Niñez migrante, atrapada entre violencia y retorno
Menores no acompañados huyen de la inseguridad y la pobreza, pero al ser devueltos enfrentan abandono institucional y riesgos mayores en sus lugares de origen
CIUDAD DE MÉXICO.- Paula tenía tres años cuando su padre cruzó la frontera entre México y Estados Unidos, 14 cuando su madre y tres hermanos lo siguieron. Y 16 cuando ella decidió alcanzarlos.
Su familia contrató a unos guías que Paula no conocía y, con su orientación, viajó desde su estado natal, Veracruz, en el sureste del país, a Ciudad Juárez, Chihuahua, uno de los puntos fronterizos más transitados. Desde ahí cruzó a Texas a través de un túnel, relata. Pero su intento no dio resultado. Fue devuelta a México por las autoridades estadounidenses y pasó a formar parte de los miles de menores de edad mexicanos no acompañados que son devueltos y quedan bajo el resguardo del Estado mexicano en proceso de volver al hogar que dejaron buscando una mejor vida.
"Tenía 15 días de que me habían regresado a México. Lo volví a intentar y me volvió a detener migración", dice en entrevista. Desde noviembre de 2025 permanece bajo el resguardo del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Chihuahua. En México sólo tiene a su abuela, que vive en uno de los estados más inseguros para jóvenes.
Entre 2015 y septiembre de 2025, el Instituto Nacional de Migración (INM) registró 126 mil 392 eventos de devolución de Niñas, Niños y Adolescentes (NNA) migrantes mexicanos no acompañados que llegaron a Estados Unidos, fueron detenidos y devueltos. La autoridad los registra como eventos y no como personas, pues una misma niña o niño pudo haber atravesado este proceso en varias ocasiones.
Aunque el Estado mexicano, a través de los DIF nacional, estatales y municipales, está encargado de su resguardo y reintegración, lo cierto es que su protección es cada vez más difícil y, a decir de especialistas, no termina por garantizar el pleno ejercicio de sus derechos, como vivir en familia y libres de violencia.
"En México, a pesar de los mecanismos existentes, se quedan desprotegidos. Es frustrante que en tu país las autoridades no vean por ti", señala Maru Cortazar, directora de la organización Appleseed México, que ofrece asesoría legal a poblaciones vulnerables. De acuerdo con la organización, 98% de los menores de edad no acompañados mexicanos son devueltos, en comparación con otras nacionalidades, quienes tienen la oportunidad de presentar sus solicitudes de asilo.
En México, la falta de cumplimiento de la normativa posdevolución representa un desafío crítico para las autoridades y una vulnerabilidad mayor para las infancias y adolescencias.
Un sistema criminal
Cruzar la frontera no es igual que hace 30 años. "Ya no existen los coyotes: es toda una industria", explica Óscar Misael Hernández, doctor en antropología social de El Colegio de la Frontera Norte. Según detalla, se trata de operadores que forman parte de organizaciones criminales que representan un riesgo para la seguridad nacional de ambos países. En medio de esa industria, miles de menores de edad no acompañados que están expuestos a extorsiones, secuestros, reclutamiento forzado y otras violencias.
Ellas y ellos vienen huyendo de otro infierno. Los datos del INM revelan cambios en sus dinámicas migratorias. Los estados de Chiapas, Chihuahua y Veracruz, por ejemplo, pasaron de ser lugares con bajos índices de migración de este sector a moverse a los primeros sitios.
Infancias migrantes enfrentan miedo e incertidumbre
- El informe "Familias en Movimiento: Una Mirada desde la Niñez Migrante" recopiló las experiencias de 104 niños y niñas migrantes: cómo ven a sus familias durante su travesía migratoria, los retos, desafíos que enfrentan y sus necesidades e historias personales.
- Publicado por World Vision Latinoamérica y Caribe, en México se encontró incertidumbre y miedo por el tránsito migratorio.
- "En América Latina, la migración afecta a millones de familias que buscan un futuro mejor, con cerca de 40 millones de personas desplazadas dentro de la región en 2024.
- "Las familias desempeñan un papel crucial como el principal soporte emocional para las niñas y niños migrantes. Sin embargo, también enfrentan enormes desafíos: separaciones, incertidumbre y condiciones de vida precarias", señala el informe.
