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La cultura es una inversión, nunca un gasto: Raúl Padilla, presidente de la FIL Guadalajara

En un acto breve se entregaron los Princesa de Asturias que premiaron a la FIL Guadalajara su director llamó a defender los libros, la educación y la ciencia ante gobiernos populistas

  • Por: El Universal
  • 17 / Octubre / 2020 - 08:24 a.m.
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La cultura es una inversión, nunca un gasto: Raúl Padilla, presidente de la FIL Guadalajara

Madrid. —La entrega de los Premios Princesa de Asturias 2020 consistió en una ceremonia básicamente telemática, minimalista, alejada de la pompa de anteriores ediciones. Al deslucimiento de la gala también contribuyó la levedad de algunos de los discursos enviados por los premiados, quienes en su mayoría se abstuvieron de asistir al evento debido a la amenaza de la pandemia, que rebrota con fuerza en España y el resto de Europa.

La Feria Internacional de Guadalajara (FIL) recibió el galardón de Comunicación y Humanidades, que compartió con el Hay Festival of Literature & Arts. El presidente de la FIL, Raúl Padilla, no estuvo presente en el acto presidido por el rey Felipe VI y la Infanta Leonor.

Pero participó por videoconferencia para invitar a reflexionar, con mensaje velado, sobre los libros, la lectura y la libertad, y arremeter contra los gobiernos populistas que amenazan la democracia. "Los libros, y en general la letra impresa, se alimentan de la libertad y a la vez la amplían. La modernidad política apareció con la libertad de imprenta, con el derecho a escribir y publicar sin restricciones. Defendamos este valor fundamental, con más razón frente a los gobiernos populistas que hoy amenazan nuestra gerencia liberal y ponen en riesgo la democracia", señaló el presidente de la FIL.

"Nuestra Feria es una empresa cultural pública, creada y sostenida por la Universidad de Guadalajara. Esta fórmula parece un error para quienes desean que la suerte del libro se deje entera en manos del mercado, pero también a los gobiernos que creen que la cultura es prescindible y que los libros, la ciencia, la educación, deben sacrificarse por otros ideales", agregó.

Además dijo: "Nuestra Feria ha querido mostrar, por el contrario, que la cultura es una inversión, nunca un gasto. Y que el desarrollo es ilusorio si se descuida el capital humano y cultural", concluyó Padilla, quien dedicó el premio a las víctimas de la pandemia, especialmente a las de México y España.

Entre los galardonados de la presente edición destaca la canadiense Anne Carson (1950), eminente poeta, ensayista y traductora y quien recibió el premio Princesa de Asturias de las Letras. Carson está considerada por la crítica como la poeta viva más importante de las letras anglosajonas y es una habitual candidata al Nobel de Literatura.

La escritora mandó también una alocución grabada, a la que le faltó enjundia para un acto de tanta trascendencia.

En ella evocó su viaje a España en 1983 para recorrer el Camino de Santiago y darse cuenta que de los españoles no eran de sonrisa fácil, al contrario que los norteamericanos, que sonríen continuamente sin motivo alguno.

La comparación sirvió para que Carson agradeciera a España, por partida doble, la entrega del premio.

"La gracia va y viene entre el creador de una obra de arte y su audiencia, como entre el que da y el que recibe un regalo. Ninguno podría existir sin el otro. Así que les agradezco profundamente esta gracia que hemos intercambiado entre nosotros", agregó Carson antes de compartir un pequeño poema interactivo a modo de divertimento, pero que no contó con la complicidad de los congregados en el salón de actos del hotel de La Reconquista de Oviedo.

En medio de tanta ausencia y con todos los presentes, apenas una treintena, guardando distancias y portando cubrebocas, sobresalió la asistencia al evento de Andrea Morricone, quien recogió el galardón otorgado en vida a su padre, Ennio Morricone, el famoso compositor italiano recientemente fallecido a los 91 años y que se hizo merecedor del premio en la categoría de las Artes.

Considerado uno de los autores más prolíficos, Morricone adquirió relieve mundial con la música de películas del llamado spaghetti western, como Por un puñado de dólares y El Bueno, el malo y el feo. También acompañó con sus melodías éxitos como La Misión (1986) y Cinema Paradiso (1988). En 2016 ganó el Óscar por la banda sonora de Los ocho más odiados, dirigida por Tarantino.

Morricone compartió el galardón con John Williams (1932), otro de los compositores de orquesta más laureados de la era moderna, luego de crear la música de películas emblemáticas como Tiburón, E.T., Superman, Indiana Jones, La lista de Schindler, Parque Jurásico y Memorias de una geisha, además de los tres primeros filmes de Harry Potter. El estadounidense también es autor de la banda sonora más popular de la historia del cine: La guerra de las Galaxias.

Ante la imposibilidad de viajar por el virus, Williams optó por grabar un mensaje, al que también le faltó sustancia, y en el que evocó a su colega Morricone.

El discurso de mayor alcance y contenido fue, sin duda, el que emitió en diferido el experto en economía política Dani Rodrik, premio en Ciencias Sociales. El profesor de la Universidad de Harvard advirtió que la globalización se ha convertido en un fin, más que en un medio, del que han salido beneficiados los bancos, las corporaciones y los tecnócratas que lideraron el proceso. "La pandemia en sí es un ejemplo devastador de lo sesgadas que estaban las prioridades de los diseñadores de la globalización. Las reglas globales priorizan los motivos económicos y comerciales. En cambio, podríamos haber optado por privilegiar diferentes dimensiones de nuestra interdependencia global", subrayó Rodrik para evidenciar la ausencia de una globalización de la salud pública, un régimen ambiental global y organizaciones laborales internacionales más robustas.

Ceremonia cronometrada y poco menos que virtual, en la que los galardonados que recibieron personalmente el diploma fueron el matemático Emmanuel Candés, que compartió la presea de Investigación Científica y Técnica con otros tres científicos; el deportista Carlos Sainz y el grupo de sanitarios españoles que se hizo cargo del premio de la Concordia en representación del sector.

Con un clima social deprimido por la persistencia del coronavirus, la gala en el Hotel de la Reconquista de Oviedo (Asturias), generó malestar en un sector de la población que no considera aceptable que a los ciudadanos de a pie se les pida autoconfinarse por la pandemia, mientras se exaltan unos premios que podrían haberse aplazado. Otros, como Jaime Peñafiel, experto en la Casa Real, consideran que la celebración del acto ha sido una completa irresponsabilidad.

En su discurso de clausura, Felipe VI aprovechó para invocar a un gran esfuerzo nacional de entendimiento y concordia en España, en momentos en que la monarquía está siendo cuestionada desde diferentes sectores, luego del autoexilio del anterior Jefe del Estado, Juan Carlos I, que se vio involucrado en el cobro de comisiones ilegales y presuntos delitos de evasión fiscal. Tras el llamado del rey a la unidad, también late el fuerte empuje de los movimientos independentistas en Cataluña.

Los Premios Princesa de Asturias, instaurados en 1981 como Príncipe de Asturias, buscan reconocer la labor científica, técnica, cultural, social y humanitaria de personas e instituciones en el ámbito internacional. Cada uno de los ocho galardones consta de un diploma, una escultura de Joan Miró y casi 60 mil dólares.

1400 Invitados solía tener la ceremonia en el Teatro Campoamor.

40 Años de historia tienen los Premios Princesa de Asturias.

2015 Año en que cambia de nombre, antes de esa fecha eran Premios Príncipe de Asturias.

 

 

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