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Migrantes en el limbo

Ponen su suerte en manos de EU, que puede devolverles a Haití o dejarlos libres para tramitar el asilo o permanecer en México, donde temen las redadas y ser detenidos

Ciudad Acuña.- Cientos de migrantes viven estos días entre dos aguas: poner su suerte en manos de Estados Unidos —que puede devolverles a Haití o dejarlos libres para tramitar el asilo— o permanecer en México, donde temen las redadas y ser detenidos aunque de momento las autoridades sólo los devuelven hasta la frontera con Guatemala.

Antonio Pierre, de 33 años, escuchaba el miércoles las noticias en el teléfono móvil de un amigo en el campamento de Ciudad Acuña, en México, que poco a poco va creciendo, mientras el de Del Río, en Texas, disminuye. “Están liberando a algunos pero son muy pocos”, comentaba. Pierre dejó a su esposa e hija en el lado estadounidense para cargar su celular en territorio mexicano y planeaba traerse a toda la familia a México a lo largo del día.

Migrantes, muchos de Haití, cruzan el Río Bravo .Migrantes en el limbo

Bodlet Manaasse, de 27 años, hacía el mismo día el camino inverso. Enfermo del hígado había regresado a México el domingo para ir al médico y el miércoles se iba a unir a su familia en Texas tras vivir una redada que dejó varias habitaciones destrozadas en un hotel el centro de la ciudad. “Mi hermano me llamó que nos toca pasar hoy”, dijo, entre esperanzado y temeroso por lo vivido de madrugada.

Los agentes de migración, escoltados por la Guardia Nacional, irrumpieron de madrugada en el hotel mientras dormía. “Me tocan la puerta, yo no la abrí. El dueño la abrió y me dijeron ‘muchacho tienes que ir conmigo’", explicó, aunque dice que no le pidieron ningún documento. “No, yo estoy enfermo, tengo que ver el médico”, dijo mostrando su vientre totalmente hinchado. Fue al único al que no hostigaron más. 

El resto del hotel se convirtió en un caos de gritos, carreras, ventanas rotas. Una familia se escondió en el baño pero los agentes rompieron la puerta. Tras los forcejeos un par de familias lograron escapar defendiéndose con los vidrios rotos que estaban en el suelo y salieron corriendo con los niños en brazos. Otra media docena de migrantes era detenido. El suelo quedó regado de ropa, cortinas, chanclas, pañales y un biberón con el nombre de Antonio.

El encargado del hotel, asustado, solo se atrevió a decir a AP que presenció parte de los hechos y que nunca había visto nada igual.

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Migrantes son vistos en un campamento a lo largo del Puente Internacional Del Rio cerca del Rio Grande.

Planifican logística

- México sigue planificando la logística para iniciar los vuelos de repatriación de migrantes a Haití 

- El objetivo es descongestionar la frontera norte.

- Para ello, las autoridades estatales pidieron a las líneas de autobús que no vendieran boletos a quienes no tuvieran la documentación adecuada que solo pueden comprar boletos si viajan hacia el sur.

- La situación de decenas de miles de personas migrantes tanto en México como en EEUU es insostenible y de una vulnerabilidad extrema debido al fracaso de las políticas de asilo y las continuas deportaciones

Un hombre lleva a un niño a través del Río Bravo.

Intensifica México sus esfuerzos

México ha estado intensificando sus esfuerzos para aliviar el número de migrantes en este segmento de la frontera aunque de forma menos visible que las autoridades estadounidenses, que hasta utilizaron agentes a caballo para intentar cortar el paso de los migrantes.

Las tropas de la Guardia Nacional acompañaron a los agentes de inmigración en las operaciones durante las últimas noches. A veces recogían migrantes de la calle y los cargaban en camionetas. 

Los varios centenares de personas que se acumulan en el campamento junto al río, que cada vez se parece más a los que han proliferado en varios puntos de la frontera mexicana-estadounidense, se sienten un poco más seguros.

“No sé cuándo pararan las deportaciones (desde Estados Unidos) y antes de volver hay que estar seguros”, dijo Nelson Saintil, que viaja con esposa y cuatro hijos de 16, 13, 10 y 5 años. “No quiero ser como los ratones, que no se enteran que caen en la trampa porque volver a Haití es enterrar a una persona en vida”.

Su familia salió del lado estadounidense el martes después de pasar ocho días allí pero se siente en una cárcel al aire libre porque si salen a la ciudad teme que los detengan y los deporten también. “Va a llegar un momento que tendrán que sacar a toda la gente aquí no podemos estar mucho tiempo”, indicó Saintil.

Hombres cargan a una niña a través del Río Bravo.


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