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Tula: De la zozobra... a la esperanza

"Nunca me imaginé llegar a hacer algo así", dijo Aníbal Zúñiga, un joven de 22 años que participó en el rescate de dos bebés en una incubadora del hospital deIMSS de esta ciudad

TULA, Hidalgo

Él se dedica a atender una farmacia cerca del Centro, y aunque la lluvia comenzó desde las 17:00 horas del lunes, él no se enteró de la inundación hasta la cerca de la medianoche.

Tula: De la zozobra... a la esperanza

"A las doce y media me di cuenta, nomás me puse mis botas y mi pantalón y me bajé a ayudar a la gente", narró en entrevista. Junto con su amigo Eliezer Quiñones, de 27 años, llegó a la calle 16 de septiembre, donde primero ayudaron a bajar a personas rescatadas en lancha, pero después también participaron en varios rescates, de personas mayores, en silla de ruedas y de mascotas. Pero lo que marcó a ambos fue el rescate de dos bebés de unos 3 meses del hospital del Seguro Social, en esa clínica donde murieron 17 personas.

"Fue un momento muy increíble, a pesar de que en este momento me siento cansado estoy tranquilo y sé que si en algún momento llega a pasar algo así sé que tengo la capacidad", contó orgulloso Aníbal, pero con la tristeza de ver a su ciudad bajo el agua.

El doble rescate se viralizó en redes sociales, aunque se creía que era solo un bebé. Aníbal se encargó de mantener la lancha lo más quieta posible, mientras que Eliezer fue uno de los que directamente recibieron la incubadora. "El momento en el que nos las pusieron en nuestra lancha fue un momento hermoso para mí porque supe que rescaté a una vida que necesitaba mi ayuda", dijo.

Eliezer explicó que al inicio comenzaron a llevar insumos al hospital, como medicinas, gel, ropa, hasta que el personal médico les dijo que ya necesitaban sacar a pacientes. Primero les pasaron una lista y luego les dijeron que tenían que sacar a las dos bebés en una incubadora. Cuándo la lancha llegó a una zona sin agua de la calle 16 de septiembre, una ambulancia ya estaba a la espera los bebés, e inmediatamente las trasladaron a otro hospital. Aníbal y Eleazar participaron como voluntarios todo el día, incluso en la noche se mantenían alertas ante las nuevas precipitaciones pluviales.

Ellos contaron que durante las labores de rescate que realizaban, hacia las tres de la mañana recibieron la información de que la presa Taxhimay, al sur de Tula, se había desbordado, por lo que deberían de estar alertas ante la llegada repentina de una masa de agua. Y así fue, media hora después el nivel del agua comenzó a subir rápidamente, según contaron los jóvenes. El miedo Con las primeras gotas de lluvia de la tarde de ayer, la población de esta ciudad entró en zozobra ante el temor de una nueva inundación. Hacia las 19:00 horas, el cerco militar que impedía el acceso a la zona centro de Tula fue retirado y sólo se observaban algunas calles inundadas a nivel de banqueta, entre ellas la del hospital del IMSS. Sin embargo, la lluvia generó temor entre los habitantes de la zona afectada, que por la tarde habían acudido a limpiar sus viviendas. El señor Samuel Trejo fue uno de ellos. Su vivienda se encuentra en unos metros del río Tula, en las esquinas de Manuel Doblado con 16 de Septiembre.

"Aquí era un río, por aquí es por donde salió el cauce", comentó. "Y ahora con la lluvia el temor es que si abren las presas de arriba (Requena y Taxhimay) es el agua que viene para acá". Ante esta situación el Gobernador Omar Fayad hizo un llamado a los habitantes a dejar la zona centro de la ciudad y resguardarse en los albergues habilitados. Pero en Tula el internet falló desde la madrugada de ayer, incluso no hay líneas telefónicas ni operan todos los cajeros bancarios, por lo que mucha gente no recibe la información de las autoridades. El señor Samuel Trejo, por ejemplo, dijo que pasará la noche en su casa, a pesar de el agua se llevó muebles, electrodomésticos y ropa que tenía en la planta baja.

En el Palacio Municipal, los víveres ya comenzaron a llegar, a bordo de camionetas del Ejército, de dependencias estatales y de ciudadanos solidarios, como una familia que venía de Tepepango, que en su camioneta de redilas llevo tortas, agua, ropa para bebé y medicinas. "Nos movió el buen corazón, hoy por ellos mañana por nosotros", dijo Belvi, una joven que viajaba en la parte trasera del vehículo junto con los víveres.


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