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MEDINA MORA: Una historia de cargos al vapor

En su pretensión de tener una justicia a modo, el presidente Enrique Peña Nieto propuso a Eduardo Medina Mora como ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Pero más tardó en hacerlo que en recibir una andanada de críticas por el perfil policial del ahora diplomático, por su cercanía con Televisa, por su falta de experiencia y por no cumplir al menos con uno de los requisitos constitucionales para el cargo. Como nunca había ocurrido con alguna propuesta presidencial para ministro de la SCJN, la candidatura de Medina Mora generó un amplio e inmediato rechazo en distintos sectores. Entre los especialistas, incluso se puso en duda la legalidad de la terna enviada por el Ejecutivo al Senado el miércoles 18

Con Medina Mora, Peña busca reemplazar al aliado natural que tenía en el máximo tribunal, el ministro Sergio Valls Hernández, un declarado priista que falleció el 3 de diciembre de 2014. La Presidencia tardó más de dos meses en elaborar la propuesta al Senado, que incluye a los magistrados Felipe Alfredo Fuentes Barrera y Horacio Armando Hernández Orozco, por lo que la SCJN ha tenido que sesionar con 10 de los 11 ministros que deben componerla.

En cuanto se conoció la iniciativa presidencial, se dio por hecho que el ahora embajador de México en Estados Unidos llegaría a la SCJN, pero el amplio rechazo ha puesto en duda su viabilidad. Los principales opositores son las organizaciones de derechos humanos, por el desempeño de Medina Mora como funcionario policial.

MEDINA MORA: Una historia de cargos al vapor

También ha sido considerada una falta grave la forma en que Peña Nieto lo incluyó en la terna. El constitucionalista Elisur Arteaga, autor de varios libros sobre derecho constitucional y uno de los especialistas más reconocidos del país, asegura que la terna incumple uno de los requisitos establecidos por la Constitución.

Explica: El artículo 95, en su fracción V, determina que un requisito para ser ministro es haber residido en el país durante los dos años anteriores al día de la designación, lo que en el caso de Medina Mora no se cumple porque desde 2009 ha vivido en el Reino Unido, designado embajador allá por Calderón, y en Estados Unidos, con el mismo cargo otorgado por el actual gobierno.

Señala que, para su propuesta, la Presidencia de la República se apoya sólo en el artículo 45, fracción I, según el cual los miembros del Servicio Exterior mexicano conservarán para los efectos de las leyes mexicanas el domicilio de su último lugar de residencia en el país. “Pero manifestar un domicilio no significa tener residencia”, observa el también profesor de la Universidad Autónoma Metropolitana Azcapotzalco y de la Escuela Libre de Derecho.

“Cualquier persona puede dar como domicilio legal un lugar distinto de aquel en el cual reside. La Constitución pone el requisito de los dos años de residencia para que quienes aspiren a ser ministro de la Corte conozcan y estén al día de las leyes y jurisprudencia del país, lo que no es posible para alguien que lleva cinco años fuera del territorio mexicano”, dice el constitucionalista.

Además, continúa, extender a Medina Mora el nombramiento en el máximo tribunal “sería pagarle para que aprenda, pues nunca ha litigado, no tiene idea del trabajo de los tribunales y no sabe incluso qué hace la Corte”.

En sentido estricto, dice, “no se puede siquiera considerar que hay terna. Por esos vicios, el Senado tendría que rechazarla. El presidente lo incluyó pensando que tendría a uno más de sus subordinados en la Suprema Corte”.

Un “personero de Televisa”

Igualmente, el senador del PAN Javier Corral opina que la inclusión de Medina Mora en la terna es un cálculo político de Peña Nieto, quien apenas ocupó la Presidencia propuso como ministro al fiscalista Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, y está preparando la llegada a la SCJN del priista Raúl Cervantes, expresidente del Senado, quien se separó del cargo para cumplir con el requisito constitucional de no haber ocupado un puesto de elección popular un año antes de su postulación como ministro.

Corral asegura que Medina Mora es “un personero de Televisa. Es socio de Alejandro Quintero (exvicepresidente de Ventas y Mercadotecnia de Grupo Televisa) y compadre de Bernardo Gómez” (vicepresidente de la empresa y director de Contenidos de los noticiarios de la televisora).

Recuerda que en 2006, “cuando varios senadores dábamos la batalla contra la Ley Televisa, Medina Mora se encargaba de advertir a no pocos que esa batalla no la iban a perder jamás, asumiéndose como parte de la empresa”, en momentos en que era secretario de Seguridad Pública de Vicente Fox. “Como alto funcionario del gobierno se dedicó a defender a la televisora en la SCJN”.

La pregunta es cuál partido, si el PAN o el PRD, va a entregar a Peña Nieto estos espacios en la Corte, dice el senador por Chihuahua. El Senado tomará la decisión en la segunda quincena de marzo, y se requiere que quien sea designado cuente con dos terceras partes de los legisladores presentes. 

Hombre de confianza de EU

Las tareas de seguridad de Medina Mora lo han convertido en uno de los hombres de confianza de Estados Unidos en México, aunque no era desconocido en ese país. Durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio en América del Norte, entre 1993 y 1994 fue el representante jurídico del sector privado.

Los altos cargos públicos que ha ocupado durante tres sexenios consecutivos lo han hecho uno de los funcionarios mexicanos con más contacto con las agencias de seguridad de Estados Unidos. 

Tras los atentados terroristas de 2001 en EU, ese país promovió acuerdos de seguridad con México y en la frontera sur del país. Como director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), fue el operador de los acuerdos, al fungir como responsable del secretariado técnico de la Alianza para la Frontera México-Estados Unidos y de los Grupos de Alto Nivel de Seguridad Fronteriza México-Guatemala y México-Belice. 

En 2005 fungió como negociador por parte de México de la Alianza para la Seguridad y Prosperidad en América del Norte (ASPAN). Allí participó primero en calidad de director del Cisen, y luego como titular de la SSP, cargo al que llegó tras la muerte de Ramón Martín Huerta en un accidente de helicóptero ocurrido en septiembre de ese año.

En 2008, ya con Calderón, Medina Mora intervino desde la PGR en las negociaciones de la Iniciativa Mérida, que bajo el argumento de combate al narcotráfico y a la delincuencia organizada abrió la puerta a las agencias de seguridad e inteligencia civil y militar de Estados Unidos.

Como parte de ese acuerdo, la PGR a cargo de Medina Mora permitió que agentes de la DEA operaran en las propias oficinas de la Procuraduría, interrogando, integrando expedientes o atestiguando torturas (Proceso 1812). 

De 2000 a 2009 formó parte del gabinete de Seguridad Pública y del Consejo de Seguridad Nacional; inclusive entre 2005 y 2006, como secretario de la SSP, presidió el Consejo Nacional de Seguridad Pública. La información que ha compartido con Estados Unidos no ha sido poca. Desde hace dos años lo hace de forma directa como embajador de México en Washington.

Opacidad persistente

A partir de que Fox lo designó director del Cisen a propuesta del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, y hasta la fecha, no ha querido hacer pública su declaración patrimonial. Durante los 14 años en que ha debido hacerla ha evitado que se conozcan sus bienes. Además de razones de seguridad, el motivo son los posibles conflictos de intereses, situación en que caería de forma recurrente como ministro de la Suprema Corte.

Antes de ser funcionario público y aun como director del Cisen fue socio o representante legal de varias empresas. Entre ellas, el Grupo Crea TV. Según el folio mercantil de dicha firma, dado a conocer por Proceso en 2005 (edición 1525), era vicepresidente y apoderado, además de accionista, junto con el escritor Héctor Aguilar Camín; el Consorcio Interamericano de Entretenimiento, de Alejandro Soberón Kuri, y el Grupo TV Promo, de Carlos Quintero Íñiguez.

El hermano de Carlos, Alejandro, hasta enero pasado fue vicepresidente de comercialización de Televisa, y según el diario The Wall Street Journal se ufanó de haber “creado” a Enrique Peña Nieto desde el consorcio televisivo. El periódico lo identificó así en su edición del 1 de julio de 2012, un día antes de la elección de Peña como presidente.

Muestra de la opacidad de Medina Mora fue también su pretensión de que la información clasificada como de seguridad nacional se reservara 30 años. Esa fue su propuesta como director del Cisen cuando el Congreso elaboraba la Ley de Seguridad Nacional. La reserva se estableció en 12 años.

Su paso por la SSP confirmó las acusaciones en su contra de haber desmantelado al Cisen. Su llegada representó la salida de diversos funcionarios que por años habían trabajado para la seguridad del Estado. 

En la PGR emprendió la Operación Limpieza a instancias de la DEA, pero años más tarde prácticamente todos los acusados están libres. Unos porque se convirtieron en testigos protegidos y la mayoría, absueltos por falta de elementos. Algunos de ellos, como el exdirector de la Interpol, Rodolfo de la Guardia, han iniciado demandas penales contra quienes los encarcelaron sin pruebas.

La candidatura de Medina Mora como ministro provocó el rechazo de decenas de organizaciones que, el jueves 19, en una declaración conjunta, dijeron que está descalificado para llegar a la Corte porque “tiene una trayectoria política que imposibilita que sea un ministro independiente del Poder Ejecutivo y está implicado en diversos casos graves de violaciones a los derechos humanos”.



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