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¡Le pone pasión!

Toma mexicano Juan Pablo Guillén el Dakar para mostrar que, con dedicación, todo sueño se puede realizar

Ciudad de México.

¡Le pone pasión!

Los parajes de Arabia Saudita vieron cómo un hombre en moto, con jorongo y sombrero, retaba a las dunas del desierto por 12 días.

Juan Pablo Guillén, el único mexicano en participar en la edición de 2021 del Rally Dakar, cumplió su sueño de completar la competencia más exigente y demandante del mundo, finalizando en el puesto 48 en la categoría de motos.

“Yo tomé este Rally (Dakar), decidí hacerlo para enfatizarle a mis hijos que todo se puede realizar, siempre y cuando lo hagas con pasión, dedicación y esfuerzo. Son muchos días los que dejas a tu familia para competir y, desde antes, cuando entrenaba, ellos me mandaban muchas porras, buenas vibras que me daban gasolina.

“Me siento muy honrado, que estoy viviendo un sueño de representar a mi País, me da mucho gusto y se siente una gran responsabilidad de poder cargar la Bandera y ondearla”, expresó Guillén desde Arabia Saudita.

Reto físico y mental 

La emoción por recorrer una de las ciudades del Medio Oriente motivó a “Juanito Pistolas” durante las primeras seis etapas, pero, en la segunda parte de la competencia, su cuerpo y mente resintieron el desgaste.

“Son unos retos que se van construyendo diario porque, al hablar que cada etapa es de 800 kilómetros donde tienes un enlace, saliendo a las 5 de la mañana, estamos hablando de temperaturas muy bajas y te duelen las manos, te tienes que cubrir muy bien; empezando desde ahí eso ya es mental, es un reto mental de estar aguantando esa incomodidad y de estar arriba de la moto.

“En la primera semana hubo etapas muy divertidas, con unas dunas no muy suaves que no cortaban en pico y podías irte divirtiendo, unos llanos inmensos en los que ibas a todo lo que daba la moto, unos lugares mágicos. La segunda semana ya fue de ríos secos y esos me cansaban mucho, eran interminables, yo tenía que salir de día porque, si nos caía la noche, se volvía más difícil”, relató.

Conciencia del riesgo El estar tan cerca de los accidentes y enterarse de la muerte del piloto francés Pierre Cherpin, uno de sus compañeros de caravana, hizo reflexionar a Guillén sobre los riesgos de aventurarse en el Rally Dakar, sobre todo al estar tan lejos de casa.

“Siempre están los miedos de sufrir cualquier accidente, porque diario escuchas que alguien se cayó, que alguien está en coma, otro que falleció y sí, hay muchos riesgos, y no los quieres pensar, pero existen, y una falla mecánica que yo no pudiera arreglar, no me considero buen mecánico, creo que ese también era otro miedo”, agregó Juan Pablo, quien se llevó los reflectores durante la clausura al portar un colorido jorongo, un sombrero mexicano y la Bandera tricolor.


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