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Talibán vuela la estatua de un enemigo chií de los años 90

La imagen estaba en la provincia de Bamyan, en el centro del país

El Talibán derribó la estatua de un líder miliciano chií que combatió contra ellos durante la guerra civil de Afganistán en la década de 1990, según las imágenes que circulaban el miércoles en redes sociales.

La estatua representaba a Abdul Ali Mazari, un líder miliciano asesinado por el grupo en 1996, cuando los insurgentes arrebataron el poder a señores de la guerra rivales. Mazari era un defensor de la minoría afgana hazara, chiíes que fueron perseguidos por el anterior gobierno suní talibán.

Talibán vuela la estatua de un enemigo chií de los años 90

La imagen estaba en la provincia de Bamyan, en el centro del país, donde los talibanes volaron las estatuas de Buda de 1.500 años de antigüedad excavadas en una montaña en 2001, poco antes de la invasión liderada por Estados Unidos que los derrocó. Según los insurgentes, los budas violaban el veto islámico a la idolatría.

El Talibán regresó al poder el fin de semana pasado tras conquistar gran parte del país en cuestión de días, a menos de tres semanas de que Estados Unidos complete la retirada total de sus tropas del país.

Los talibanes han prometido una nueva era de paz y seguridad, añadiendo que perdonarían a quienes lucharon contra ellos y que concederán a las mujeres plenos derechos bajo la ley islámica, sin dar más detalles. Pero muchos afganos son profundamente escépticos, especialmente aquellos que recuerdan su anterior gobierno, en el que impusieron una interpretación estricta de la ley islámica.

En aquel momento, las mujeres estaban prácticamente confinadas en sus casas, la televisión y la música estaban prohibidas y los presuntos delincuentes era azotados, mutilados o ejecutados en público.

El grupo también cobijó a Osama bin Laden y a Al Qaeda en los años previos al 11-S. La invasión liderada por Washington los sacó del poder y desemembró a Al Qaeda, pero los talibanes lanzaron una potente insurgencia contra Estados Unidos y el gobierno respaldado por Occidente.

El Talibán dice ahora que evitará que el país se utilice de nuevo como base para ataques, como recoge el acuerdo de paz firmado en 2020 con el gobierno del expresidente Donald Trump, que allanó el camino para la retirada estadounidense.

Miles de afganos han tratado de huir del país en los últimos días mientras Washington y sus aliados han tratado de gestionar su caótica salida del país. Los insurgentes asumieron el control de la parte civil del aeropuerto internacional de Kabul el martes y han empleado la fuerza para tratar de controlar a la multitud.

Cientos de personas seguían fuera del aeródromo el miércoles. Los talibanes exigían la documentación antes de permitir a la entrada de los pasajeros. Muchos de los que esperaban no parecían tener pasaporte y cada vez que se abría la puerta, intentaban acceder al interior. Los insurgentes realizaron disparos de advertencia varias veces para tratar de dispersarlos.

La embajada de Estados Unidos se ha reubicado en la zona militar del aeródromo, desde donde coordina la evacuación por aire de diplomáticos, extranjeros y afganos que trabajaron para los estadounidenses y ahora temen las represalias.

El gobierno británico dijo que recibirá a hasta 5.000 refugiados afganos este año, y que ofrecerá a un total de 20.000 alguna forma de asentarse en el país en los próximos.

“Tenemos una deuda de gratitud con todos aquellos que han trabajado con nosotros para hacer de Afganistán un lugar mejor en los últimos 20 años”, dijo el primer ministro, Boris Johnson, el martes en la noche.

Por su parte, el presidente del Banco Central afgano señaló que el país se está quedando sin dólares estadounidenses físicos. Afganistán tiene alrededor de 9.000 millones de dólares en reservas, dijo Ajmal Ahmady en Twitter, pero la mayoría están en el extranjero. Alrededor de 7.000 millones de dólares son bonos de la Reserva Federal de Estados Unidos, activos y oro.

Según Ahmady, el país no recibió el envío de dinero en efectivo previsto por la ofensiva talibán.

“El siguiente envío nunca llegó”, escribió. “Parece que nuestros socios tenían buena inteligencia acerca de lo que iba a pasar”.

La falta de dólares estadounidenses podría depreciar la moneda local, el afgani, lo que dañará a los más pobres, agregó. Los afganos llevan días haciendo fila en el exterior de los cajeros automáticos, y muchos han retirado los ahorros de toda su vida.

Ahmady dijo que el Talibán tendrá problemas para acceder a las reservas por las sanciones internacionales.

El “Talibán ganó militarmente, pero ahora tienen que gobernar (...) Eso no es fácil”, tuiteó.


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