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Superó Brees malos augurios

El destino del lanzador era incierto. Su futuro parecía estar en Miami, que había decidido no contratarlo en el Draft del 2001, pero ahora pensaban en él como el futuro de la franquicia

Ciudad de México.

Superó Brees malos augurios

La frase “nunca te rindas” tiene un significado especial para Drew Brees.

En una temporada donde la NFL presentó casos de superación como el de Alex Smith y Ron Rivera, quienes se recuperaron de la adversidad para regresar a la Liga, Brees es la epítome de lo que pasa cuando el regreso triunfal llega a un necesario final. 

Fue el último juego de la temporada 2005 cuando Brees recibió su último centro con el uniforme de los Chargers de San Diego. El balón se le resbaló de las manos y, en su intento por recuperar el ovoide saltarín, terminó sufriendo una dolorosa lesión en el hombro que lo llevaría al quirófano. 

Las cosas en San Diego no andaban bien. Aunque los números de Brees no eran malos, la sensación en la franquicia era que debían tomar un camino diferente.

Con un joven y prometedor Philip Rivers en la banca, los Chargers decidieron dejar en la agencia libre a un Brees que había lanzado 12 mil 348 yardas en 59 partidos para 80 touchdowns y 53 intercepciones. 

El destino del lanzador era incierto. Su futuro parecía estar en Miami, que había decidido no contratarlo en el Draft del 2001, pero ahora pensaban en él como el futuro de la franquicia. 

Pero un reporte médico sobre su lesión en el hombro auguraba un futuro repleto de secuelas para el quarterback, riesgo que los Dolphins no estuvieron dispuestos a correr. 

La estancia en la agencia libre le duro poco a Brees, quien rápidamente entró en negociaciones con Nueva Orleans, donde un determinado Sean Payton estaba dispuesto a tirar la casa por la ventana para hacerse con sus servicios.  Lo que Brees y Payton consiguieron como mancuerna pasará a los libros de historia, no solo por el Super Bowl obtenido en 2009, sino por los récord que Drew pudo romper bajo el esquema de su head coach de cabecera.  La lesión en el hombro nunca representó un problema y Brees demostró, incluso con 42 años de edad, que no hay malestar físico que pueda derrumbarlo. 

Esta temporada, que pinta para ser la última, el experimentado quarterback regresó a los emparrillados pese a sufrir 11 costillas rotas y un pulmón perforado en noviembre pasado ante San Francisco. La tenacidad de Brees está cerca de ceder para enfocar su esfuerzo en la televisión, donde el quarterback tiene, supuestamente, un acuerdo cerrado con la cadena NBC.


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