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¡Leyenda escarlata!

Cambia expelotero Ramón Hernández la música por el beisbol para volverse inmortal en el México
  • Por: Agencia Reforma
  • 18 / Abril / 2020 -
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¡Leyenda  escarlata!

En Alvarado, Veracruz, nació una de las leyendas de los Diablos Rojos del México.

La música había sido el gran amor de Ramón Hernández, la melodía de las maracas le dibuja una sonrisa en su rostro mientras que con su cuerpo marcaba los mejores pasos de baile.

Sin embargo, fue hasta 1949, cuando Ramón tenía 4 años, que un regalo especial lo acercaría al beisbol y su padre a ser fiel aficionado de los Diablos Rojos del México.

Una invitación a un juego de exhibición en el poblado de San Cristóbal, Veracruz, le abrió camino en el beisbol amateur y después en el profesional.

El famoso “Abulón” Hernández vistió durante 15 años la franela de la novena escarlata, conquistando los títulos de 1968, 1973, 1974 y 1979.

- ¿Siempre le gustó el beisbol?

“Desde los cuatro años recuerdo muy bien que empezó. A mí me gustaban mucho las maracas, la música, me gustaba bailar aunque no era bueno para eso. Había algo en la melodía de las maracas que me ponía de buenas”.

- ¿Cómo cambió la música por el beis?

“Hubo una ocasión que los reyes me trajeron un guante y una pelota y se acabó mi amor por la música y el futbol y a partir de ahí mi papá me empezó a comprar todas las revistas de beisbol que existían en ese tiempo, que me acuerdo que eran cuatro, y yo estaba más enterado del beisbol que cuando jugaba”.

- ¿Hubo otro deporte antes del beis?

“El beisbol me alejó del futbol, por necesidad de la familia nos cambiamos de casa a Cosamaloapan y ahí solo se jugaba futbol y basquetbol y la única condición para integrarme al equipo de futbol era que me prestaran una pelota para mí solo para practicar.

“Afortunadamente me retiré del futbol y creo que fue una buena elección ahora si que pude jugar lo que a mí me gustaba en realidad”.

- ¿Cómo es que llega a un equipo de beisbol?

“Me invitaron a un juego de exhibición en San Cristóbal, jugábamos con el equipo (en la Liga Amateur de Sotavento del Ingenio) y me pusieron a pitchear y ponché a 10 en 5 entradas y el equipo de empleados me invitó para formar parte de ellos en el siguiente campeonato, fui y en el primer juego de la temporada me mandaron a calentar porque el pitcher se había metido en problemas”.

- ¿Pitcher, segunda base, y...?

“Aunque empecé como pitcher, después me pusieron a jugar de shortstop y fue ahí cuando me dieron el reconocimiento de “Novato del Año” en 1960, profesionalmente fui segunda base y ya nada más me faltó ser catcher, pero para esa posición se necesitan otras habilidades”.

- ¿Ahí ya le llamaban “Abulón”?

“Al principio me decían “Nato” porque mi abuelo se llamaba Ramón Nonato y en Alvarado me conocían como ‘Nato’, lo del ‘Abulón’ fue en Cosamaloapan en la secundaria cuando estaba jugando voleibol y un muchacho me gritó, ‘ese güero abulón’, y así se me quedó”.

- ¿Cómo se siente al ser considerado una leyenda de los Diablos Rojos?

“Yo creo que sería justo que en lugar de reconocerme a mí se le reconozca a mi padre, porque fue quien me inculcó el amor por los Diablos Rojos desde antes de que siquiera empezara a jugar beisbol”.

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