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Niños se maravillan al ver un helicóptero

Familias transitan por el corredor de migrantes más transitado que va de La Joya, al este, hasta Roma, donde traficantes los cruzan por el río en botes inflables a EU

Mission, TX.

Esta semana, tres grupos de migrantes con muchos menores fueron divisados caminando por senderos entre arbustos al norte del río durante un recorrido en helicóptero con soldados del estado de Texas por el Rio Grande Valley. 

Niños se maravillan al ver un helicóptero

Los niños saltaban y saludaban, aparentemente felices de ver helicópteros.

"Cuando vio el helicóptero, me dijo ´¡papá, papá, papá!", relató Elmer Maldonado, aludiendo a su hijo. 

"Se alegra cuando ve cosas nuevas. A veces oye ruidos fuertes que lo asustan. Todavía es pequeño y no entiende muchas cosas".

Víctor Escalón, director regional del Departamento de Seguridad Pública de Texas, dice que le preocupa el hecho de que, cuanta más gente entra ilegalmente por el río Bravo, más oportunidades tienen los traficantes de personas de hacer negocios.

"Como padre, como ser humano, quieres que (los menores migrantes) sean bien atendidos. Son niños", manifestó. "Pero cuanta más gente cruce, los individuos que coordinan a los delincuentes, que entran drogas de contrabando, van a buscar oportunidades".

Escalón dijo que el corredor de migrantes más transitado de Texas va hoy de La Joya, al este, hasta Roma, al oeste, donde periodistas de la AP observaron presuntos traficantes que hacían cruzar el río a la gente en botes inflables el miércoles por la mañana. La mayoría de los migrantes eran mujeres con niños y bebés que dormían en sus brazos o en sus espaldas. Las autoridades de otros sectores de la frontera notan también aumentos en el flujo de migrantes, que exigen al máximo sus instalaciones.

INSEGURIDAD LIBERADOS Y SIN AUDIENCIA

Una de las migrantes llegadas hace poco fue Magdalena Benegas, de Yoro, Honduras. Fue liberada tras un solo día bajo custodia y recibió un pequeño paquete de la Patrulla Fronteriza antes de ser soltada en un centro de pruebas del coronavirus en McAllen, Texas. Un papel con su nombre, su foto y sus huellas digitales indicaba que había sido detenida el domingo. Otro decía que había sido liberada con la orden de presentarse a una vista, pero no daba la fecha de la audiencia.

Banegas, de 23 años, se preocupó porque otras familias de migrantes tenían una fecha para sus audiencias. Ella voló con su hijo de McAllen a Houston y luego a Nueva York, donde tiene una tía. No estaba segura de qué pasaría después.

"No sé qué adónde tengo que ir ni qué hacer ahora", aseguró.

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Adolescentes jugando al futbol en un albergue para menores migrantes en Midland.

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Un niño migrante de cuatro años duerme con su padre en un albergue del servicio de inmigración de Harlingen.

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Elmer Maldonado dijo que pasaron una semana bajo la custodia del servicio de inmigración tras cruzar el Bravo para pedir asilo. 


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