Reynosa

Llanto, dolor y tristeza

Despiden a madre y joven deportista asesinados

  • Por: Nubia Rivera Juárez
  • 25 / Agosto / 2018 -
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Llanto, dolor y tristeza

SUS AMIGOS. El equipo de futbol cargó el féretro.

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Llanto, dolor y tristeza se vivieron al despedir a Christian Suárez y a su mamá, Fabiola Hernández Romero, las palabras quedaban cortas, dos vidas inocentes con mucho por vivir, quedaron truncadas.

El miércoles por la noche en el trayecto carretero entre las dos gasolineras a la salida de Río Bravo a Reynosa, la familia fue perseguida por delincuentes, quienes le hicieron el alto a la camioneta en la que se desplazaba la familia y al no obtener repuesta los asaltantes les dispararon a la unidad.

Eran residentes de Reynosa y venían procedentes de un partido de fútbol de Valle Hermoso, de un equipo en el que jugaba Christian Humberto Suárez Hernández: el padre de Christian, Juan Humberto Suárez Cárdenas y su hermana fueron trasladados al hospital.

Ayer familiares, amigos, compañeros del fútbol, conocidos y de la escuela en la que estudiaba el menor de apenas 16 años, acudieron a la funeraria para despedirse.

En horas de la tarde todos se trasladaron a la iglesia San Antonio de Padua de la colonia Rodríguez, donde el obispo de la Diócesis de Matamoros, Eugenio Andrés Lira Rugarcia, dio un mensaje de esperanza y consuelo a los presentes.

"Nosotros permanecen os aquí y nos duele la separación, pensar que ya nunca más veremos físicamente a Christian y a Fabiola, que ya nunca los volveremos a escuchar, que ya nunca más físicamente les podremos dar un abrazo, eso nos duele, pero nos consuela saber que seguimos unidos a ellos y que los lazos de amor que nos unieron en esta tierra no terminan con la muerte, al contrario ahora ellos desde el cielo pueden pedir por todos nosotros", expresó.

Llanto, dolor y tristeza

 LO RECUERDAN. Con playera que portaba su foto fue la manera de despedirlo.

Fueron sus compañeros de futbol los que cargaron juntos el féretro al ingresar a la iglesia y al salir, entre lagrimas lo subieron a la carroza que lo llevó hasta el camposanto donde junto a su madre, se les dio el último adiós.

Al salir de la iglesia su padre, vendado de los brazos y en silla de ruedas, cargaba una foto y una credencial, al final no hubo palabras que decir. 




Llanto, dolor y tristeza

MISA. Con misa de cuerpo presente fue despedido el futbolista.




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