Escena

Adiós a la magia del circo

Acróbatas, domadores, payasos y equilibristas del Ringling Bros, darán su último espectáculo el próximo domingo en Nueva York, un evento que será transmitido en vivo en Facebook

  • Por: AP
  • 18 / Mayo / 2017 -
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Adiós a la magia del circo

Rhode Island, E.U.


Un elefante saca su trompa por una ventana y consuela a un niño enfermo. Una mujer da a luz y a los tres meses está haciendo de nuevo equilibrio desde la altura. Un domador de felinos lagrimea cuando el animal sale del anillo por última vez.

Estas historias sólo pueden ser originadas por artistas de circo, y en particular del que se ha popularizado como “El más grande espectáculo de la Tierra”, el Ringling Bros. and Barnum & Bailey Circus, que cerrará definitivamente sus puertas este fin de semana.

Adiós a la magia del circo

LEGENDARIO

Hay otros circos que seguirán funcionando en al mundo, pero el Ringling era algo especial. Por su tamaño, sus espectáculos, su historia, que se remonta a la época en que P.T. Barnum y su grupo recorrían el mundo en el 1800.

Uno de los dos circos Ringling hará su última presentación el domingo en Nueva York. El otro cerró sus puertas este mes en Providence, Rhode Island.

Ringling es el último circo que hay que se traslada en tren y si bien vivir en un tren puede ser duro, ofrece comodidades que otros circos no tienen. Como el vagón de las comidas, una guardería y una escuela para los hijos de los artistas que le dan vida al circo.

Algunas observaciones de los artistas que se quedan sin trabajo, del último bautismo, de las payasadas y de otros momentos inolvidables.

Adiós a la magia del circo

EL JEFE DE LOS PAYASOS

Sandor Eke todavía se acuerda del elefante que lo consoló haciendo pasar su trompa por una ventana cuando él se reponía de una enfermedad.

Los padres de Eke, ambos húngaros, estaban actuando en un circo en Suecia y Eke era un bebé. Años después él también sería artista de circo y soñaba con sumarse al Ringling en Estados Unidos.

Lo consiguió a los 20 años, como acróbata. Cinco años después le dijeron que era muy divertido y que sería un buen payaso.

Hoy, con 41 años, es el jefe de los payasos. Padre de un muchacho de dos años.

“Un circo es una gran familia. Tienes tu propio zoológico. Puedes acariciar a un elefante, jugar con cachorros de tigres. Están los payasos. Todo el mundo te quiere”, relata Eke.

La esposa de Eke, una ex trapecista, ya consiguió una casa en Las Vegas, donde Eke espera conseguir un trabajo como bartender capaz de hacer malabarismos con las botellas.


MANDEN A LOS PAYASOS

A Iván Vargas le gusta contar que sus padres se conocieron en el aire. Su padre era trapecista y su madre equilibrista. Él representa la sexta generación de artistas de circo de su familia.

Vargas es parte del Pasaje de los Payasos, un sector detrás del escenario donde los payasos se preparan para actuar.

Está también Brian Wright, que vio el circo por primera vez a los cuatro años y desde entonces soñó con trabajar allí. Se presentó tres veces y la tercera fue admitido, hace cuatro años.

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NO ES UNA VIDA FÁCIL

Las instalaciones en el tren pueden ser muy pequeñas. Tanto que uno puede tocar las dos paredes con los brazos extendidos. Muchos trabajadores no pueden salir de sus habitaciones cuando el tren está en movimiento porque la única puerta da al exterior.

Ese es el caso de Jeannie Hamilton, quien lleva 12 años en el circo y actualmente administra las concesiones.

A diferencia de otros que dicen que en el circo se sienten libres, ella se siente medio prisionera, de la arena y del tren.

De todos modos, quiso disfrutar los últimos momentos. En el viaje a Providence para la última presentación, “cuando el tren estaba en movimiento, me paré en el sector entre vagones. Quería disfrutar cada minuto”, señaló.

Saludaba, sonreía y tomaba fotos cada vez que alguien iba a despedir a los artistas.

“Se me hacía un nudo en la garganta cada vez que se me acercaba alguien”, confesó.

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LA VIDA EN UN CABLE

Trabajar en un circo requiere compromiso, disciplina y capacidad atlética, cualidades que le sobran a Anna Lebedeva cuando hace equilibrio en los cables con su esposo Mustafa Danguir.

Hace todo con tanta facilidad que cuesta creer que dio a luz hace tres meses.

Dijo que era importante actuar en la última función y que se preparó con mucha dedicación tras el nacimiento de su hijo Amir.

“Me alegro de poder estar en el final. Llevamos siete años en esto. Esto es historia”, expresó.



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