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Roger Federer deja NIke

Después de una relación contractual de 20 años, el suizo (36 años) rompe con la marca estadounidense y firma un contrato de una década para cuadruplicar su salario, a partir de ahora de 30 millones anuales

  • Por: El País
  • 02 / Julio / 2018 - 12:36 p.m.
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Roger Federer deja NIke

Para abrir boca, una exhibición. En un lunes soleado en Londres, con grandes riadas de gente en el interior del recinto y cientos de personas acampando en el exterior, a la caza de una entrada en la tradicional The Queue, Roger Federer abrió la puerta de su jardín a lo grande. En su condición de defensor del título –en realidad de gran mito del All England Tennis Club–, el suizo encabezó el cartel de la primera jornada y resolvió su estreno con un generoso puñado de golpes terminales frente Dusan Lajovic, despachado en 1h 19m, por 6-1, 6-3 y 6-4.

Federer arrancó a lo grande, con frescura y gestos técnicos por doquier. Mira con decisión al que supondría su noven título en Wimbledon, su vigesimoprimer trofeo en un Grand Slam, y el público londinense se rindió de inmediato a sus pies. "The King of the Court", rezaba una pancarta exhibida en la grada, prendada por el maravilloso despliegue del Rey de la Pista. "Roger G.O.A.T", sentenciaba otra, en alusión a las siglas Great Of All Time, el mejor de todos los tiempos. Si en París hay un absoluto dominador, en Londres hay otro y entre el aficionado no existe debate: Federer es el elegido por los ingleses.

En el SW19 –el distrito sobre el que se asienta el complejo de Wimbledon–, a las dos del mediodía, el de Basilea irrumpió en la central y antes de pelotear ya provocó un terremoto con su indumentaria. Después de toda la vida luciendo modelos de la firma estadounidense Nike, este lunes pisó por primera vez una pista con la ropa de la marca japonesa Uniqlo. El origen del cambio, una gigantesca montaña de billetes: 300 millones de dólares (258,5 de euros), a razón de los 10 años de alianza que han formalizado el deportista y su nuevo sponsor.

"Me alegro de que conozcas mi contrato", bromeó cuando un periodista le preguntó sobre el tema. "Estoy feliz de volver a Wimbledon, del buen comienzo", esquivó a continuación. "Y también de llevar la ropa de Uniqlo", zanjó con una sonrisa y su habitual mano izquierda en el discurso.

Cerca de cumplir 37 años, Federer protagoniza uno de los mayores golpes de efecto que se recuerdan a nivel de patrocinio en el ámbito deportivo; superior, por ejemplo, al que dio en su día el norteamericano Andre Agassi, quien en 2005 sustituyó a Nike por Adidas tras 19 años de relación comercial. Símbolo de la primera marca desde hace 20, el vínculo entre ambos finalizó en marzo y ahora el suizo se convertirá en el gran tótem de Uniqlo, que vistió durante un lustro a Novak Djokovic (de 2012 a 2017) y hasta ahora tenía en el japonés Kei Nishikori su mayor reclamo en el mundo tenístico.

Las sospechas de un posible cambio surgieron el pasado mes, cuando la prensa de Suiza deslizó la noticia, confirmada ahora en un escenario nada casual: la Centre Court de Wimbledon, la pista más importante del planeta. El mayor escaparate para el anuncio del fichaje por Uniqlo y el divorcio definitivo con su firma de siempre, que le abonaba anualmente 7 millones de euros, una cuarta parte de lo que ingresará de aquí en adelante; desposeída ya de uno de sus mejores activos históricos, a la altura del baloncestista Michael Jordan, el golfista Tiger Woods o el futbolista Ronaldo Nazario. Quien sí continúa con ella es Rafael Nadal, otro deportista al que se lo rifan los patrocinadores desde que era prácticamente un adolescente.

Por primera vez, a Federer se le vio sin el emblema de Nike en la pechera o la bandana; sí en el calzado, porque Uniqlo no lo fabrica. Ya sorprendió hace un par de días, cuando se entrenó con una camiseta de la Laver Cup –una exhibición que promociona desde el curso pasado–, y también en su primera intervención ante los periodistas en el All England Tennis Club, ataviado con camisa y americana, sin distintivo alguno. Ni rastro de las siglas RF, la línea exclusiva que había diseñado Nike para él. "El logo se queda de momento con ellos, pero espero que más pronto que tarde pueda volver conmigo. Espero que Nike ayude en el proceso. Son mis iniciales, son mías. A corto plazo las recuperaré", precisó.

Federer, en una transformación permanente dentro y fuera de la pista, abandona comercialmente EE UU para mudarse a Asia. "El Sr. Federer es uno de los más grandes campeones de la historia", proclamaba en una nota Tadashi Yanai, fundador y presidente de Uniqlo; "el respeto que siento hacia él va más allá del ámbito deportivo. Nuestra colaboración girará en torno a la innovación dentro y fuera de la pista. Compartimos el objetivo de provocar un cambio positivo en el mundo, y espero que juntos podamos brindar la mejor calidad al mayor número de personas. Uniqlo ayudará a Federer a llevar el tenis a nuevos territorios, a la vez que explorará con él cómo innovar en diversas áreas, desde la tecnología al diseño".

Pese a rozar los 37 años y aparentemente enfilar la recta final de su carrera, Federer ha firmado un contrato de una década, lo que significa que ejercerá de embajador de la marca cuando se retire. Un plan similar, prácticamente vitalicio, al de otras grandes figuras como el francés Zinedine Zidane o el inglés David Beckham (Adidas), o de estrellas todavía en activo como LeBron James, Cristiano Ronaldo, Rory McIlroy o Tiger Woods (Nike). El primero, la nueva estrella de los Lakers, llegó a un acuerdo hace un par de años que, se especula, podría ascender a 1.000 millones de dólares; el segundo renovó en 2017 por una cifra cercana a los 30 millones de euros anuales, con 10 años a la vista; el norirlandés también se comprometió por una década, a cambio de unos 86; y el último gana cada temporada 17,5.

"Todavía no he llegado a un acuerdo sobre las zapatillas", matizó Federer, que con su triunfo contra Lajovic superó al estadounidense Jimmy Connors como el tenista masculino con más partidos individuales (103) en la historia de Wimbledon. "Los lazos con Nike no están rotos. Tengo raíces profundas con ellos, una gran relación de 20 años, pero todo está abierto", cerró el de Basilea, el mismo campeón de siempre, pero con un nuevo traje. Federer siempre guarda un último truco, con la raqueta y sin ella.


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