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Cozumel: más que una escala

Aunque ahora por el COVID-19 es imposible viajar, si lo podemos ir planificando

Cozumel, Quintana Roo.

Cozumel: más que una escala

El inigualable azul turquesa del Caribe Mexicano cautiva hasta al viajero más exigente. Quien llega a este paradisíaco rincón se topa con varias alternativas como descansar sobre sus playas de fina arena blanca o practicar deportes acuáticos bajo el cobijo de un sol que brilla como el oro.

Hasta este puerto suelen arribar turistas que, por lo general, van de pisa y corre. Sin embargo, cada vez son más los viajeros que llegan por aire a la Isla de las Golondrinas -eso significa en maya la palabra Cozumel- y lo eligen para vivir, a ritmo lento, un descanso con los amigos o la familia. 

TURISMO DE AVENTURA

En Cozumel la vida transcurre lentamente y las horas parecen multiplicarse dando la oportunidad al visitante de hacer un poco de todo. Ya sea que opte por practicar turismo cultural adentrándose en el sorprendente mundo de la cultura maya; o que se decante por el turismo de aventura. Debido a su biodiversidad marina, Cozumel es un gran destino para los amantes del buceo. Aunque también se puede hacer surf, kitesurf, windsurf, esnórquel, pesca deportiva y paseos a bordo de kayaks o canoas, entre otras actividades.

En tierra, la diversión no es menor. A quienes les gusta pedalear pueden rodear el destino en bicicleta. A los menos deportistas les atraerá conocer un poco más sobre la riqueza cognitiva y espiritual de los mayas al visitar el Planetario Cha’an Ka’an, al recorrer el Parque Chankanaab o el Pueblo del Maíz, donde incluso es posible saborear chocolate hecho al instante y sorprenderse con una representación de la Danza del Fuego Nuevo. 

RESERVA ECOLÓGICA

La visita a Punta Sur, parque ecoturístico y gran reserva ecológica, es obligatoria. Además de disfrutar de idílicas y amplias playas, se puede explorar la Laguna Colombia que tiene en los manglares uno de sus tesoros más preciados. 

En este parque ecoturístico también se puede experimentar la sensación de tocar el cielo al subir los 133 escalones del Faro Celarain, uno de los cuatro que hay en Cozumel

La gran recompensa es la espectacular vista que se obtiene desde las alturas y sentir el aire en el rostro, como dando un apapacho al viajero.  

Observar los atardeceres desde algún rincón cozumeleño, pasear por el malecón o disfrutar de una rica cena en sitios como Casa Mission es una excelente forma de concluir una jornada.

Una sopa de lima y unos camarones al coco maridados con la música de un trío se presentan como el cierre perfecto por este destino de ensueño.


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