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Trifulca en la Antigua Villa de Reynosa, 1776

Durante los primeros siglos después de la conquista se implantó la Santa Hermandad para controlar la creciente delincuencia de la Nueva España, un sistema alternativo a las instituciones del orden ya establecidas. Durante la segunda década del siglo XVIII, para frenar la ola de inseguridad se fundó el Real Tribunal de la Acordada, ya que la justicia ordinaria no podía con la misma

Martín Salinas Rivera

Cronista Municipal de Reynosa

Trifulca en la Antigua Villa de Reynosa, 1776

Eran como las nueve de la mañana en la villa Nuestra Señora de Guadalupe de Reynosa, cuando estando parado, don Nicolás observó y vio desde   enfrente de su hogar que en la calle tenían una historia [sic] don José Antonio Velasco y don Felipe Olvera. En ese 25 de abril de 1776, Nicolás Cantú era el Teniente y Justicia Mayor de la villa, el máximo representante de la autoridad del Virreinato y de la Corona Española por estos lares. Este último personaje era el hermano de quien había sido el fundador de la villa de Reynosa en 1749, Carlos Cantú.

El Justicia pasó rápidamente a contenerlos, pero cuando llegó a ellos encontró a don José Antonio con dos cortadas en ambas manos, una cuchillada en un brazo y un piquete debajo de la tetilla. Habiéndole preguntado a Velasco, el cual lo había puesto en esa situación, respondió que había sido el dicho Felipe Olvera, quién lo había mal herido con un espadín. Ambos, Velasco y Olvera, eran vecinos de la primera villa de Reynosa, que existió por 53 años en lo que es ahora Reynosa Díaz, antes que fuera trasladada a la Loma de San Antonio en 1802.

Refugiado en la Iglesia

Olvera inmediatamente se retrajo en la Iglesia de la villa, buscando cierto tipo de inmunidad en el interior del recinto. Los primeros pobladores junto con los indígenas locales recibieron su doctrina en la capilla de la misión San Joaquín del Monte, la cual se fundó a tres cuartos de legua (3 km) río arriba del primer asentamiento de la villa de Reynosa. En 1776, más de diez años después que se repartieran las primeras porciones de tierra a los primitivos colonos, ya se contaba con una Iglesia dentro de la villa.

En cumplimiento de sus obligaciones, el Justicia trabó embargo en los bienes, trastos y armas que se reconocieron le pertenecían al referido Olvera. Al mismo tiempo el teniente mandó poner postas al inculpado. Esto era con el propósito de desafanarse y llevar las diligencias de este caso.

Averiguación 

El dicho Juez Nicolás Cantú visitó a Antonio Velasco en su morada, donde este último explicó que Juan Antonio Ballí y José de Mesa y Buenaño habían estado presentes con ambos adversarios desde una hora antes que iniciara el conflicto.  Debido a esto, el Justicia mandó comparecer a estos dos testigos. En ese mismo día 25 de abril, Ballí y de Mesa comparecieron ante Nicolás Cantú, ambas declaraciones eran casi similares. Juan Antonio declaró que ese día Velasco y Olvera se habían presentado en su hogar.

Ambos testigos observaron que la situación se enardeció, cuando Velasco le preguntó a Olvera de quién traía la comisión que decía que tenía. Olvera le respondió muy alterado que su comisión provenía del mismísimo diablo y se la había dado un "patarato intruso", declaró Mesa. Antonio Velasco lo estimuló o incitó para que dijera si era de La Acordada, pues él si tenía esa comisión.   

Durante los primeros siglos después de la conquista se implantó la Santa Hermandad para controlar la creciente delincuencia de la Nueva España, un sistema alternativo a las instituciones del orden ya establecidas. Durante la segunda década del siglo XVIII, para frenar la ola de inseguridad se fundó el Real Tribunal de la Acordada, ya que la justicia ordinaria no podía con la misma. Ya para 1759 se le había otorgado el control de la venta de bebidas prohibidas, por lo que tenía la facultad de decomisarlas.

 Felipe Olvera había introducido a la villa de Reynosa una porción de "vino de mezcal". Velasco tenía la obligación de indagar y defender ese fuero.  Esa era la razón por lo que se vio Olvera acorralado a punto de meter mano a la espada. Velasco le dio una guantada, prometiéndole sacarlo con un par de grillos para arrestarlo por contrabandista. 

    Juan Antonio Ballí calmó los ánimos habiéndose salido Olvera, se quedó Antonio Velasco en la casa. En eso llamaron a misa y Velasco se dirigió para la Iglesia. Fue en la calle donde los vieron que ambos se encontraron y se escucharon las voces. Olvera maltrataba injuriosamente a Velasco.  Fue entonces que metió mano a la espada, resultando Velasco herido.

En ese mismo día, Nicolás Cantú le tomó las declaraciones a José Antonio Velasco. Éste último explicó que era comisionado de parte de La Acordada, la cual prohibía el vino mezcal, por ser contrabando. Se dio cuenta que Olvera trataba de introducir mezcal bajo el pretexto de tener comisión de la Acordada. Estando en la casa de don Juan Antonio Ballí, Olvera le comenzó a decir palabras indecorosas, sacando la espada para herirlo. El dueño de la casa los calmó poniéndolos en paz, saliéndose Olvera para la calle. Después de unos instantes, Velasco tomó su capa para ir a misa, saliendo a la esquina de la casa del Justicia Mayor. 

Ahí luego que lo vio, Felipe Olvera se arrancó contra Velasco con la espada desnuda, diciéndole desde la distancia palabras ofensivas, hiriéndolo en varias partes. Velasco expuso que fue un hecho pensado el de Olvera y además lo acusaba por contrabando. Decía que el ilícito de esta naturaleza no le valía la inmunidad de la Iglesia a Felipe Olvera, pidiendo se pusiera preso tras las rejas, mientras procedían las diligencias.

El perdón espiritual

El 26 de abril de 1776, Velasco expuso que el agresor Felipe Olvera había mandado hacer treinta misas por su salud con Fray Agustín de la Peña y Toro en la Iglesia de la villa de Reynosa. Velasco condescendió dar de baja o retirar la querella cuando supo de esa promesa. Olvera pactó en aquella propuesta exhibiendo la limosna para las treinta misas.  Cuando el reverendo Padre dio el recibo, ambas partes quedaron unánimemente conformes y perdonados. El Justicia Mayor, Nicolás Cantú incluyó el recibo dentro del papeleo de las diligencias. 

    El día 29 de abril, Nicolás Cantú explicó que después de haber dado Antonio Velasco de baja la querella y suspendido las diligencias por agresión, no se debía detener la investigación de la comisión que practicaba Olvera. Para llegar a la verdad se requería consultar al Sr. Juez Alcalde Provincial de La Acordada. Su aprehensión era necesaria para conocer el comercio que había tenido con el "vino de mezcal". Ya fuera del refugio, Olvera debería presentarse ante el Juzgado y responder al desorden causado por el comercio de esta bebida embriagante. 

Una de las condiciones para que se suspendiera el auto contra Olvera era que se presentara ante el Juez para pedir una solicitud de su libertad. Pero pronto se supo que se había salido fugitivo del refugio en donde se hallaba, en la Iglesia de la villa. Por lo que el Justicia Mayor mandó suspender la diligencia, guardándolas en el archivo de su cargo para su constancia. Actualmente, estos documentos se encuentran en la Sección de Justicia del Fondo Reynosa Colonial, en el Archivo Municipal de Reynosa.

Para 1776, el fundador de la villa de Reynosa ya había fallecido. Hacía diez años que su esposa María Gertrudis Cavazos y su hijo del mismo nombre, Carlos Cantú, habían sido beneficiados con las porciones de tierra, que llevaban los números 26 y 27. En los documentos de estas diligencias aparecen la rúbrica del hijo, actuando como de asistencia en el Juzgado de su tío.

Nicolás Cantú, hermano del capitán fundador, llevó las diligencias del caso expuesto arriba como Justicia Mayor. Este último era el dueño de la porción 26, inmediata al ejido de la villa. La confrontación entre Antonio Velasco y Felipe Olvera empezó en la casa de Juan Antonio Ballí, quién sería por muchos años el Justicia Mayor de Reynosa, durante el siglo XVIII. Él era el dueño de la porción 13, para donde la villa de Reynosa fue trasladada en 1802.

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Rúbricas del Justicia Mayor de la Antigua Villa Nuestra Señora de Gualupe de Reynosa, Nicolas Cantú, y de su sobrino Carlos Cantú. Hermano e hijo del fundador de Reynosa, Carlos Cantú. AMR.


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