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‘Salimos corriendo en una estampida’

Cientos de compradores aterrados huyeron en pánico después de que un hombre saliera de un sedán plateado y empezara a disparar en un centro comercial de productos con descuento en la zona de Dallas, donde mató a ocho personas e hirió a siete antes de morir baleado por un policía que estaba cerca, según las autoridades

La balacera en Allen, Texas, era un nuevo episodio en una sucesión sin precedentes de asesinatos masivos en Estados Unidos. Apenas una semana antes, según las autoridades, un hombre mató a tiros a cinco personas en Cleveland, Texas, después de que un vecino le pidiera que dejara de disparar porque había un bebé intentando dormir.

El gobernador de Texas Greg Abbott, en el centro al frente, y el vicegobernador Dan Patrick, en el centro, llegan para una vigilia.‘Salimos corriendo en una estampida’

  • ALLEN, Texas

La policía no dio detalles en un primer momento sobre las víctimas en Allen Premium Outlets, un amplio centro comercial al aire libre, aunque los testigos dijeron haber visto niños entre ellos. Algunos también dijeron haber visto lo que parecían un policía y un guardia de seguridad del recinto inconscientes en el suelo.

Un empleado de 16 años de un puesto de pretzels, Maxwell Gum, describió una estampida de clientes. Él se refugió con otras personas en un almacén.

“Salimos corriendo, la gente pisaba a los chicos”, dijo Gum. “Mi compañero de trabajo recogió a una niña de 4 años y la entregó a sus padres”.

Un video que circuló en las redes sociales tomado con la cámara de un vehículo mostraba a un hombre armado que descendía de un auto afuera del centro comercial y disparaba a la gente en la acera. Se oían más de tres docenas de disparos mientras se alejaba el vehículo que grabó el video.

Las masacres en Estados Unidos ocurren con una frecuencia asombrosa este año: un promedio de aproximadamente uno por semana, según un análisis de datos de la AP/USA Today en colaboración con la Universidad del Noreste.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, fue informado sobre el tiroteo y el gobierno federal ha ofrecido apoyo a las autoridades locales, según la Casa Blanca. El gobernador republicano de Texas, Greg Abbott, que firmó leyes que relajan las restricciones sobre armas de fuego luego de tiroteos masivos previos, calificó el incidente como una “tragedia indescriptible”.

Más de 30 autos policiales con luces encendidas bloqueaban el acceso al lugar y se veían varias ambulancias. La localidad, de unos 105.000 habitantes, está unos 40 kilómetros (25 millas) al norte del centro de Dallas.

Sam Morin, de 17 años, a la derecha, y Briason Foley, de 15, sostienen carteles de protesta frente a una vigilia de oración.
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