Reynosa

Le apuestan por lombrices en la siembra

Han detectado que ciertos insectos mejoran hasta en un 100 por ciento las condiciones de composta

  • Por: Viviana Cervantes
  • 02 / Diciembre / 2019 -
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Le apuestan por lombrices en la siembra

La tierra que se produce a través de este proceso es mucho mejor que la común, libera gases favorables para el crecimiento de cualquier raíz, aparte el animal es muy noble, solo hay que mantener la tierra semihumeda, bajo la sombra y el trabajo se hace solo”. José Luis García Cazas, Vivero Reynosa  

Desde hace un par de meses en el Vivero Municipal iniciaron las pruebas para mejorar la composta utilizada en el crecimiento de jardines y árboles frutales a través de una especie de lombriz conocida como “Rojo California” que fusiona los desperdicios con la tierra.

Diversos ingredientes de frutas y verduras podridas, así como materiales biodegradables son consumidos por estos insectos.

“Nos dimos cuenta que si a la composta tradicional le poníamos estos gusanos se hacía más rápido la descomposición, por que ellas se alimentan, en un par de días ya estaba la tierra fértil, cuando solíamos tardar varias semanas, es algo que nos facilita mucho la cosecha”, dijo el director del Vivero, José Luis García Cazas.

Al usar lombrices para la elaboración de composta se eficienta hasta en un 100 por ciento los tiempos de producción y en el mismo rango el rendimiento para las cosechas.

Por el momento, las pruebas se realizan en los huertos caseros y en los que se encuentran en las escuelas.

La intención a corto plazo, es que la composta pueda comercializarse a siembras de alimentos.

“La tierra que se produce a través de este proceso es mucho mejor que la común, libera gases favorables para el crecimiento de cualquier raíz, aparte el animal es muy noble, solo hay que mantener la tierra semihumeda, bajo la sombra y el trabajo se hace solo”.


TRES PASOS

En las instalaciones del Vivero Municipal existen tres áreas especiales para la producción de esta composta con gusanos.

El primero es donde se reciben los desperdicios de alimentos y materiales biodegradables en su mayoría proporcionados por vecinos de la colonia La Escondida, así como de camiones de recolección oficial.

El material llega a unos huecos de tierra que son tapados con una lona convencional donde reposan alrededor de dos días.

Posteriormente cuando los ingredientes están podridos se trasladan a un segundo contenedor al aire libre, donde son invadidos por cientos de moscas y ahí permanecen un día más.

PROCESO. Últimos pasos

Cuando casi están reducidos, secos y tienen mal olor, se llevan al último paso, donde alimentan a las lombrices que viven en pequeños tanques.

“Ahí los dejamos varios días y estamos revisando la tierra hasta que ya no quede nada de alimento, se hace una sola masa de tierra la cual trasladamos a costales, ahí ya solo es cuestión de ponerlo en las macetas o en la tierra donde están las plantas”, mencionó García Cazas.

En estos procesos participa por lo menos media decena de personas, que trabajan en las instalaciones del vivero.

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