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100 años de muralismo más allá de los tres grandes

Han estado ahí 100 años, a la vista de cualquier visitante del Antiguo Colegio de San Ildefonso, pero quizás han sido malentendidos o, al menos, no comúnmente explorados en toda su amplitud y dimensión histórica.

 Esto se hace necesario, según explica Eduardo Vázquez Martín, coordinador ejecutivo de San Ildefonso, porque todavía, en el imaginario colectivo, el concepto de "muralismo" suele remitir únicamente a los nombres de tres gigantes: Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco.

FOTO REFORMA100 años de muralismo más allá de los tres grandes

 Testimonios de un periodo en el que el epicentro de la vida artística del País se encontraba ahí mismo, los murales del recinto llegan este 2022 a su primer centenario como un patrimonio que debe ser revisado y revalorado.

 La muestra El espíritu del 22: Un siglo de muralismo en San Ildefonso, por el contrario, pretende refutar esta noción restrictiva de la historia del arte.

"Lo que hemos querido es salir de los lugares comunes, de la foto fija que habla de 'los tres grandes', que habla del muralismo como el espejo de las gestas del pueblo mexicano, como una extensión del nacionalismo, y entenderlo como un fenómeno complejo, como un fenómeno interconectado con muchas otras reflexiones en la historia", explica Vázquez Martín.


 Curada junto a la académica Carmen Tostado, la muestra busca conmemorar el campanazo de arranque de ese movimiento, llevado a cabo también por Fernando Leal, Jean Charlot, Fermín Revueltas y Ramón Alva de la Canal, pero desde una perspectiva amplia.

 Es por ello que la exposición comienza incluso antes de 1922, durante las conmemoraciones por el centenario del inicio de la Guerra de Independencia, cuando comenzó a emerger el lenguaje pictórico, la representación de lo mexicano, que culminaría en los murales.

 También se evalúan episodios previos, como la creación de las Escuelas de Pintura al Aire Libre, tras la huelga de los estudiantes de la Academia de San Carlos en 1911, un acto de rebeldía contra una estética que juzgaban anacrónica.

 Movimientos artísticos de vanguardia, como el estridentismo, o transformaciones sociales, como la primera ola del feminismo mexicano, conviven para mostrar que ese "espíritu del 22" que produjo al muralismo no puede entenderse de manera fragmentaria.

 Asimismo, hace justicia a protagonistas del movimiento poco explorados, como Luz Jiménez, modelo arquetípico de la mujer indígena que fue retratada por todos los muralistas de San Ildefonso, además de fungir como traductora de las tradiciones de diversos pueblos para los artistas.

"Lo mostramos como un proceso colectivo en el que participan muchos más talentos, artistas, intelectuales, que sólo los tres que se han llamado 'grandes' y que, sin quitarles su enorme tamaño, como gigantes y talentos extraordinarios, forman parte de un movimiento mucho más diverso, rico, plural", abunda Vázquez Martín.


 Compuesta por 246 obras, la muestra se nutre de diversas colecciones para contextualizar a los murales de San Ildefonso, e incluye algunas nunca exhibidas, como un retrato de Ricardo Flores Magón pintado por Rivera y perteneciente a Cuauhtémoc Cárdenas.

 De acuerdo con Vázquez Martín, la exposición podría dividirse en dos partes: una que muestra los antecedentes históricos y movimientos paralelos, y otra que explica, sala por sala, y con gran atención al detalle, cada uno de los murales de San Ildefonso.

 El espíritu del 22, de igual forma, surgió de una publicación homónima que incluye artículos de especialistas como Carla Zurián de la Fuente, Dina Comisarenco, Sandra Zetina, Laura Emilia Pacheco, Alberto Híjar e Irene Herner, entre otros, quienes a su vez participan en un seminario cuyas actividades pueden consultarse en el siguiente sitio http://www.sanildefonso.org.mx/espiritudel22.

 Una labor que, además, comenzó atendiendo los murales mismos.

 "Todos los murales, lo primero que hicimos, aparte de todo este proceso de investigación, fue restaurarlos, entonces ha sido una limpieza profunda, una restauración, una reposición de color y un estudio a profundidad que nos permitirá tener un programa que ha realizado el Instituto de Investigaciones Estéticas (de la UNAM), para tener un patrimonio universitario a largo alcance de mantenimiento y restauración", expone el coordinador ejecutivo del recinto.

 Completamente restaurados, con acciones tan minuciosas que incluyen, por ejemplo, el cambio de iluminación para restaurar la paleta de colores pensada por los artistas, los murales de San Ildefonso arriban a su primer centenario como un patrimonio todavía por evaluarse en justa medida.

 Se integrará Siqueiros al recinto

  •  Luego de permanecer separado de sus pares durante varios años, el mural Ángel de la Revolución, de Siqueiros, se integrará al recorrido de San Ildefonso.

 La mudanza a Mérida del Museo de la Luz, que se ubicaba en el Patio Chico del recinto, logrará que esta obra pueda regresar a formar parte del conjunto integral de murales que puede visitar el público, informó Vázquez Martín.

 "El mural de Siqueiros que ha estado en el Patio Chico desde que se pintó, pero que la división institucional entre el Museo de la Luz y San Ildefonso hacía que no entrara en los recorridos del Colegio, a partir de esta exposición se abre. Entonces estos murales del Patio Chico, limpiados, restaurados a profundidad, ya forman parte del recorrido completo de los murales", celebró.

 Todavía separado del resto por una reja que dividía a ambos museos, el mural de Siqueiros se abrirá al público el próximo año, junto con el resto de las antiguas instalaciones del Museo de la Luz, que serán aprovechadas por San Ildefonso.

 Completamente restaurada, la obra de Siqueiros volverá a dialogar con los murales que, desde 1922, fueron el pistoletazo de arranque del muralismo en la entonces Escuela Nacional Preparatoria.

 El espíritu del 22: Un siglo de muralismo en San Ildefonso estará abierta al público hasta junio de 2023.



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