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El estigma de la prostitución

¿Por qué existe?

En el marco de la sociedad capitalista una respuesta simple sería que este añejo problema social a persistido por años por ley de la oferta y la demanda. Es decir, mientras haya quien page por un rato de "placer" habrá otro que ofrezca ese "servicio". 

El estigma de la prostitución

Sin embargo el problema es complejo, inexplicablemente en casos notorios como figuras del mundo de la farándula y la política, no solo se han visto envueltos en situaciones comprometedoras a causa de los momentos de placer que buscan fuera del matrimonio, sino que han caído en desgracia cuando de descubren sus devaneos que a muchos han llevado a perder su trabajo y caer en desgracia.

Las estadísticas muestran que quienes caen en las garras de la prostitución no solo son personas con personas profesionales y casadas, sino que arrasa con personas de todos los estratos socio-económicos, que no cumplen con el estereotipo del hombre tímido y solitario.

Los hombres tienen diversos motivos por los cuales acuden a las mujeres de la vida galante, algunos lo hacen porque buscan una variedad, y aunque están bien con su pareja, sienten que necesitan de otras mujeres para complementar su vida sexual. A otros les atrae el peligro y disfrutan de ir en busca de las mujeres que ofertan su cuerpo como si fueran de cacería, pero les sucede lo contrario, es decir literalmente apresados caen ´presa; de la prostitución.

Anteriormente se creía que quienes más acudían en busca de estos servicios por no tener la confianza con su pareja para explayarse sexualmente, son hombres y mujeres, que se sienten inferiores a su pareja, ya sea porque es más educada, gane más dinero, o provenga de una clase social con más recursos económicos; en fin, que se siente menos y su imagen de si mismo es un ser que no merece ser complacido por aquella persona que tiene a su lado.

Víctor Malarek, autor de "Sexo en venta y los hombres que lo compran", explica en su libro que en los tiempos modernos algunos hombres no quieren perder el tiempo que les tomaría la conquista de una mujer que luego accediera a sus avances, por lo que prefieren saltarse completamente esa fase y prefieren pagar e ir directo al grano, claro que eso requiere el vivir ese momento imaginándose que aquella mujer solo le quiere a él, que solo por él es que se contorsiona y estimula de tal o cual manera, y que simplemente está ahí para satisfacerlos.

La realidad es que esa mujer debido a tanta práctica sabe actuar muy bien su papel, y que justo cuando termine con él, repetirá el mismo acto con el siguiente cliente. Además pocos se detienen a pensar cómo es que esa mujer ha llegado a ejercer el oficio más viejo del mundo, si ha sido víctima de trata de blancas, o sido sexualmente abusada desde niña y ve la prostitución como una continuación del abuso al que la sometieron, con la diferencia que ahora le saca un provecho económico.

Claro que a ninguno de los solicitadores les interesa pensar eso, pues les rompería la ilusión de la que hablábamos.  La prostitución es dañina tanto para los que la solicitan como para los que la ejercen. Es como una hierba mala que extiende su raíz y destruye a veces a la familia completa de aquel inconsciente solicitador. 

Ya Jesús lo dijo: "...levántate, vete y no peques más, y aquel que esté libre de pecado que arroje la primera piedra".

Vive un día a la vez! ... ignite the moment!...Y recuerda que Dios te ama y yo también. 

Msgr. Juan Nicolau, Ph. D. STL. Sacerdote jubilado de la Diócesis de Brownsville. Es psicoterapeuta familiar y consejero profesional con licencias.