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Sobrevive a recortes Proyecto Tlalocan

Arriba al final de su etapa de exploración con importantes hallazgos

Entre recortes presupuestales, impagos y el endurecimiento de restricciones burocráticas por parte del INAH, el Proyecto Tlalocan de Teotihuacán, uno de los más importantes para la arqueología a nivel nacional, arriba al final de su etapa de exploración con importantes hallazgos.

 Tras 12 años de labores, únicamente interrumpidos el año pasado a causa de la pandemia de Covid-19, la exploración de un túnel de 103 metros de longitud debajo de la Pirámide de la Serpiente Emplumada rindió sus últimos frutos con una sorpresa para los arqueólogos.

Sobrevive a recortes Proyecto Tlalocan

 "Estábamos prácticamente ya dando por concluidos los trabajos, estábamos nada más tomando algunos registros y detalles que nos hacían falta, y nos percatamos que el tiro por el cual habíamos descendido la primera vez, en 2003, y por el cual descubrimos el túnel, se profundizaba un poco", explica en entrevista el director del proyecto, el arqueólogo Sergio Gómez Chávez.

 "Lo que no nos imaginábamos es que tendríamos que bajar casi 4 metros más para alcanzar los 18 metros. Entonces, durante el proceso de exploración hemos descubierto, sorprendentemente, en este pequeño tiro de 83 centímetros de diámetro y 14 de profundidad, una gran cantidad de objetos de cerámica, una escultura muy extraña, muy bonita y, casi al final, cuatro ramos de flores", detalla.

 Junto con una hoja casi completa, estos cuatro ramos de flores, tres de ellos con un estado de conservación notable, constituyen el hallazgo de material botánico más importante en la historia del sitio arqueológico.

 Aunque su estudio es todavía preliminar, en el que se espera que más adelante pueda saberse qué tipo de flores son, su presencia constata la importante actividad ritual que se llevó a cabo en el túnel.

 "Hemos recuperado una gran cantidad de semillas de tuna, tenemos frijol, maíz y chile, entonces es muy, muy importante, porque también recuperamos una gran cantidad, casi 4 kilos, de carbón, lo que indica que en ese lugar se quemaron muchos materiales y, afortunadamente, las flores se pudieron conservar", celebra Gómez Chávez.

 A un mes, o dos, de que se declare concluida la etapa de exploración, para después seguir con el análisis y la integración de toda la información recabada, un proceso también de años, los arqueólogos ya han podido comprobar algunas de las hipótesis con las que iniciaron.

 "Una de ellas era que el túnel era una representación metafórica del inframundo, cosa que hemos logrado corroborar al encontrar el techo del túnel impregnado con pirita y, en la parte final, una especie de cosmograma, una especie de maqueta de un paisaje en miniatura donde encontramos mercurio para representar el agua del inframundo", explica el director.

 Asimismo, la predicción de que al final del túnel se encontraría una gran ofrenda se cumplió a cabalidad, al hallarse una de las más importantes también de la historia de Teotihuacán, con miles de objetos en torno a cuatro esculturas de mujeres y una de un hombre.

 El túnel, fechado a partir de estudios de carbono 14 como una construcción de hace 2 mil años, habría sido comenzado a inicios de nuestra época, en los albores de la cultura teotihuacana, y se habría continuado de usar hasta el año 250, cuando fue clausurado.

 La última hipótesis por comprobar, que todavía no se descarta, es que al final del túnel se hubiera enterrado a alguna figura importante.

 "Tenemos las evidencias de que se extrajo algo. ¿Qué se sacó? No lo sabemos. Y creo que no lo sabremos nunca, pero, por ser este un lugar muy sagrado, creo que ahí pudo haber estado sepultado una persona, un gobernante de las primeras etapas de Teotihuacán, pero no lo sabemos; hay la posibilidad de que también haya sido incinerado y no lo hayamos podido identificar, porque a lo mejor dispersaron las cenizas", abunda el arqueólogo.

 Con más de 120 mil objetos encontrados, como pelotas de hule que pasaron por procesos de vulcanización; jade importado desde Guatemala, 700 caracoles llevados de la costa del Golfo o el Mar Caribe, pieles y cabellos posiblemente humanos y vestigios de grandes felinos, el Proyecto Tlalocan es todavía una fuente de conocimiento por descubrir.

ARQUEOLOGÍA A CONTRACORRIENTE

 Los logros del Proyecto Tlalocan, sin embargo, han tenido que realizarse a contracorriente de las recientes políticas del INAH, que ha realizado profundos recortes presupuestales, ha incurrido en impagos y ha mermado la capacidad de acción y contratación de sus investigadores con nuevas disposiciones burocráticas.

 "Últimamente nos han golpeado mucho en el desarrollo de los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia en todo el país", lamenta Gómez Chávez.

 "Hemos sufrido recortes al presupuesto a nivel nacional, entonces sí nos ha afectado mucho para realizar nuestros trabajos de investigación, de conservación, de atención a los monumentos, de publicación, creo que no se está dando el valor suficiente al trabajo que desarrollan todos los investigadores del INAH al nivel nacional", reclama.

 Hasta el pasado 12 de agosto, cuando se llevó a cabo la entrevista, parte de las 25 personas, con diferentes especialidades, que laboran en el Proyecto Tlalocan, no habían recibido el sueldo que les correspondía el último día del mes anterior.

 "Ahorita, por ejemplo, que el personal lleva 12 días sin cobrar, imagínate. La gente necesita pagar el pasaje, comer, mantener a sus familias e imagínate con 12 días de retraso y la indicación del día de hoy es que no saben cuándo se va a pagar, por eso es que es algo problemático", explicó el director.

 Para Gómez Chávez, sin embargo, quizá lo más grave son las nuevas disposiciones burocráticas del INAH, que entorpecen el trabajo en todos los niveles.

 "Ha habido recortes en varios años, pero este año ha sido muy complejo, muy complicado, porque, para poder hacer la contratación del personal, se han impuesto nuevas reglas, nuevos procedimientos sumamente complicados, una burocracia tan increíble que mucha gente ha decidido no regresar a trabajar", expone.

 Uno de estos requisitos, que para muchos son imposibles de salvar, abunda, es la exigencia de contratar una fianza para trabajar, que llega a rondar los 9 mil pesos y que, por el nivel de sueldo de los trabajadores, se vuelve impagable.

 "Te piden, por ejemplo, para poder contratar una fianza, que tengas un bien inmueble, pero que hay gente que no tiene un bien inmueble que lo respalde, entonces no puede contratar una fianza", ejemplifica.

 Con un equipo de 25 personas a su cargo, el arqueólogo ya ha sufrido la baja de tres personas que decidieron no volver al proyecto por estas restricciones.

 "Es una instrucción a nivel nacional. Te digo, es muy, muy, complejo", contextualiza.

 Como ocurre en todo el País, los arqueólogos del Proyecto Tlalocan, siguen realizando importantes hallazgos aun sin las condiciones adecuadas para hacerlo.


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