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¿El PRI canjeará Hidalgo por la reforma eléctrica?

Hidalgo bien podría ser la moneda de cambio para que el PRI aporte los 57 votos necesarios

Terminó el lunes el Parlamento Abierto sobre la Reforma Eléctrica del presidente López Obrador. Fue un mes completo de foros donde se invitó a promotores y detractores de la iniciativa presidencial; donde se oyeron voces diversas, lo mismo condenando y alertando sobre la propuesta de reforma constitucional y sus efectos, que alabando y ensalzando la patriótica estatización y el control del monopolio del sector eléctrico, como un acto vital de la "cuarta transformación".

¿El PRI canjeará Hidalgo por la reforma eléctrica?

Y tras cuatro semanas de dialogar, debatir y hasta discutir las políticas eléctricas del pasado "neoliberal", sin proponer nada que no suene a otro retroceso a un pasado estatizador, las preguntas vuelven a ser las mismas desde el inicio: ¿Alcanzarán Morena y sus aliados los votos opositores necesarios para completar la mayoría constitucional y poder aprobar el cambio a la Constitución? Y ¿entregará el PRI los cerca de 57 votos que aún necesita López Obrador y su reforma para poder alcanzar la mayoría calificada?

Es decir, que sin saber cuánto costó la organización de los dichosos foros del parlamento abierto, es claro que el mismo tiempo destinado a eso pudo ser una pérdida de tiempo para todos los que atendieron el llamado de la Comisión de Energía, porque en realidad nunca hubo la intención de Morena ni de la 4T de modificarle siquiera "una coma" a la iniciativa presidencial para el sector eléctrico. Porque después de tantos discursos, incluso más políticos que técnicos, queda más que asentado que el dichoso ejercicio de parlamento abierto fue más una maniobra legitimadora, que la intención de un diálogo y una crítica que pudiera cambiar y mejorar la reforma presidencial.

Porque volvemos, después de tanta palabrería y de llevar a gobernadores, publicistas, congresistas, propagandistas, ideólogos y académicos de Morena y de la 4T, a las mismas incógnitas sobre si habrá "arreglo" o "acuerdo" entre el PRI y la Presidencia de la República para que los priistas garanticen los votos que hacen falta para sacar la reforma constitucional y ¿a cambio de qué los dirigentes priistas darían sus votos a torcer por la reforma lopezobradorista?

Y esas dudas originales cobran más fuerza a partir de los escenarios electorales para las seis gubernaturas que se renovarán este año en la República. Y es que uno de los estados que eligen gobernador, Hidalgo, es de una alta prioridad para el grupo que controla el CEN del PRI y la Coordinación de la bancada priista en San Lázaro. La candidata de la alianza entre el PRI-PAN-PRD, Carolina Viggiano, es al mismo tiempo la secretaria general del PRI de Alejandro Moreno Cárdenas y la esposa del coordinador parlamentario Rubén Moreira, por lo que su postulación para ser gobernadora de Hidalgo es claramente una apuesta del triunvirato que controla al PRI.

Es tan importante el control estatal de Hidalgo para los objetivos y planes futuros de Alito y de Moreira, que ganar la elección del próximo 5 de junio y obtener el gobierno hidalguense, bien podría ser la moneda de cambio con la que el PRI aportará los 57 votos necesarios, con la que los dos dirigentes priistas ganarían la plataforma y el presupuesto de un estado, y garantizarían los diputados necesarios con su voto para que se apruebe la reforma eléctrica de López Obrador, elevada a rango constitucional. Hidalgo bien vale traicionar los principios y a los aliados de la oposición aprobando la reforma lopezobradorista.

NOTAS INDISCRETAS...

No cabe duda que el exceso de apapacho presidencial y su cercanía con la que cree la delfina de Palacio, le han afectado al gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, que se ensoberbeció tanto con la protección de los dos inquilinos de los dos Palacios del Zócalo, que ayer desafió a la mismísima Suprema Corte al desestimar la votación mayoritaria que declaró inconstitucional el artículo 33 del Código Penal de Veracruz que decretaba el delito de "ultrajes a la autoridad" como una causa de cárcel de 3 a 6 años, y decir que ya la esperaba y que por lo tanto volvería a mandar ese artículo modificado con un cambio de nombre en el delito para que se lo aprobara la mayoría de Morena en el Congreso local. Lejos de reconocer que siempre estuvo equivocado y que tuvieron razón los grupos parlamentarios del Senado, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, las más de 87 víctimas de violaciones graves a sus derechos y que cayeron en prisión preventiva oficiosa por "ultrajar a la autoridad", las barras de abogados de Veracruz, los periodistas, los jueces y los ministros de la Corte que siempre vieron abusivo y violatorio de garantías individuales el citado tipo penal, Cuitláhuac dice que insistirá en su reforma aunque ahora sólo pueda hablar de "ultrajes a la policía". No cabe duda que el poder marea, pero a los más brutos los enloquece... Mientras el presidente López Obrador se volvió a resbalar con una cáscara de su incredulidad, al haber dudado de que fuera real el fusilamiento de 17 personas en San José de Gracia, Michoacán, que representa uno de los actos más violentos del narcotráfico en lo que va de su gobierno, los funcionarios de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, en particular el subsecretario Ricardo Berdeja, tomaron el control de la investigación de este acto de violencia extrema y desafío abierto de los grupos del Cártel Jalisco Nueva Generación, para tratar de ubicar a los responsables intelectuales y también con los hombres que dispararon, como en un paredón de fusilamiento de guerra o revolucionario, pero con armas de alto poder y metralletas, para masacrar al mismo tiempo a 17 hombres en la calle y a plena luz del día. El caso representa todo un reto porque, al menos hasta anoche, la Fiscalía de Justicia de Michoacán y la propia SSyPC federal no saben en dónde están los cuerpos de los 17 fusilados, que fueron levantados de inmediato por los autores de esta masacre, que de paso aprovecharon para "lavar" la escena del crimen. El caso se está tomando con seriedad porque se entiende la gravedad que representa, al menos por parte de las autoridades estatales y la Secretaría de Seguridad Federal, mientras al Presidente le dejan repetir sus consabidas y gastadas frases de "abrazos no balazos" y "esta violencia es culpa del pasado y del gobierno de Felipe Calderón que desató la guerra que todavía hoy vivimos en el territorio nacional". Alguien tiene que trabajar mientras el Presidente divaga... Los dados mandan otra Escalera. Seguimos subiendo.