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4 factores para que pierda Patriots otra vez en Super Bowl

Aunque Brady y Belichick tienen un récord ganador de miedo en playoffs, no son invencibles en el partido más importante, Giants se lo ha demostrado dos veces

Phoenix. Cuando la conversación llega al tema de los perdedores de Super Bowls, inmediatamente saltan a la mente los Bills y los Vikings.

Ambos tienen marca de 0-4 en el partido que define al campeón de la NFL. Buffalo perdió sus cuatro Súper Bowls en años consecutivos.

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Los Broncos parecían unirse ese club hasta que John Elway coronó su legendaria carrera con dos campeonatos.

¿Los Patriots? Tienen una parte del récord de éxitos a corto plazo en Super Bowls: tres en un lapso de cuatro años. Han disputado el partido en otras dos ocasiones desde su último campeonato, pero no han podido sumar trofeos a la colección.

En caso de caer ante Seattle, también se convertirán en tres veces perdedores. Aquellos con memoria corta comenzarán a preguntarse, ¿a dónde se fue el toque ganador?

Pese a todo, un triunfo en el estadio University of Phoenix empatará a Tom Brady con otros dos miembros del Salón de la Fama, Joe Montana y Terry Bradshaw, en victorias en el llamado Súper Domingo. Elevaría a Belichick al mismo nivel que Chuck Noll, los únicos entrenadores con cuatro campeonatos de Super Bowl.

Pero no se puede ignorar el otro lado de la balanza: Pese a su asombroso período de éxito en su división —la reconociblemente mediocre Este de la AFC— los Patriots tienen una década sin conseguir un campeonato.

Ellos solían ser el equipo a vencer, pero desde que vencieron a Filadelfia en Jacksonville por la corona de 2004, los Patriots han visto a los Giants quedarse con el Trofeo Lombardi dos veces ante ellos; han visto a Pittsburgh ganar dos campeonatos; Baltimore, Green Bay, Indianápolis, Nueva Orleáns y Seattle también han terminado sus campañas en lo más alto. ¿Qué le ha pasado a Nueva Inglaterra, que lejos de las docenas de triunfos en la temporada regular, no ha ganado el juego importante?

Muchos factores han contribuido a la racha que los Patriots buscan finalizar el próximo fin de semana:

Declive en defensa

Sí, Belichick se ganó su reputación como un genio de la defensiva, pero desde que Brady se convirtió en un pasador dominante, Nueva Inglaterra ha sido un equipo ofensivo. Eso ha sido importante para mantenerse como contendiente mientras la NFL ha evolucionado hacia una liga con partidos de muchos puntos. Pero en los enfrentamientos más importantes, generalmente ante otros ataques potentes, la defensiva de los Patriots no ha rendido lo esperado. No han contado con un verdadero astro para presionar al quarterback o a un gran defensive back (hasta que firmaron a Darrelle Revis esta temporada).

Ofensiva desbalanceada

Belichick ha estado dispuesto a trabajar con running backs inconsistentes y desechos de otros equipos, y también ha descartado a algunos de ellos, especialmente si no pueden mantener la posesión del balón. Ese desorden en la posición ha creado más presión para Brady y el juego aéreo. Afortunadamente para Nueva Inglaterra, Brady es uno de los mejores de todos los tiempos.

Pero el cambiante elenco detrás de él puede causar caos.

Desde luego, desde su más reciente triunfo en el Super Bowl, ha tenido a gente de la talla de Randy Moss, Wes Welker, Rob Gronkowski y Julian Edelman como objetivos. Cualquier quarterback envidiaría ese grupo.

Sin embargo, los rivales han descubierto en los playoffs que rara vez serán superados por el ataque terrestre de los Patriots, así que se enfocan en poner presión, en las coberturas y en incomodar a Brady.

Sin miedo

La oposición, especialmente cuando los Patriotas ganaban sus últimos dos campeonatos, generalmente reaccionaba a lo que hacía Nueva Inglaterra en lugar de enfatizar sus fortalezas propias. Eso cambió por completo en el Súper Bowl de 2008, cuando los Giants liberaron una monstruosa presión sobre Brady, no cometieron errores, y despedazaron las esperanzas de perfección de los Patriots.

Básicamente ha sucedido lo mismo en cada postemporada desde entonces, incluyendo la de 2011, cuando los Giants los volvieron a derrotar con el campeonato en la línea. Piensen cómo fue que Baltimore y los Jets lograron vencerlos en playoffs en Gillette Stadium.

Entrenador

¿En serio? Belichick posee el récord de triunfos en postemporada con 21, rebasando a Tom Landry la semana pasada. Pero dos veces ha sido superado en Super Bowls por Tom Coughlin y sus coordinadores defensivos. Y otras dos veces, John Harbaugh hizo más movimientos acertados en sus enfrentamientos de playoffs.

Sería tonto pensar que Belichick ya no puede lidiar con la atención —de todas formas no le hace caso. Así que será una de las historias más intrigantes de este Super Bowl para ver cómo se juega la partida de ajedrez con Pete Carroll, tal vez el mejor entrenador al que Belichick se ha enfrentado en esta instancia.

También sería absurdo basarse en los fracasos recientes de postemporada e ignorar el éxito de los primeros años. Sin embargo, si vuelven a caer, mucha gente terminará juzgando a los Patriots más por lo que ha sucedido en la última década que por aquellas primeras temporadas de gloria para Brady y Belichick. 

El Pro Bowl

Este año será el segundo intento de la NFL en su intento por reinventar el Pro Bowl, que tradicionalmente se juega una semana antes del Super Bowl.

Por segundo año consecutivo, el Pro Bowl será la utilización de un “formato sin conferencias”, en un esfuerzo para añadir emoción a un juego largo criticado por su falta de competitividad.

El año pasado fue la primera vez que el tradicional juego entre AFC y NFC dejó de existir desde que inició en 1971 y fue reemplazado por equipos capitaneados por del Salón de la Fama Jerry Rice y Deion Sanders.

El equipo de Rice ganó por 22-21 sobre el equipo de Sanders, en un juego que no tuvo muchos elogios.

Este año los capitanes son los antiguos miembros del Salón de la Fama los receptores Cris Carter y Michael Irvin.

Quizá lo más atractivo que veremos hoy sobre el emparrillado son los experimentos que hará la NFL en el cambio de tamaño en la distancia entre los postes de gol de campo que pasará de 18.6 pies a 14, así como el aumento de la distancia para intentar anotar el punto extra, que aumentará de 20 a 33 yardas.



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