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Objetan ganaderos el plan de 35 años

Argumentan que el mercado está invadido de ‘carne falsa’, hecha con productos vegetales

BELLE PLAINE.- Los productores de ganado en Estados Unidos han financiado durante 35 años una de las campañas publicitarias más conocidas del país, pero ahora muchos quieren acabar con el programa que incluso creó un lema famoso localmente: “Beef. It’s Whats for Dinner” (Carne. Es lo que hay para comer).

¿De qué se quejan muchos de los granjeros? Es que el pago obligatorio para la campaña, de 1 dólar por cabeza de ganado vendido, no está promoviendo específicamente la carne estadounidense en un momento en que las importaciones inundan el mercado y la “carne falsa”, hecha con productos vegetales, prolifera en los supermercados.

Los ganaderos deben juntar firmas contra el programa.Objetan ganaderos el plan de 35 años

“Están engañando al consumidor estadounidense en el mostrador de carne y nuestros fondos no hacen nada ayudar a esclarecer ni responder a la pregunta sobre de dónde proviene ese solomillo”, dijo Karina Jones, una ganadera de Nebraska y directora de la asociación de productores R-CALF USA que busca poner fin al programa de contribuciones deducibles para la campaña.

Los oponentes a la campaña, establecida por ley federal en 1986, han estado pidiendo a los productores de ganado que firmen una petición con la que buscan un referéndum sobre si deben poner fin al programa.

El secretario de Agricultura, Tom Vilsack, otorgó el mes pasado una extensión hasta el 3 de octubre para que ellos puedan conseguir las firmas requeridas, debido a la pandemia de coronavirus.

Los partidarios de la petición argumentan que el programa es una evaluación ordenada por el gobierno para financiar un discurso gubernamental. Los fondos del programa no pueden, bajo la ley, ser usados para promover el no consumo de otras carnes, como la de cerdo o pollo, ni para cabildeo, pero ellos se quejan de que gran parte del dinero, no obstante, acaba apoyando a grupos cabilderos como la National Cattlemen’s Beef Association, que se oponen a la obligatoriedad de etiquetas que señalan el país de origen de la carne.

Apuntan además que la industria ganadera estadounidense de hoy es radicalmente diferente de lo que era cuando fue implementado el programa de cuotas obligatorias, ahora con más carne importada y mayor concentración de empacadoras.


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