Guardia Costera de EEUU busca sobrevivientes de ataques de ejército estadounidense contra lanchas
Impacto de los ataques en la región del Pacífico
La Guardia Costera de Estados Unidos informó el viernes que todavía está buscando a personas en el océano Pacífico oriental que se lanzaron de lanchas que días antes fueron atacadas por el ejército de Estados Unidos cuando supuestamente transportaban drogas, mientras disminuyen las probabilidades de que alguien haya sobrevivido.
Las tareas de búsqueda comenzaron el martes por la tarde después de que el ejército estadounidense notificara a la Guardia Costera que había sobrevivientes en el agua a unos 650 kilómetros (400 millas) al suroeste de la frontera entre México y Guatemala, informó el servicio marítimo en un comunicado.
Acciones de la Guardia Costera en la búsqueda
La Guardia Costera envió un avión desde Sacramento, California, para buscar en un área de más de 1.600 kilómetros (1.000 millas), mientras emitía una alerta a los barcos cercanos. La agencia dijo que coordinó más de 65 horas de labores de búsqueda, trabajando con otros países, así como con barcos y embarcaciones civiles en la zona.
El clima durante ese tiempo incluyó olas de 2,7 metros (9 pies) y vientos de 40 nudos. Estados Unidos no ha dicho cuántas personas saltaron al agua y, si no se encuentran, hasta dónde podría aumentar el número de muertos por los ataques que han lanzado sus fuerzas armadas contra pequeñas embarcaciones a las que acusa de transportar drogas en la región.
Detalles sobre los ataques del ejército estadounidense
El ejército de Estados Unidos dijo a principios de esta semana que atacó tres botes que viajaban por rutas conocidas de narcotráfico y que "habían transferido narcóticos entre las tres embarcaciones antes de los ataques". No proporcionó evidencia que sustentara tales afirmaciones.
El Comando Sur de Estados Unidos, que opera en la región, dijo que tres personas murieron cuando atacó el primer bote, mientras que las personas en los otros dos botes saltaron por la borda y se alejaron de las embarcaciones antes de que fueran atacadas.
Los ataques se realizaron en una parte del Pacífico oriental donde la Marina no tiene barcos operando. El Comando Sur dijo que notificó de inmediato a la Guardia Costera de Estados Unidos para activar las tareas de búsqueda y rescate para las personas que saltaron por la borda.
Llamar a la Guardia Costera es un desarrollo notable porque el ejército estadounidense enfrentó un fuerte escrutinio después de que matara a los sobrevivientes de otro ataque que realizó a principios de septiembre. Algunos legisladores demócratas y expertos legales señalaron que el ejército de Estados Unidos cometió un crimen, mientras que el gobierno estadounidense y algunos legisladores republicanos alegan que el ataque que mató a los sobrevivientes fue legal.
Impacto de los ataques en la región del Pacífico
Ha habido otros sobrevivientes de los ataques estadounidenses contra lanchas, incluido uno para quien la Armada de México suspendió una búsqueda a finales de octubre después de cuatro días. Otros dos sobrevivientes de un ataque estadounidense contra una embarcación sumergible en el mar Caribe ese mismo mes fueron enviados a sus países de origen: Ecuador y Colombia. Las autoridades en Ecuador liberaron al hombre más tarde, diciendo que no tenían evidencia de que hubiera cometido un crimen.
Por instrucciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el ejército estadounidense ha estado atacando lanchas en el mar Caribe y el Pacífico oriental desde principios de septiembre. Hasta el viernes, el número de ataques conocidos a botes es de 35, con los que el ejército estadounidense ha matado a por lo menos 115 personas, según cifras anunciadas por el gobierno de Trump.
Trump alega que los ataques contra las lanchas son necesarios para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos y ha afirmado que Estados Unidos está involucrado en un "conflicto armado" con carteles del narcotráfico.
Además de atacar lanchas, Estados Unidos ha incrementado su contingente naval en la región como parte de una campaña de presión sobre el presidente venezolano Nicolás Maduro, a quien ha acusado de narcoterrorismo.
