Columnas - Dra. Yirla Paola García López

"Vacunas: el escudo silencioso que salva vidas cada invierno"

  • Por: DRA. YIRLA PAOLA GARCÍA LÓPEZ
  • 09 ENERO 2026
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"Vacunas: el escudo silencioso que salva vidas cada invierno"

Con la llegada del otoño y el descenso gradual de las temperaturas, inicia en México la Campaña Nacional de Vacunación, un esfuerzo crucial que cada año nos recuerda la importancia de reforzar nuestra protección antes del invierno. Esta temporada trae consigo un aumento natural de infecciones respiratorias, entre ellas influenza, neumonía y otras enfermedades que pueden prevenirse o disminuir su gravedad con un gesto sencillo: vacunarse. Las vacunas no son un tema nuevo, pero sí uno cuya relevancia debe recordarse constantemente. En Reynosa, donde las condiciones laborales, climáticas y de movilidad hacen que nuestros sistemas de salud enfrenten retos particulares, la prevención es una herramienta indispensable. Vacunarnos no es solo un acto individual: es un acto comunitario.

¿Qué son y cómo funcionan las vacunas? 

Las vacunas funcionan como un entrenamiento para nuestro sistema inmunológico. Introducen en el cuerpo una forma inofensiva del virus o bacteria (o una parte de ellos), lo suficiente para que el organismo aprenda a defenderse, pero sin causar la enfermedad. Es como mostrarle una fotografía del enemigo antes de que aparezca. Cuando la persona vacunada entra en contacto real con el microorganismo, el cuerpo reconoce la amenaza y responde rápidamente, impidiendo o reduciendo drásticamente la gravedad de la infección. Este proceso, que parece sencillo, ha cambiado la historia de la humanidad. Enfermedades que antes devastaban poblaciones enteras, como la polio, el sarampión o la viruela, hoy son raras o prácticamente inexistentes gracias a las campañas de vacunación sostenidas.

Por qué es especialmente importante vacunarse en invierno. 

Durante los meses fríos, se combinan varios factores que incrementan los contagios: pasamos más tiempo en lugares cerrados, las temperaturas bajas disminuyen la eficacia de nuestras defensas respiratorias, los virus que afectan garganta, nariz y pulmones circulan con mayor facilidad. La vacuna de temporada principalmente contra influenza reduce el riesgo de enfermedad grave, hospitalización e incluso muerte, especialmente en personas vulnerables como adultos mayores, niños pequeños, personas con enfermedades crónicas y mujeres embarazadas. Un punto importante: una persona vacunada no solo se protege a sí misma, sino también a quienes la rodean. Esto es especialmente relevante en familias multigeneracionales, tan comunes en nuestra región.

Rompiendo mitos comunes. 

A pesar de la enorme evidencia científica, aún persisten dudas que pueden poner en riesgo la salud. Es importante aclarar:

1. "La vacuna provoca la enfermedad." – Falso.

Las vacunas actuales no contienen virus vivos capaces de enfermarnos. Los síntomas leves que pueden aparecer (dolor en el brazo, fiebre ligera, cansancio) son señal de que el sistema inmunológico está funcionando.

2. "Si soy joven y sano, no necesito vacunarme." – Falso.

Los jóvenes también pueden enfermar de forma grave. Además, pueden transmitir la infección a personas más vulnerables.

3. "La influenza es solo un resfriado fuerte." – Falso.

La influenza puede causar neumonía, descompensación de enfermedades crónicas y complicaciones que ponen en riesgo la vida.

4. "Ya me vacuné el año pasado." – Insuficiente.

La vacuna contra la influenza debe aplicarse cada año, porque el virus cambia y la inmunidad disminuye con el tiempo.


¿Qué vacunas están recomendadas en esta temporada? La Campaña Nacional de Vacunación prioriza:

· Influenza: para toda la población, especialmente grupos de riesgo.

· Neumococo: adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

· COVID-19 (según lineamientos actuales): refuerzos para grupos vulnerables.

· Tétanos y difteria (Td o Tdap): actualización según esquema.

Es importante acudir a los centros de salud, clínicas del IMSS, ISSSTE o brigadas comunitarias para recibir información actualizada y esquemas disponibles.

Vacunarse es un acto de responsabilidad. 

En salud pública, prevenir siempre será más accesible, económico y seguro que tratar una enfermedad grave. Una sola vacuna puede evitar hospitalizaciones costosas, incapacidades laborales y un impacto emocional profundo en las familias. En comunidades de alta movilidad como Reynosa, donde el contacto cercano es parte de la vida diaria, la vacunación se vuelve aún más relevante. Además, inmunizarnos fortalece la llamada inmunidad colectiva, una barrera comunitaria que protege a quienes, por razones médicas, no pueden recibir ciertas vacunas.

Reflexión final: 

La salud no se improvisa: se construye día a día con decisiones conscientes. Vacunarse es una de las maneras más sencillas, seguras y efectivas de protegernos. No requiere grandes esfuerzos, pero sí tiene un enorme impacto en nuestro bienestar y en el de quienes amamos. En esta temporada, hagamos de la prevención un hábito. No esperemos a que la enfermedad toque la puerta. La vacuna es un escudo silencioso que opera en segundo plano, pero cuyos beneficios podemos ver y sentir toda la vida. Porque cuidar nuestra salud es también cuidar nuestra historia, nuestra familia y nuestro futuro. Y ese futuro empieza con un pequeño piquete: uno que salva vidas.


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