El chavismo, entre rituales y realidad
La captura de Maduro marcó el choque entre el poder simbólico del régimen y la acción política internacional encabezada por Donald Trump
Antes de su captura, Maduro afirmó que su mayor protección no era militar ni política, sino divina.
Ciudad de México.- El pasado 3 de enero se produjo un hecho que sacudió al mundo: la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos.
La prensa internacional siguió minuto a minuto esta operación militar y de inteligencia, encabezada y supervisada por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Mucho se ha hablado de la detención y de sus consecuencias, pero pocos han puesto atención en una dimensión clave de este episodio: la espiritual y simbólica del poder. Sí, la batalla no fue solo política o militar, sino también simbólica, librada en el terreno de los rituales, la fe y los símbolos mágicos que durante años han acompañado al chavismo.
Este episodio se inscribe en una tradición latinoamericana en la que el poder no se ejerce solo desde las instituciones, sino también desde el imaginario religioso y místico.
En regímenes de corte personalista, la fe, los rituales y las creencias sobrenaturales funcionan como mecanismos de legitimación, protección psicológica y control narrativo. El chavismo no fue ajeno a esta lógica: construyó un discurso donde lo místico, lo revolucionario y lo mesiánico se entrelazaron para presentar el poder como un designio superior, más allá de la política convencional.
En 2018, en "Insólita Experiencia", mi programa de YouTube, abordé este tema junto a la periodista Lourdes Gómez, quien investigó las supersticiones y creencias ocultistas dentro de la política venezolana. Ella conversó con el periodista venezolano David Placer, autor del libro "Los brujos de Chávez".
Entonces, compartimos declaraciones de Placer, quien sostiene que Hugo Chávez se habría iniciado en la santería cubana y participado en rituales que incluían el uso de huesos humanos. De acuerdo con su investigación, la exhumación de los restos del héroe y libertador Simón Bolívar, en 2010, no habría respondido solo a un estudio científico, sino también al presunto deseo de realizar un ritual santero que le permitiera perpetuarse en el poder.
En el caso de Nicolás Maduro, Placer asegura que estas prácticas no solo continuaron, sino que se consolidaron. Afirma que Maduro mantiene las mismas supersticiones que Chávez y que vive rodeado de personal cubano iniciado en la santería.
En palabras de Placer: "Todo esto continúa. La santería se mantiene en el entorno presidencial, especialmente en el círculo de la esposa de Nicolás Maduro, Cilia Flores, siempre rodeada de santeros. Cilia Flores es una mujer creyente, al igual que Maduro, pero han transitado distintos caminos espirituales. Ella es devota y seguidora de Sai Baba, el santón de la India que afirmaba ser la reencarnación de Dios en la Tierra.
Ambos lo visitaron como pareja cuando Maduro aún no era presidente, sino diputado de la Asamblea Nacional. Son conocidos también los episodios de superstición que rodean a Maduro, así como la presencia de altares santeros en alcaldías, empresas públicas, ministerios, gobernaciones e incluso en el propio palacio presidencial".
Estas creencias habrían llevado a Nicolás Maduro a pensar que la fe podría salvarlo incluso de la detención. Pocas horas antes de su captura, el 31 de diciembre de 2025, en un podcast y durante una entrevista grabada dentro de un automóvil, Maduro se mostró tranquilo y aseguró contar con un "búnker infalible" frente a Estados Unidos o cualquier amenaza: Dios.
