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Gestiones de la cancillería en Kabul: Un rescate a contrarreloj

Un equipo de la SRE, encabezado por Jennifer Feller, trabaja arduamente para tratar de auxiliar a ciudadanos afganos que quieren huir de los talibanes. Es un grupo reducido de personas que analiza a marchas forzadas miles y miles de solicitudes a las que intenta dar respuesta antes del 31 de agosto

CIUDAD DE MÉXICO .- Después del exitoso rescate de los 130 nacionales de Afganistán que huyeron del regreso de los talibanes al poder, un escaso grupo de funcionarios de la Cancillería mexicana ha trabajado a contrarreloj para analizar cerca de 2 mil 500 solicitudes de protección humanitaria de afganos, con la intención de emitir salvoconductos que permitirían a “centenares” de ellos venir a México.

Entre los miles de perfiles que entre cuatro y seis funcionarios evalúan en la sede de la Secretaría de Relaciones Exteriores y en la Embajada de México en Irán, destacan muchas mujeres y niños, así como colaboradores de medios extranjeros, ya sean de Estados Unidos o de agencias de noticias europeas, que buscan en México una salida similar a la que tuvieron los colaboradores afganos del New York Times.

Foto: Proceso.Gestiones de la cancillería en Kabul: Un rescate a contrarreloj

Algunas de ellas ya recibieron sus salvoconductos y están en proceso de viajar rumbo a México; se espera que lleguen en el transcurso de las próximas dos semanas, en distintos vuelos comerciales.

Resolver los casos pendientes es urgente: tras el colapso brutal del gobierno afgano los talibanes han tomado el control de las fronteras terrestres, por lo que el aeropuerto militar de Kabul es la única puerta de salida de Afganistán. El recinto se encuentra todavía controlado por el ejército de Estados Unidos, que administra en medio del caos la evacuación de occidentales

Los afganos sólo pueden entrar en el aeropuerto y volar hacia el exterior con documentos oficiales emitidos por un gobierno extranjero y garanticen que estas personas serán recibidas en su país. Esta situación durará hasta el próximo martes 31, cuando los estadunidenses dejarán de tener el control del aeropuerto. Después de ese día, no se sabe qué sucederá.

“De aquí al 31 hay una enorme presión, hay un sentido de urgencia”, señala Jennifer Feller Enríquez, directora general de Planeación Política y G20 en la Subsecretaría de Relaciones Exteriores. Añade que después de ese día “puede que sigan saliendo los vuelos, puede que los suspendan durante unos días y luego los retomen, pero esta incerteza es la que nutre la desesperación de la gente”.

Feller está a cargo de analizar los expedientes, fundamentar la opinión de la Cancillería sobre si el caso aplica para recibir protección –es decir, justificar por qué la o las personas corren un riesgo de vida o muerte con el regreso de los talibanes–, ponerse en contacto con quienes cumplan con los criterios y supervisar el proceso desde su salida de Afganistán hasta su llegada a México.

Fragmento del reportaje publicado en la edición 2338 del semanario Proceso cuya versión digital puedes adquirir aquí.


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