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'El Padre': el cruel rostro de la demencia senil

En El Padre, película nominada a seis premios Óscar, Anthony Hopkins personifica a un anciano que va de lo apesadumbrado a lo eufórico, de lo irascible a lo encantador encantador: su demencia senil va en progreso

CIUDAD DE MÉXICO

Anthony, como se llama el personaje, está hundido en un abismo de confusión y frustración por la falta de asertividad en la cronología de sus recuerdos y los hechos que considera, irrefutables.

El Padre: el cruel rostro de la demencia senil

"Me conmovió y me divirtió mucho realizarlo, es de lo mejor que he hecho en mi carrera. Puedo decir que me sentí muy entretenido construyendo al personaje. "Me enganchó, y estoy en la edad en la que me atrapa esa melancolía que transmite. La entiendo y la siento", expresó el actor, de 83 años, durante el Festival Internacional de Cine de Toronto. Anthony, el personaje que el público conocerá este jueves en cines mexicanos, fue concebido por las por el dramaturgo y novelista francés Florian Zeller, quien, primero, lo presentó en los escenarios teatrales con Lé Pere.

El Padre, que debutó en el Festival de Sundance, llega avalado con nominaciones al Óscar a Mejor Película, Actor (Hopkins), Actriz de Reparto (Olivia Colman), Guión Adaptado (Zeller y Christopher Hampton), Edición y Diseño de Producción. "Mi experiencia personal con mi abuela me hizo reflexionar sobre la demencia y el trastorno que causa, no sólo en efecto clínico, sino emocional", puntualizó Zeller. "A mí me toca hacer la parte en la que entiendes la perspectiva de la enfermedad de él, desde afuera.

Soy la hija que procura ser comprensiva, pero que tiene que decidir entre continuar con su vida, darle un trato médico decente con especialistas. genera muchos cuestionamientos", añadió Colman. El relato comienza con un encuentro entre Anthony y su hija Anne, quien trata de entender los inconvenientes que tuvo con su cuidadora, desatados por un reloj presuntamente perdido. Anthony se sorprende cuando ella le revela que planea irse a vivir a París con su nuevo novio, pues su hija está casada con James.

"Hace cinco años que nos divorciamos", le rectifica Anne, y en el metraje van sumándose episodios del descenso de su padre a los demonios de la demencia. "Siento que no necesité actuar, sólo entender quién era Anthony. En ciertos momentos, durante el rodaje, me decían que había pollo para comer, y no sabía qué sucedía, si me bromeaban o no. Tenía que decirles que me aclararan si era o no parte del guión. "¡En fin! Fue maravilloso trabajar con tan grandes actores, con un director y escritor tan brillante", relató Hopkins. El precipicio emocional en el que el protagonista va cayendo poco a poco se hace cada vez más oscuro y tenebroso para él cuando de pronto se ve conversando con Laura (Imogen Poots). Ella le dice que siente muchísimo el accidente que llevó a la muerte a su otra hija, Lucy, de lo cual él no está enterado.

ASÍ LO DIJO "Me siento muy orgulloso de haber contado esta historia que te involucra en todo tipo de sentimientos, y más de haber conseguido que Sir Anthony (Hopkins) y Olivia (Colman) le dieran forma y rostro a dos personajes tan intensos". Florian Zeller, director


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