En el éxito de las redes social existe un mecanismo de “rebeldía”, que busca obtener beneficios sociales,
El auge de la mensajería instantánea, la rapidez de publicación y un excesivo uso de términos derivados del idioma inglés han convertido los medios digitales en un blanco donde jóvenes y niños escriben sus conocimientos, vivencias o experiencias personales sin advertir la repercusión de sus propios usos gramaticales.
El auge de la mensajería instantánea, la rapidez de publicación y un excesivo uso de términos derivados del idioma inglés han convertido los medios digitales en un blanco donde jóvenes y niños escriben sus conocimientos, vivencias o experiencias personales sin advertir la repercusión de sus propios usos gramaticales.
La escritura distorsionada que priva en las redes sociales no se debe por desconocimiento del español, sino que los usuarios la han ido modificando por comodidad o por moda, cosa que no es bien vista por todos.
La comunicación a través de Internet y de los dispositivos de telefonía móvil ha significado un inesperado auge de la escritura y la lectura, así como la aparición de un lenguaje poco tradicional, que puede definirse como aquello que se aparta intencionadamente de la norma académica.
Académicos de la Facultad de Ciencias de la Educación, de la Universidad de Sevilla, España, precisan que la escritura disortográfica, compartida por el emisor y el destinatario y utilizada en las redes sociales y mensajes SMS, no se debe enteramente a textos originados a partir del desconocimiento o del desprecio del español.
Sucede que muchas veces los que escriben reservan la escritura tradicional para determinados géneros textuales, pero que aceptan una escritura distinta, impregnada de oralidad, exclusivamente para la interacción digital.
Y es que si bien la generalización del Internet entre los jóvenes ha revitalizado la escritura como medio de comunicación cotidiana, no favorece necesariamente el uso de la escritura estándar que entendemos comúnmente como la norma culta del español.
Esto se debe a que los nuevos procesos de escritura digital emplean nuevos géneros textuales en los que la ortografía y la gramática pierden importancia frente a la rapidez y la funcionalidad de las comunicaciones que se intercambian en las redes sociales.
Los nuevos géneros textuales propios de estas redes podrían clasificarse en dos grupos: los que conservan una vinculación con la norma tradicional del español, como los usados en los perfiles personales y en los blogs. Y el resto de los textos que comparten rasgos de brevedad, de carácter efímero que favorecen la adopción de una norma disortográfica.
Este tipo de comunicación debe entenderse como una característica de los nuevos procesos de escritura y no como un problema de cultura o aprendizaje, sino que por el contrario, la aparición de textos muestra la competencia en distintos géneros textuales y sus diferentes norma escritas.
