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Jamie Lee Curtis fue adicta a los opioides

La actriz asegura que mantenerse sobria "es su mayor logro" y señala que su recuperación "rompe el ciclo que destruyó la vida" de su padre y su hermanastro

Jamie Lee Curtis fue adicta a los opioides

Jamie Lee Curtis se encuentra disfrutando del gran éxito que ha tenido su última película, Halloween, en las taquillas. "El mejor estreno de una película de terror con una protagonista femenina. El mejor estreno de una película protagonizada por una mujer mayor de 55 años. El segundo mejor estreno de una película de terror y el segundo mejor estreno de una película en el mes de octubre. (...) No podría estar más orgullosa de TODOS los que formaron parte de este experimento creativo", escribió la orgullosa actriz de 59 años, el lunes pasado, en su cuenta de Instagram. 

Pero si bien su carrera ha estado llena de gratos momentos como este, la vida personal de la actriz pasó por momentos difíciles en los años 90. "Yo estaba por delante de la epidemia de opiáceos", admite Curtis en una entrevista con la revista People, adelantada este miércoles."Durante diez años estuve robando, engañando. Nadie sabía. Nadie", confiesa la intérprete de Ponte en mi lugar. 

La actriz, que lleva más de 40 años en la industria del cine, cuenta que le recetaron opiáceos por primera vez en 1989, después de una cirugía plástica menor. Inmediatamente, Curtis empezó a adquirir una adicción hacia la droga, lo que la llevó a incluso a robar analgésicos a sus familiares y amigos. Finalmente, en 1998, su hermana Kelly se enteró de su situación, lo que impulsó a la estrella a buscar ayuda. 

En ese entonces, la protagonista de Mentiras arriesgadas, llevaba 15 años casada con el actor y director Christopher Guest, pero nunca le había revelado su secreta adicción por los opioides. Esto cambió en febrero de 1999, cuando la actriz acudió a su primera reunión de recuperación y le dijo toda la verdad a Guest. Actualmente, la pareja lleva 33 años juntos y comparten dos hijos: Annie, de 31 años; y Thomas, de 22. 

"Estoy rompiendo el ciclo que básicamente ha destruido la vida de generaciones en mi familia", señala Curtis, refiriéndose al hecho de que su padre, Tony Curtis, abusara del alcohol, la cocaína y la heroína durante años, y a que su hermanastro Nicholas muriera de una sobredosis de heroína en 1994. "Mantenerme sobria sigue siendo mi mayor logro hasta ahora... más grande que mi esposo, más grande que mis dos hijos y más grande que cualquier trabajo, éxito, fracaso. Cualquier cosa", afirma la actriz.

A pesar de que Curtis está a punto de cumplir 20 años de sobriedad, ella sigue asistiendo a las reuniones para ofrecer ayuda a quienes luchan contra una similar adicción. "En las reuniones, siempre que alguien saca el tema de los opiáceos, toda la sala se da vuelta y me mira, porque yo estoy como: 'Oh, aquí, háblame. Soy la niña de los opiáceos", relata. 




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