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1989, el año decisivo

Los historiadores analizan cómo se forjaron los grandes cambios tras el periodo de entreguerras y la caída del muro de Berlín

Es tan extraordinario Postguerra, el libro de Tony Judt, tantas veces leído, releído y consultado, que parece no quedar hueco para otros textos históricos sobre el mismo tiempo. Sin embargo, hay que recordar que Postguerra es una historia sobre Europa, el más pequeño de los continentes del mundo (algunos han escrito que ni siquiera es un continente, sino sólo un subcontinente anejo a Asia), que contempla el periodo del final de la II Guerra Mundial hasta el año 2005. La desgraciada desaparición prematura de Judt ha impedido su análisis sobre dos crisis mayores del sistema como ha sido la Gran Recesión (2007-2014) o está siendo la pandemia de la covid-19 que estamos padeciendo, ambas de naturaleza global.

Acaba de publicarse otra interpretación del periodo 1989-1992, apenas tres años, de la profesora alemana Kristina Spohr, que da clases en la norteamericana Universidad ­John Hopkins y en la London School of Economics. Con fuentes hasta ahora desconocidas, documentos ignorados o recientemente desclasificados, desde memorandos y registro de conversaciones hasta cartas personales o informes del espionaje, Spohr ha escrito un texto abigarrado, pleno de información, en el que no cabe la mínima anécdota. La tesis de Después del Muro. La reconstrucción del mundo tras 1989 es la siguiente: el orden mundial cambió de manera pacífica gracias a las decisiones tomadas entre los años 1989 a 1992 por un pequeño grupo de líderes internacionales que trabajaron codo con codo para reinventar las instituciones y configurar muestro mundo de hoy. Ellos fueron, sobre todo, George Bush (padre), Mijaíl Gorbachov, Margareth Thatcher, Helmut Kohl y François Mitterrand.

1989, el año decisivo

El libro analiza por qué un orden mundial duradero y en apariencia estable se vino abajo en 1989, y aborda el proceso mediante el cual se improvisó un nuevo orden a partir de las ruinas del anterior. Los líderes involucrados fueron un grupo reducido e interconectado (todavía no a través de Internet). El triángulo de mayor relevancia estaba formado por Estados Unidos, la URSS y la República Federal de Alemania; en un nivel primario, los líderes políticos, Bush, Gorbachov y Kohl; en otro nivel más bajo, sus ministros de Asuntos Exteriores, James Baker, Shevardnadze y Genscher. Fueron en esos campos de fuerza donde cobró forma la Europa posterior a la Guerra Fría. En los márgenes había dos figuras poderosas pero, según la profesora Spohr, cada vez más aisladas: Thatcher, que se oponía a una unificación rápida de Alemania, y Mitterrand, que intervino a regañadientes con la condición de que una Alemania unificada fuera parte indiscutible de Europa.

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El libro también hace parte esencial del desarrollo de esos años lo sucedido en el otro extremo del mundo. No se puede comprender Occidente y la Europa posterior al mundo sin tener en cuenta que en 1989, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, China protagonizaba una salida de la Guerra Fría radicalmente distinta y para siempre sinónimo de la matanza de Tiananmen, el 6 de junio de ese año. La entrada gradual de China en la economía capitalista se vio contrarrestada —hasta hoy— por la decisión de Deng de mantener el dominio ejercido por el Partido Comunista en el Estado y en la sociedad. Este ejercicio de malabarismo, muy diferente de la absoluta falta de control que experimentó la URSS de Gorbachov, situó a China en otra órbita.

Lecturas 

DESPUÉS DEL MURO

Autora: Kristina Spohr.

EL MUNDO EN VILO

Autor: Daniel Schönpflug .


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