, igual pueden decir en estos tiempos, "ahorita no joven, voy al San Marcazo".