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Se ahonda división chavista

Tras la muerte de Hugo Chávez en marzo de 2013, una nueva tribu electoral ha ganado cada vez más fuerza en el polarizado mapa de preferencias políticas venezolanas: los chavistas no maduristas

Caracas, Venezuela

En la víspera de las elecciones primarias, en las cuales el oficialismo definirá a casi el 60 por ciento de sus candidatos a los comicios legislativos de diciembre, el peor enemigo puede estar en casa.

Tras la muerte de Hugo Chávez en marzo de 2013, una nueva tribu electoral ha ganado cada vez más fuerza en el polarizado mapa de preferencias políticas venezolanas: los chavistas no maduristas.

“Un sector importante de los votantes oficialistas piensa que la cúpula del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) está desvinculada de las bases y cuestiona el acelerado deterioro que ha sufrido la calidad de vida del venezolano con la gestión de Maduro”, señaló el sociólogo venezolano Héctor Briceño. 

La nueva corriente representa, incluso, el 52 por ciento de la base electoral oficialista, según la encuesta Proyecto Integridad Electoral, que divulgó en mayo pasado la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y que fue coordinada por el propio Briceño.

Frente a los micrófonos, los mil 152 aspirantes se muestran confiados en mantener su proyecto político, pero tras bambalinas la incertidumbre y la falta de confianza en la cúpula partidista, dirigida por el Presidente Nicolás Maduro y el líder en el Congreso, Diosdado Cabello, se hacen presentes.

“Hay mucho camarada decepcionado por la corrupción y molesto con las colas y la inflación”, dijo un dirigente que prefirió no ser identificado.

La Oposición ha capitalizado las fracturas y los escándalos dentro del oficialismo, como el encarcelamiento de estudiantes disidentes -tres de ellos fueron liberados esta semana por intervención de la Defensoría del Pueblo- o el supuesto vínculo de Cabello con grupos del crimen organizado dedicados al tráfico de drogas.

Encuestas recientes pronostican que el PSUV perderá la mayoría en la Asamblea Nacional y una hegemonía que le ha permitido aprobar normativas regulares y leyes habilitantes para Maduro sin el consenso de la Oposición durante los últimos seis años.

En tanto, los opositores denunciaron ayer una contraofensiva madurista para contener su ascenso en las preferencias de los venezolanos, luego de que el Consejo Nacional Electoral (CNE), organizador de los comicios, los obligara a reformular sus precandidaturas so pretexto de ajustarse a un 40 por ciento de postulación de mujeres.

Además, aunque el CNE no les ha permitido registrarse como partido, el desencanto entre los chavistas no maduristas ya ha producido la primera escisión significativa dentro de la otrora hegemonía oficialista: Marea Socialista.

“Cada vez recibimos más apoyo de chavistas decepcionados por la imposición de candidatos dentro del PSUV y por las denuncias que hemos hecho del desfalco al Estado que ha promovido la inacción de Maduro”, señaló el politólogo Heibert Barreto, uno de los fundadores de Marea Socialista.

La elección se encamina a ser una batalla cuesta arriba para los maduristas y, por si fuera poco, los dirigentes de la MUD ya prometen que si conquistan la mayoría en el Parlamento impulsarán un referendo revocatorio contra Maduro a partir de 2016.




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