De conductor de autobús a presidente de Venezuela: Maduro nunca escapó de la sombra de su predecesor
Reacciones tras la caída de Nicolás Maduro
CARACAS
Nicolás Maduro, quien ascendió de conductor de autobús sindicalizado a presidente venezolano —y supervisó la ruina democrática y el colapso económico de su país—, fue capturado el sábado durante un ataque de las fuerzas de Estados Unidos a su capital.
El presidente estadounidense Donald Trump anunció la captura de Maduro en una publicación matutina en redes sociales. La vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez señaló posteriormente que aún se desconocía el paradero de Maduro y de Cilia Flores, su esposa. Pam Bondi, la secretaria de Justicia de Trump, informó que Maduro y Flores enfrentarán cargos tras una imputación en la Ciudad de Nueva York.
¿Cómo ocurrió la captura de Nicolás Maduro?
La caída de Maduro fue la culminación de meses de un incremento de la presión estadounidense en diversos frentes.
Durante los últimos meses de su presidencia, Maduro alimentó la especulación sobre las intenciones del gobierno estadounidense de atacar e invadir Venezuela con el objetivo de poner fin a la autoproclamada revolución socialista que su difunto mentor y predecesor Hugo Chávez inició en 1999. Maduro, al igual que Chávez, presentó a Estados Unidos como la mayor amenaza para Venezuela, y criticó duramente a los gobiernos tanto demócratas como republicanos por cualquier esfuerzo por restaurar las normas democráticas.
La carrera política de Maduro comenzó hace 40 años. En 1986, viajó a Cuba para recibir un año de instrucción ideológica, su única educación formal después de la secundaria. A su regreso, trabajó como conductor de autobús en el sistema del metro de Caracas, donde rápidamente se convirtió en líder sindical. En la década de 1990, las agencias de inteligencia venezolanas lo identificaron como un radical de izquierda con estrechos vínculos con el gobierno cubano.
Eventualmente, Maduro dejó su trabajo de conductor y se unió al movimiento político que Chávez organizó tras recibir un indulto presidencial en 1994 por liderar un golpe militar fallido y sangriento años antes. Tras la toma de posesión de Chávez, el exjugador juvenil de béisbol ascendió en las filas del partido gobernante, y pasó sus primeros seis años como legislador antes de convertirse en presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela. Posteriormente, se desempeñó como ministro de Relaciones Exteriores durante seis años y como vicepresidente un par de meses.
Detalles sobre la crisis política en Venezuela
Chávez aprovechó su último discurso a la nación antes de su muerte, en 2013, para designar a Maduro como su sucesor, y pidió a sus partidarios que votaran por el entonces ministro de Relaciones Exteriores en caso de que él falleciera. La elección sorprendió tanto a partidarios como a detractores. Pero el enorme capital electoral de Chávez le dio a Maduro una victoria por un margen estrecho ese año, lo que le otorgó su primer mandato de seis años, aunque nunca disfrutó de la devoción que los votantes profesaban por Chávez.
Poco después de asumir la presidencia, Maduro se casó con Flores, su pareja de casi dos décadas, en julio de 2013. La llamó "primera combatiente", en lugar de primera dama, y la consideró una asesora crucial.
Toda la presidencia de Maduro estuvo marcada por una compleja crisis social, política y económica que sumió a millones de personas en la pobreza, empujó a más de 7,7 millones de venezolanos a migrar y encarceló a miles de opositores —reales o percibidos— del gobierno, y muchos fueron torturados, algunos bajo su dirección. Maduro complementó el aparato represivo al purgar a las instituciones de cualquiera que se atreviera a disentir.
La crisis venezolana se agravó durante el primer año de Maduro en el cargo. La oposición política, incluida María Corina Machado —la ahora galardonada Premio Nobel de la Paz—, convocó protestas callejeras en Caracas y otras ciudades. Las manifestaciones evidenciaron la mano dura de Maduro, quien reprimió dichas protestas —las cuales terminaron con 43 muertos y decenas de detenidos.
El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) de Maduro perdió el control de la Asamblea Nacional por primera vez en 16 años en las elecciones de 2015. Maduro entonces intentó neutralizar a la legislatura controlada por la oposición al establecer una Asamblea Constituyente progubernamental en 2017, lo cual desencadenó meses de protestas violentamente reprimidas por las fuerzas de seguridad y el ejército.
Más de 100 personas murieron y miles resultaron heridas en las protestas. Cientos fueron arrestadas, lo que provocó que la Corte Penal Internacional abriera una investigación contra Maduro y miembros de su gobierno por crímenes de lesa humanidad. Esa investigación seguía en curso en 2025.
En 2018, Maduro sobrevivió a un intento de asesinato cuando drones cargados con explosivos detonaron cerca de él cuando pronunciaba un discurso durante un desfile militar televisado a nivel nacional.
Plagado de problemas económicos, Maduro no pudo detener la caída libre de la economía. La inflación y la grave escasez de alimentos y medicinas afectaron a los venezolanos en todo el país. Familias enteras pasaron hambre extrema y comenzaron a migrar a pie a países vecinos. Quienes se quedaron hacían filas durante horas para comprar arroz, frijoles y otros productos básicos. Algunos peleaban en las calles por un poco de harina.
Los leales al partido gobernante cambiaron las elecciones presidenciales de diciembre de 2018 a mayo y bloquearon la participación de los partidos de la oposición en la boleta electoral. Algunos políticos de la oposición fueron encarcelados y otros huyeron al exilio. Maduro se presentó prácticamente sin oposición y fue declarado ganador, pero decenas de países no lo reconocieron.
Meses después de las elecciones, desató la furia luego que videos publicados en redes sociales lo mostraron disfrutando de un filete preparado por un famoso chef en un restaurante de Turquía a la vez que millones de personas en su país pasaban hambre.
Bajo el mandato de Maduro, la economía venezolana se contrajo un 71% entre 2012 y 2020, y la inflación superó el 130.000%. La producción petrolera del país, su corazón palpitante, cayó a menos de 400.000 barriles diarios, una cifra previamente impensable.
El primer gobierno de Trump impuso sanciones económicas contra Maduro, sus aliados y empresas estatales para intentar forzar un cambio de régimen. Las medidas incluyeron la congelación de todos los activos del gobierno venezolano en Estados Unidos y la prohibición a ciudadanos estadounidenses y socios internacionales de hacer negocios con entidades gubernamentales venezolanas, incluida la empresa petrolera estatal.
Sin opciones, Maduro comenzó a implementar una serie de medidas económicas en 2021 que finalmente pusieron fin al ciclo hiperinflacionario de Venezuela. Acompañó los cambios económicos con concesiones a la oposición política respaldada por Estados Unidos, con la cual reanudó negociaciones para lo que muchos esperaban que fueran unas elecciones presidenciales libres y democráticas en 2024.
Maduro utilizó las negociaciones para obtener concesiones del gobierno estadounidense, incluido el indulto y la liberación de uno de sus aliados más cercanos, y la licencia de sanciones que permitió a la gigante petrolera Chevron reiniciar la extracción y exportación de petróleo venezolano. La licencia se convirtió en el salvavidas financiero de su gobierno.
Reacciones tras la caída de Nicolás Maduro
Las negociaciones lideradas por diplomáticos noruegos no resolvieron las diferencias políticas clave entre el partido gobernante y la oposición.
En 2023, el gobierno prohibió a Machado, la principal oponente de Maduro, postularse para un cargo de elección popular. A principios de 2024, intensificó sus esfuerzos represivos y detuvo a líderes de la oposición y defensores de los derechos humanos. El gobierno también obligó a miembros clave de la campaña de Machado a solicitar asilo en un complejo diplomático en Caracas, donde permanecieron durante más de un año para evitar ser arrestados.
Horas después del cierre de las urnas en las elecciones de 2024, el Consejo Nacional Electoral declaró ganador a Maduro. Pero a diferencia de elecciones anteriores, no proporcionó recuentos detallados de los votos. No obstante, la oposición recopiló y publicó actas de escrutinio de más del 80% de las máquinas de votación electrónica utilizadas en las elecciones. Los registros mostraron que Edmundo González derrotó a Maduro por un margen de más de 2 a 1.
Las protestas estallaron. Algunos manifestantes derribaron estatuas de Chávez. El gobierno respondió de nuevo con toda la fuerza y detuvo a más de 2.000 personas. Los líderes mundiales rechazaron los resultados oficiales, pero la Asamblea Nacional de Venezuela tomó juramento a Maduro para un tercer mandato en enero de 2025.
El regreso de Trump a la Casa Blanca ese mismo mes resultó ser un baño de realidad para Maduro. Trump rápidamente lo instó para que aceptara vuelos regulares de deportación, algo que no ocurría desde hacía años. Para el verano, Trump había desplegado una fuerza militar en el Caribe que puso al gobierno venezolano en alerta máxima y comenzó a tomar medidas para combatir lo que denominó narcoterrorismo.
