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Peligran en el orbe granjas pesqueras

El cambio climático, la contaminación y el uso de antibióticos son algunos de los retos que debe superar la acuicultura, apunta reporte

  • Por: Reforma
  • 28 / Julio / 2019 -
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Peligran en el orbe granjas pesqueras

Ciudad de México 

El cambio climático, el uso de antibióticos y la contaminación pone en riesgo a la industria mundial de acuicultura, valorada en 230 mil millones de dólares.

Si bien el sector experimenta crecimiento y provee más alimentos marinos que la pesca, la combinación de amenazas puede impactar de manera negativa a la industria, apunta un reporte de la organización Farm Animal Investment Risk and Return (FAIRR).

Según la firma, la acuicultura debe superar los siguientes retos antes de poder considerarse una solución sustentable para alimentar a las más de 2.2 miles de millones de personas adicionales que poblarán el planeta a partir de ahora y hasta el 2050.

Cambio climático

La pesca y el precio del alimento para peces depende de fenómenos causados por el cambio climático.

En Ecuador, por ejemplo, la producción de camarón puede superar la demanda este año debido a El Niño, un evento que implica cambios en la temperatura del mar en el centro y oriente del Pacífico tropical.

El aumento en la producción reducirá el precio del camarón. En febrero de este año, su corto era de 2.67 dólares por libra, mientras que el año pasado fue de 2.96 dólares por libra.

Para 2050, se estima que la producción pesquera del Sudeste de Asia caerá 30 por ciento por el aumento de la temperatura del océano.

Uso de antibióticos

Los alimentos contaminados con antibióticos prohibidos corren el riesgo de no poder ser exportados a los principales países consumidores.

Casi el 70 por ciento de los productos marinos que se consumen en Estados Unidos son importados de Asia.

En enero, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) evitó que 26 cargamentos de camarones de la India desembarcaran en EU porque detectaron en antibióticos prohibido en el producto.

Enfermedades

Las enfermedades representan un gran riesgo de bancarrota para las compañías del sector.

En Chile, la industria del salmón experimentó un brote de anemia infecciosa que le costó dos mil millones de dólares y 20 mil empleos.

Debido al impacto de la epidemia, los bancos tuvieron que renegociar las deudas de las empresas, aunque consideraron forzar a algunas a la bancarrota.

Contaminación

La contaminación del mar por fluidos ricos en nutrientes contribuye a la proliferación de algas, que interrumpe la producción de salmón.

Desde mayo, la industria de salmón de Noruega enfrenta el peor evento de aumento de población de algas en 30 años.

Las autoridades esperan la pérdida de 10 mil toneladas de este pez este año, mientras que los bancos estiman una reducción del crecimiento del sector de hasta 6.6 por ciento.

Precios del alimento

El precio del alimento para peces fluctúa demasiado debido a las alteraciones climatológicas.

Hace cinco años, el calentamiento del agua provocó una caída en la producción de anchoas de Perú, el principal exportador de alimento del mundo.

El precio de la comida para peces alcanzó los dos mil 400 dólares por tonelada, en comparación del promedio de mil 600.

Falta de transparencia

El costo de los fraudes y la falta de transparencia en la industria pesquera es desconocido, pero FAIRR estima que es significativo.

Por ejemplo, en 2015 la autoridades de Chile interceptaron 37 mil 200 latas etiquetadas como jurel del Atlántico, que en realidad eran menhaden del Pacífico, una especie de menor valor.

La venta de estas latas mal etiquetadas hubiera costado 19 mil millones de dólares.

Problemas sociales

Algunas problemáticas sociales, como el trabajo forzado o la resistencia de comunidades, amenazan al sector.

En 2015, la Comisión Europea emitió una tarjeta amarilla a Tailandia, luego de varias denuncias de abusos de derechos humanos en la cadena de suministro del país.

El organismo amenazó con prohibir las importaciones de productos marinos de Tailandia si no mejoraba las condiciones laborales. La advertencia se levantó este año.

Por su parte, el Gobierno de la Columbia Británica, en Canadá, acordó el año pasado con las comunidades indígenas de Mowi y Cermaq cerrar las granjas y restringir la producción del salmón en las áreas costeras donde el pez es importante para su subsistencia.

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