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Víctima del pantano de arenas movedizas

Lo tenía todo, menos a mí mismo

Tenía una residencia con alberca techada, amplios jardines y muchos atractivos cómo yacuzzi en cada recamara, cocina espectacular, chimenea comedor con vista a la alberca templada, amplia cochera donde metía mis autos y a mi servicio había cocineras, jardineros y guardaespaldas, mi asistente, había suficiente dinero para comer en restaurantes y cantinas todos los días, así como para comprar la botella de vodka que diariamente me empinaba y de 10 a 15 pases de cocaína, también para comprar mi morfina, mis pastillas y darme otros lujos vivía yo sólo recientemente me acababa de divorciar de mi primer matrimonio y andaba entre azul y buenas noches con mi segunda esposa, adquirí la costumbre de embrutecerme todos los días en mi casa, lo que se conocer, como de buro, ahí me hundía en depresión y vivía prácticamente un infierno, producido por mis pensamientos patológicos, psicológicos y psíquicos, perdí el sano juicio, prácticamente me volví loco, no dabas crédito, de lo que veías en mí, pesando menos de 50 kilos, con la piel amarilla, ojeroso, el tabique drásticamente dañado, los labios partidos, la mirada ida y mis actitudes de víctima, culpando a medio mundo de mis fracasos y de mis desgracias, ya me habían corrido de la radio por irresponsable y el dinero ya no me alcanzaba para nada, comencé a tocar fondos, pero aun así no entendía que estaba yo atrapado en las garras de La Saliva del Diablo, recuerdo, que una tarde llego a mi casa un psicólogo amigo de una de mis hermanas. que no sabía ni papa de lo que es una adicción, mucho menos de lo que es la enfermedad del alcohol y las drogas, generosamente me dejó todo un kit de jeringas medicamentos, pastillas, así como varias recetas para que yo mismo me auto medicara y pudiera salir de mi compulsión, propiamente fue como haberle quitado el candado a la puerta de tienda de dulces, donde el niño libremente entró a darse vuelo con todo lo que veía a su alrededor, casualmente cuando esté buen amigo se retiró, llegaron a mi casa 3 miembros de Alcohólicos Anónimos a darme un mensaje de vida y de esperanza, tuve, la desfachatez de burlarme de ellos tomé cuatro vasos, los cubriría de hielos, les vacié vodka, agua quina y una cascarita de limón..-

Víctima del pantano de arenas movedizas

Pa que amarre les dije y repartí los vasos a cada uno de ellos, tomé el mío y lo bebí las placenteramente, sé que era una vil burla, uno de ellos, me dijo - Ernesto Dios que te cuide.- Y otro me dijo.- Ernesto voy a leerte lo que hay en tu bola de cristal y es tu futuro, sentencio.-

Te vas a quedar, sólo tu mujer te va abandonar, tus hijos se van avergonzar de ti, te van a correr de tu trabajo, te vas a llenar de deudas, tendrás accidentes de tránsito, riñas en las cantinas, perderás el sano juicio y te volverás loco, el camino que llevas, es el camino de la muerte y si sigues así tus días están contados recuerdo que lo miré a los ojos y le sonreí en son de burla, por desgracia, todo lo que me dijo, se cumplió cabalmente y demás toque, fondos y fondos completamente drásticos y desagradables, hoy te puedo decir que no he visto a nadie que esté activo y que le haya ganado al alcohol y a las drogas, conozco a un mundo de adictos que como yo están muertos en vida.-

La bola de nieve

Yo no puedo decir que conocí el programa de Alcohólicos Anónimos porque iba al grupo a calentar la banca, luego me casó por segunda ocasión y mi problema con la cocaína y el alcohol es muy fuerte, el nivel de compulsión era muy alto y las sustancias, comienza a generar en mí una celotipia infernal, los demonios de los celos me secuestran, le doy propiamente un infierno a mi esposa, ella cansada de los pleitos, de los panchos de tanta incongruencia me pone un límite, me dice, tienes que hacer algo con tu manera de beber, por qué estás bebiendo todos los días y te pierdes, firmemente me dijo.-

O haces algo, o nos divorciamos. Ante esta advertencia busqué la manera de internarme en Oceánica ubicada en el puerto de Mazatlán, como buen adicto, puse mis condiciones y entre otras cosas me permitieron un cuarto para mí solo, así como llevar mi máquina portátil de escribir, donde supuestamente yo iba a redactar, la historia de mi vida llegué a la clínica crudo, deprimido, secuestrado por mis emociones y mis celos, no creía en un proceso de desintoxicación, al principio comencé a enterarme de qué era el programa de Alcohólicos Anónimos, había conferencias, sesiones, talleres, juntas , lectura, películas, pláticas con los terapeutas y dinámicas espirituales en el llamado círculo de la serenidad, donde, por cierto, chocaban las olas de una manera espectacular, fue ahí cuando comencé a conocer los 12 pasos del programa de Alcohólicos Anónimos.