Celebran el tradicional juego de palo encebado
Entre aplausos, risas y trabajo en equipo, el concurso del palo encebado volvió a reunir a decenas de familias en Reynosa,
Vecinos y participantes colaboran en equipo durante el tradicional concurso del palo encebado en Reynosa.
Entre aplausos, risas y trabajo en equipo, el concurso del palo encebado volvió a reunir a decenas de familias en Reynosa, reafirmándose como una de las expresiones comunitarias más arraigadas de la ciudad, con una historia que supera los 40 años.
Cada año, vecinos de distintas colonias, así como visitantes de otros estados e incluso del extranjero, se congregan para presenciar y participar en esta competencia que ha trascendido fronteras gracias a la constancia de sus organizadores y al entusiasmo de la comunidad.
Personas provenientes de lugares como Houston y Toluca ya identifican el evento por su horario tradicional, que se mantiene desde sus inicios: a partir de las tres de la tarde.
El desafío central consiste en escalar un mástil de casi ocho metros, cubierto completamente de grasa, hasta alcanzar el premio colocado en la cima. Para lograrlo, los equipos deben combinar fuerza física, coordinación y cooperación, cualidades que se han convertido en el sello del concurso.
Los premios, que este año superaron los siete mil pesos, son posibles gracias a las aportaciones de vecinos y comercios del sector, quienes colaboran con regalos y dinero en efectivo. El equipo ganador estuvo integrado por cuatro participantes que lograron completar el reto ante el entusiasmo del público.
Además de la competencia principal, el evento incluye actividades para todas las edades.
Juan Ángel Montejano Hernández, patrocinador y participante, destacó el ambiente familiar que se vive durante la jornada. Señaló que hay concursos y obsequios tanto para niños como para adultos, así como comida y juguetes, lo que convierte la celebración en un espacio de convivencia integral.
El origen de esta tradición se remonta a una iniciativa familiar que, con el paso del tiempo, fue sumando a vecinos de la colonia.
Ignacia Martínez Zárate, organizadora del evento, recordó que al principio participaban únicamente integrantes de su familia, hasta que la dinámica despertó el interés de toda la comunidad.
Para Julio Martínez Zárate, fundador del concurso, el verdadero valor del palo encebado no radica únicamente en la competencia, sino en los principios que promueve. Destacó que la actividad fomenta la unidad, el respeto y la solidaridad entre vecinos, y expresó su deseo de que esta tradición continúe, ya sea en manos de su familia o de cualquier otra que decida mantener vivo este legado.
De esta manera, el concurso del palo encebado sigue siendo un símbolo de identidad y cohesión social en Reynosa, demostrando que las tradiciones nacidas del esfuerzo colectivo pueden fortalecer los lazos comunitarios y perdurar a lo largo del tiempo.
