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Enfrenta Alejandra Espinoza el drama como guerrera

La actriz y Reina de belleza, Alejandra Espinoza, sabía del duro reto que representaba tener el rol estelar 'Corazón Guerrero'

Monterrey, México.- Aunque sabía que sería un reto duro de vencer, Alejandra Espinoza no se quiso quedar con las ganas de "hacerla de drama".

Enfrenta Alejandra Espinoza el drama como guerrera

"No quería quedarme con las ganas de hacer una novela, era algo que estaba en mi lista de cosas que quiero lograr en mi vida y no sabía cuándo se podía dar. Soy sincera, yo pensaba que no se iba a dar", expresó la actriz de 35 años.


 "Me imaginaba trabajar en una serie, pero para mí una telenovela siempre fue una ilusión, quería y soñaba con hacerla".

 Pero su incursión al mundo del melodrama no fue una historia color de rosa porque las jornadas de trabajo le resultaron extenuantes.

 Acostumbrada a pasar el tiempo con su esposo y su hijo Mateo, para luego dedicarse de tiempo completo a los llamados de Corazón Guerrero la hizo sudar la gota gorda.

 Es cierto que la llenó de satisfacciones, gratos momentos y buenos amigos, pero tendrá que pasar un tiempo para volver a hacer otra novela.

 "Sí volvería a hacerla, pero no todavía. Los horarios son muy matadores. Yo tengo un hijo y un esposo y sí fue bastante difícil".

  •  Lo bueno de todo es que desde el primer momento contó con el apoyo incondicional de su marido, el director artístico Aníbal Marrero.

 Antes de comenzar las grabaciones de la historia en la que comparte créditos con Gonzalo García Vivanco, lo primero que enfrentó Alejandra fue dejar su vida en Los Ángeles y mudarse a CDMX por casi seis meses.

"Fue lo más complicado porque no soy una mujer soltera, tenía que platicarlo con mi esposo, mi niño, todos accedieron. Fue el primer reto, después de ahí el saber que iba a trabajar tantas horas, de lunes a viernes sin parar, era un reto, pero también me tenía muy emocionada porque nunca había hecho algo similar".


 "Voy a extrañar mis pláticas con Natalia (Esperón), Ana (Martín) y los pozolitos que nos aventábamos cuando decían 'corte'. Extrañaré nuestros almuerzos en la cafetería y mis pláticas con Diego (Olivera) porque me ayudó muchísimo, me aconsejó. Me voy con las manos llenas de muchas cosas", aseguró.



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