Reynosa

Tomás Gómez, el azote de los abigeos, 1858 y 1859

  • Por: Martin Salinas Rivera
  • 15 / Abril / 2018 -
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Tomás Gómez, el azote de los abigeos, 1858 y 1859

Grabado en madera sobre abigeato en la frontera de Texas, 1874.

A finales de la década de los años 1850 existió la "1ª Comisión sobre ladrones", la cual se dedicaba a la persecución de abigeos que causaban tantos trastornos a los criadores de ganado en la parte sur de la Jurisdicción de Reynosa.

En ese entonces el territorio de Reynosa abarcaba lo que son los actuales Municipios de Valle Hermoso, Río Bravo y Díaz Ordaz, pues Matamoros tenía ya tiempo que se había separado de esta Jurisdicción. Por la parte norte del río Bravo, las actuales tierras en los actuales Condados de Hidalgo, Cameron y Willacy, en Texas, se habían perdido con el Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848.

A veces las personas dedicadas al abigeato encontraban santuario con tan solo cruzar la línea del Bravo; aunque algunas bandas de ladrones operaban en ambas bandas del río.

Por esos tiempos, Tomás Gómez era el Comandante de la Comisión que resguardaba los intereses de los ganaderos de Reynosa; éste era un joven de entre 25 y 26 años de edad, quién se hacía acompañar por dos compañeros.

En el Archivo Histórico de Reynosa, en la Sección de Juzgados encontramos varios expedientes sobre los encuentros fatales entre los abigeos y esta Comisión. 

El caso de Melquíades Pérez

Un martes 24 de agosto de 1858, el Comandante Tomás Gómez salió del rancho donde residía hacia los agostaderos al oriente de la Jurisdicción de Reynosa, habiendo caminado cuatro leguas ese día (16.76 km); su hermano José María y don Esteban Garza, de 22 y 30 años de edad respectivamente, le acompañaban cumpliendo las funciones de la Comisión. El miércoles el pequeño grupo caminó en diferentes direcciones, deteniéndose al ponerse el sol.

Después de descansar por dos horas, el Comandante ordenó que sus acompañantes ensillaran sus caballos, tomando el Camino Real que iba hacia Matamoros. Históricamente ese camino se conoció como el Sendero Nacional, el cuál venía del Puerto de Matamoros pasando por el Charco Escondido, hacia los pueblos de Nuevo León. Los tres individuos aprovecharon una hermosa luna que alumbraba el camino por donde viajaban.

Serían como las 12 de la noche, cuando el grupo dio alcance a un hombre, que montado en un caballo conducía un rabiate de dos bestias; esto sucedió en las inmediaciones del rancho Lagunitas, por la parte sur. Apresuraron la marcha para darle alcance y al acercarse, el comandante le gritó que se parara o rindiese en nombre de la nación. La persona le contestó con un insulto y arrancó soltando el rabiate. 

El Comandante Gómez dio orden que hicieran fuego; él y sus compañeros dispararon al mismo tiempo, cayendo el jinete de su caballo al suelo por el lado de la lanza (izquierdo) ya muerto. No pudo articular palabra. Debido al resplandor de la luna pudieron reconocerlo en el momento; supieron que era el famoso abigeo Melquíades Pérez, quien había cometido bastantes robos en haciendas desde tiempos atrás. 

El ladrón fue colgado en la orilla del camino Real frente a Lagunitas, cerca de donde lo habían derribado. El Comandante aseguró que los dos caballos eran de su propiedad; envió los dos animales y el que montaba el difunto, un rosillo orejano de fierro, para el Juzgado de Reynosa

Incluyó también un guaje y tres reatas que traía en las tientas de la montura, lo que fue recibido en Reynosa por el Alcalde 1º y con la función de Juez, Domingo Martínez, el 27 de agosto de 1858. Fue hasta el día 1º de septiembre, que éste les tomó las declaraciones a los rastreadores de ladrones de la Comisión: a Esteban Garza y a José María Gómez.

El caso de los tres malhechores

Un poco más de un año después, en la parte sur de la Jurisdicción sucedió una situación similar a la descrita anteriormente. En esa ocasión, el Comandante Tomás viajó con otros dos miembros de la "Comisión sobre ladrones," acompañado de Casimiro de la Garza y Gerardo López, de 25 y 38 años de edad respectivamente. 

El 7 de octubre de 1859, el encargado del rancho Santa Cruz, Félix Galván, dio aviso de lo sucedido al Acalde 1º y Juez de Primera Instancia, Juan N. Treviño, en Reynosa. El Comandante Gómez y sus dos compañeros encontraron a tres ladrones de ganado en el punto conocido como Los Tanques cerca del camino que iba para Linares, Nuevo León. Los abigeos llevaban dos mancuernas de reses gordas, propiedad de don Vicente Lira. 

Los de la Comisión hicieron uso de sus armas para intimidarles que se rindieran. Como también llevaban armas, dos de los abigeos pusieron resistencia. En el encuentro de armas, uno de los ladrones cayó muerto sin articular palabra, lográndose escapar los otros dos abigeos. El Comandante envió al encargado de Santa Cruz el caballo y una maleta que llevaba el finado, además de las cuatro reses robadas. 

El encargado, Félix Galván, informó al Juzgado que la Comisión había continuado con la persecución de los ladrones que habían huido. En el parte o informe preguntaba si entregaba las reses a su dueño o si las conducía al Juzgado de Reynosa

El 8 de octubre, el Juez de 1ª Instancia recibió el informe del encargado de Santa Cruz. El Juez pedía que el Comandante Gómez y sus acompañantes se presentaran en Reynosa para tomarles sus declaraciones. Los miembros de la Comisión llegaron hasta el día 17 de octubre. Los tres testigos estuvieron de acuerdo que no conocían al finado; no pudieron indagar sobre su nombre y tampoco sobre el lugar de donde provenía. 

El Juez recabó una filiación del finado. El occiso era un individuo trigueño de gran estatura. Lo describían como lampiño, que tenía pocos días de haberse rasurado. El difunto representaba a muchas de esas personas que morían en el anonimato por llevar ese estilo de vida en la frontera

Estos dos casos son solo una pequeña muestra de la situación que causaba el hurto de ganado en la frontera de Tamaulipas durante el Siglo XIX. Una de las principales fuentes históricas relacionadas con estos hechos es el "Informe de la Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte", publicado en Monterey, el 15 de mayo de 1873. Este tema será narrado en otra ocasión. 

Tomás Gómez, el azote de los abigeos, 1858 y 1859

Mapa antiguo de la Jurisdicción de Reynosa donde se muestra el Camino Real o Sendero Nacional, que pasaba por las inmediaciones de los ranchos Lagunitas y Santa Cruz, mencionados esta narrativa.


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