Reynosa

La insurgencia en el río Bravo, 1812

  • Por: Antropólogo Martín Salinas Rivera / Cronista Municipal de Reynosa
  • 17 / Septiembre / 2017 -
  • COMPARTIR
La insurgencia en el río Bravo, 1812

El indígena Julián Canales en su proclama dio vivas o vitoreo a este personaje en Camargo el 12 de abril de 1812. "Retrato de Fernando VII con manto real", por el artista Francisco de Goya. Museo del Prado.

Reynosa, Tam.- Durante los meses de abril y mayo en 1812, el pueblo de Camargo fue testigo de la insurrección y de las campañas realistas para la captura de su jefe insurgente, el indígena Julián Canales. El levantamiento en Camargo dirigido por el indio carrizo de la misión San Agustín de Laredo fue el resultado de una serie de eventos entrelazados que estaban en curso desde 1811; la propaganda subversiva circuló a lo largo del río Bravo ya para principios de 1811, provenía principalmente desde el sur de México y en algún momento desde el pueblo de Revilla.

Dos relatos por separado cuentan en detalle el alzamiento en Camargo.  Uno fue redactado por el capitán Pedro López Prieto de la Milicia Provincial de Caballería de la Villa de Reynosa, durante el sitio de Camargo que duró entre el 3 y 17 de abril. El otro proviene de las declaraciones recabadas por autoridades realistas en Monterrey y en el Valle de la Mota (el actual General Terán) en Nuevo León; recaudadas de un sirviente mulato, Salvador Manuel Rodríguez, enviado circunstancialmente por su ama a Camargo para que comprara tabaco en  los días 7 y 8 de abril.

Junto con estos últimos documentos, del Archivo de Monterrey, se encuentran la proclama leída por el caudillo Julián Canales en Camargo, además de una carta enviada por este indígena al cura de Valle de la Mota, Juan Bautista Cantú, y al presidente de la Junta Gobernadora de Nuevo León, Blas Gómez. Este último negaría cualquier simpatía con la insurrección, levantando un amplio informe de los acontecimientos, el cual envió al virrey.

Pedro López Prieto era un veterano con rango de capitán, que había servido por seis años en Texas y se había retirado a Camargo por causa de su salud a principios de 1812; ya no se había presentado a su grupo de caballería en Reynosa, quedándose en Camargo donde había servido como Justicia Mayor a principios del siglo XIX. Este capitán había estado a cargo de 100 hombres de las milicias del Nuevo Santander que resguardaban la frontera entre Texas y Luisiana. Eran parte de las tropas bajo las órdenes del exgobernador de Nuevo León, Simón Herrera, que cuidaban la frontera.

Al momento del levantamiento, el capitán López Prieto era oficial con el rango más alto en Camargo, pero se encontraba con muy pocos soldados de la milicia, pobremente armados y con escasas municiones; no tuvo más remedio que negociar con el indígena Canales, quien llevaba 87 indios de la misión de San Agustín de Laredo de Camargo y otros indios de las zonas vecinas a lo largo del río Bravo.

Los nativos andaban armados con unos mosquetes (escopetas) y bastantes arcos y flechas. Desde el 8 de abril de 1812, a los indios carrizo de Canales se le unieron miembros de las etnias de los garza de El Cántaro (Mier), comosellama, pintos y un número no definido de indígenas de Reynosa.   Durante los días siguientes, su número aumentó entre 130 y 200 rebeldes, de acuerdo con diferentes cifras que se registraron en los documentos de la época.

El levantamiento

El 3 de abril, el Justicia Mayor de Camargo, José Pérez Rey, ordenó al jefe José Julián Canales para que atara a un indígena de la misión que había secuestrado a una mujer india, y que lo trajera a su presencia. Canales se opuso, argumentando que él no tenía autoridad, pues él no contaba con su bastón de mando. De acuerdo con el jefe carrizo, el Justicia Mayor en represalia lo exhortó a que se presentara en su lugar de mando, donde trató de arrestarlo.

Logrando escapar, Canales se refugió en la misión, mientras que Pérez Rey comenzó a enviar cartas a través de "cordillera" a El Refugio (Matamoros), Reynosa, El Cántaro (Mier) y otros lugares, diciendo que los indios se habían revelado y necesitaba ayuda para capturarlos. Al mismo tiempo, Canales había enviado en busca de ayuda a las rancherías vecinas de indios. En ese mismo día, el capitán Pedro López Prieto, ayudado por Fray José Calvete de la misión San Agustín de Laredo, logró negociar una solución pacífica pero tensa con Canales y su facción.

El único enfrentamiento violento ocurrió en el techo (azotea) de la casa del Justicia Mayor, Pérez Rey. Los indígenas mataron al criollo Gaspar García y a los españoles Manuel de Oribe y Melchor Ruiz. Después de un breve enfrentamiento por la fachada de la casa de Pérez Rey, los indios habían flanqueado la residencia a través de la plaza y desde atrás mataron a los guardias utilizando arcos y flechas. Esta casa se encontraba en lo que es actualmente la esquina de las calles Pedro José Méndez y Belisario Domínguez, a una cuadra al oriente de la Plaza Principal, Miguel Hidalgo en Camargo.

El 12 de abril llevó Canales a algunos residentes, incluyendo al capitán de milicia de Reynosa Pedro López Prieto, a la iglesia donde después de misa se leyó un bando y una proclama insurgente, donde "levantó la voz viva el Rey, la Religión, la Patria y muera el mal gobierno, a que respondieron todos...". Esta proclama sobrevive hasta el presente en los archivos de Monterrey. Ese mismo día le escribía al indio Eusebio Solís, capitán de la garza, para unir fuerzas contra los "gachupines".

La contraofensiva realista

La respuesta realista pronto se hizo sentir con las milicias a lo largo del río, y con tropas provenientes desde Monclova (Coahuila), San Antonio (Texas), Monterrey y Aguayo (Cd. Victoria). José Ramón Díaz de Bustamante, el comandante del Presidio de Laredo, estuvo a cargo de las operaciones militares. La compañía de Reynosa con los indios auxiliares de la misión San Joaquín del Monte comandados por Vicente Hinojosa se enfrentarían a los rebeldes de Camargo en la Laguna Cercada, donde fallecería el alcalde ordinario, sargento Máximo Cavazos.

La persecución para la captura del indio Canales sería a finales de mayo, donde participaron las milicias de Reynosa y del Refugio, encabezadas por el alférez Vicente Hinojosa y el capitán José de Garcés Solís, acompañado por indios auxiliares. La persecución fue corriente arriba sobre el arroyo Olmos en el actual condado de Starr en Texas, para ser capturados en el Charco de las Cuevitas en el actual condado Jim Hogg en Texas, donde murieron 13 indígenas y se capturaron hasta 148 mujeres y niños, como lo muestra una versión del diario encontrado por el historiador Octavio Herrera en el Archivo Histórico de San Carlos, Tamaulipas.

Los prisioneros fueron llevados a Camargo junto con el caudillo Canales. Por documentos posteriores se conoce que las mujeres fueron entregadas como servidumbre en hogares de Monterrey, mientras que el capitán Canales fue llevado prisionero ante Joaquín de Arredondo que se encontraba en la villa de Aguayo (Cd. Victoria).

La captura del indio insurgente Canales no terminó con la insurgencia en el noreste; durante los siguientes meses José Ramón Díaz de Bustamante, como gobernador interino del Nuevo Santander, trató de controlar el movimiento desde Camargo y otros puntos en el río Bravo. Para entonces provenía la insurrección desde el norte, bajo el mando de José Maximiliano Gutiérrez de Lara.

Los diferentes y largos episodios relacionados con las batallas en Texas y Nuevo León, concluirían el 23 de agosto de 1813, cuando un ejército español de Extremadura enfrentaría al último bastión insurgente en las cercanías del actual Matamoros. Esas historias de la Independencia de México en el noreste serán contadas en otra ocasión.

La insurgencia en el río Bravo, 1812

DEJA TU COMENTARIO
EL MAÑANA RECOMIENDA